Acción mutante

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Nadia Luna

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Azul Damadian

¿Qué implican las nuevas variantes del coronavirus halladas en Reino Unido y Sudáfrica? ¿Podrían comprometer la efectividad de las vacunas?

Acción mutante

En los últimos días, se identificó en Reino Unido una nueva variante del virus SARS-CoV-2 que podría ser más contagiosa que otras. Lo que encendió la alarma de las autoridades sanitarias fue que se observó un aumento de su incidencia en un breve período de tiempo desde sus primeras detecciones, que datan del 20 de septiembre en Kent y 21 de septiembre en Londres. Otros países que reportaron la presencia de esta variante, perteneciente al linaje B.1.1.7, son Dinamarca, Países Bajos, Australia, Bélgica, Italia e Islandia.

Por otra parte, en Sudáfrica se detectó incluso otra variante, denominada como 501.V2, que tiene algunas características similares, ya que también parece transmitirse con mayor velocidad. Sin embargo, al realizar análisis filogenéticos para determinar si existe algún parentesco entre ambas, se observó que estos linajes no comparten un origen en común. En tanto, según las secuenciaciones realizadas en la Argentina, hasta el momento no se ha registrado la presencia de dichas variantes en el país.

Que se cepa

Si bien las mutaciones son frecuentes en los virus, eso no necesariamente implica que los cambios sean relevantes para la propagación de la pandemia o que el virus se vuelva más peligroso. Pero, ¿qué implican las mutaciones halladas? ¿Estamos ante la presencia de una nueva cepa del SARS-CoV-2? “Las variantes detectadas en Reino Unido y Sudáfrica son algo diferentes al resto de los coronavirus pero no tan diferentes como para ser otra cepa”, aclara el biólogo Juan Manuel Carballeda, investigador del CONICET en la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ).

Carballeda explica que la frecuencia de las mutaciones tiene que ver con el tipo del material genético que tiene el virus y con la maquinaria que usa para replicar ese material genético. “Las mutaciones se producen por errores que comete la maquinaria de replicación. Esto pasa en todos los organismos: bacterias, virus, plantas, nosotros. Los virus que tienen ARN en su genoma tienden a mutar más que los que tienen ADN pero el coronavirus no parecería ser de los que más mutan. Incluso muta menos que el virus de la gripe. Pero obviamente, con la dispersión que hay en todo el mundo, es esperable que se produzcan variaciones”, indica.

En general, la frecuencia en las mutaciones de los virus es estable aunque suele aumentar cuando se produce un pasaje entre distintas especies. Por eso, cuando hace poco se encontró una mutación del coronavirus en una población de visones que podía pasar nuevamente a los humanos, el gobierno de Dinamarca ordenó sacrificar 17 millones de esos animales para evitar un riesgo mayor.

Qué se sabe y qué hacemos hasta que se sepa más

Según un reporte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), algunos informes preliminares indican que la variante hallada en Reino Unido tiene un aumento estimado de entre el 40% y el 70% en la transmisibilidad. Sin embargo, todavía es necesario hacer estudios en modelos celulares y animales para confirmar esa hipótesis. Tampoco hay evidencia experimental de que esas variaciones impliquen una mayor capacidad de multiplicación o mayor virulencia, como señala un informe realizado por el consorcio interdisciplinario de investigadores que conforman el Proyecto PAIS (Proyecto Argentino Interinstitucional de Genómica de SARS-CoV-2).

Mientras se siguen haciendo estudios para conocer mejor a las nuevas variantes del virus, los Estados intentan implementar algunas estrategias para evitar su propagación. Como en efecto dominó, una de las primeras medidas tomadas por varias naciones, incluida Argentina, fue el cierre de fronteras con Reino Unido. “La verdad no sé cuánto pueden funcionar las estrategias de control de fronteras porque si realmente es una variante más contagiosa, probablemente reemplace a las otras que están circulando”, opina Carballeda.

Sin embargo, el investigador es más optimista respecto a uno de los interrogantes que más preocupan: ¿podrían estas nuevas variantes afectar la efectividad de las vacunas? “La mayoría de las vacunas están dirigidas a generar anticuerpos contra la proteína Spike y algunas de las mutaciones detectadas se producen allí. Sin embargo, no es esperable que algunas mutaciones puntuales puedan afectar tanto la forma de la proteína como para que los anticuerpos dejen de reconocerla. Por ahora, no hay evidencia de que esos cambios sean tan grandes como para que las vacunas no funcionen. Por otro lado, en caso de que eso suceda, tampoco sería difícil adaptar las tecnologías que ya se desarrollaron para diseñar nuevas vacunas”, explica.

Por su parte, desde el reporte de Proyecto PAÍS, los científicos hacen énfasis en reforzar el distanciamiento físico y el resto de las medidas de protección que se vienen implementando desde el comienzo de la pandemia para limitar la propagación viral. También señalan que es necesario aumentar los esfuerzos en la vigilancia molecular del SARS-CoV-2 en Argentina para incrementar las oportunidades de detección de las nuevas variantes virales. Finalmente, destacan “la importancia del estudio continuo de esta y otras variantes que pueden emerger en las poblaciones con consecuencias inciertas, especialmente relevantes ante la instauración de las campañas de vacunación inminentes”. 

Además de reforzar la vigilancia molecular, y mientras llega el vuelo que traerá las primeras 300 mil dosis de la Sputnik V, otro importante desafío para lograr una campaña exitosa será, no solo contar con los insumos necesarios, sino también mitigar el efecto de las fake news y otros discursos que afectan la confianza en las vacunas de algunos sectores de la población, para lograr que la mayor cantidad posible asista a vacunarse cuando llegue su turno.

El Gato y La Caja