ELEMENTO 105

Dubnio

105

~10min

En el humor hay un tipo de chiste que se denomina one-liner. Son chistes de una línea, una frase que contiene la premisa y el remate, como decir “Lo bueno de vivir solo es que podés dejar la puerta del baño abierta para ir a llorar”. Son chistes que, bien usados, pueden hacer reír, o pueden pasar sin pena ni gloria. Los traigo a colación porque este texto es sobre el dubnio, elemento de número atómico 105 con un período de semidesintegración corto. Un one-liner de los elementos. 

El asunto es que el dubnio se sintetizó durante la Guerra Fría en el Instituto Central de Investigación Nuclear, Rusia, y en la Universidad de California, Estados Unidos, en la misma época pero bombardeando distintos isótopos de manera sintética. Un ingrediente más al cóctel de la Guerra Fría, hermosa época de bombas chiquitas. 

Pero no importa mucho su síntesis, importa su nombre. El elemento 105 se confirmó en 1970. En 1968, los rusos dicen que sintetizaron isótopos del elemento y en 1970 lo hicieron los estadounidenses. Todo hubiese sido más sencillo si las personas no fuésemos complicadas. ¿Dije Guerra Fría? Dije Guerra Fría, y con ella las guerras transférmicas, un muy buen nombre para un conflicto burocrático.

El fermio es el elemento 100. Creado artificialmente también, pero no viene a colación ahora. Lo que importa es que los elementos entre el 101 y el 109 estaban siendo un campo de batalla simbólico. Porque el dubnio es lo de menos, es un chiste corto. Durante esos años, todo parecía ser una buena excusa para ganarle al enemigo.

Algo que aprendí, a pesar de los errores de ortografía propios, es que los símbolos importan. Valentín Volóshinov tiene una frase muy atinada al respecto: “El signo es la arena de la lucha de clases”. Por eso pelearon los norteamericanos y los rusos por nombrar los elementos: estaban usándolos como un elemento más de propaganda política.  

En 1997, la IUPAC definió el nombre del elemento 105 como “dubnio”, desestimando la propuesta rusa de llamarlo “nielsbohrio” o la estadounidense de llamarlo “hahnio”. Utilizaron la denominación de la ciudad en donde los rusos lo descubrieron: Dubna. Los norteamericanos se quedaron con otros, como el californio y el berkelio. 

Lo bueno que tienen los chistes cortos es que los podés repetir fácilmente, pueden colarse en una charla. El nombre de un elemento es lo mismo. Y si en el chiste decís que la puerta del baño queda abierta para llorar, estás dejando ese mensaje. Lo mismo que poner el nombre de tu ciudad en todas las tablas periódicas del mundo.

 

Un montón de historias sobre los elementos que forman nuestro Universo.

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