ELEMENTO 95

Americio

95

~10min

En 1994 David Hahn, un joven de 17 años, no tuvo mejor idea que construir un reactor nuclear en su jardín. Más específicamente quiso hacer un aparato que transformara torio en uranio, también conocido como reactor de reproducción.

¿Por qué funciona este tipo de reactor? Resulta que los núcleos de todos los elementos de la tabla periódica (salvo el hidrógeno) pueden partirse en pedacitos y formar núcleos más livianos. Ese proceso puede ocurrir después de hacer chocar algo contra ese núcleo, y eso es justamente lo que ocurre en un reactor y que llamamos fisión nuclear. Lejos de ser un proceso artificial, la fisión es algo que ocurre permanentemente en la naturaleza. Todos los elementos que aparecen después del plomo en la tabla se ‘parten solos’ (rawr) en un proceso llamado decaimiento radiactivo. Una de las formas que tienen algunos núcleos para decaer es la emisión de partículas alfa (núcleos de helio) y el americio es el Messi del grupito que hace eso.

Pero ¿será que todos estos elementos radiactivos se encuentran únicamente en un búnker subterráneo, bajo siete llaves, en el medio de Siberia? No. De hecho, buena parte de los detectores de humo de casas y edificios funcionan gracias a la emisión de partículas alfa de fuente de americio. Estas partículas ionizan (rompen) a las moléculas que forman aire dentro de una pequeña cámara en el detector. Las moléculas en equilibrio son neutras pero, al romperse, cada uno de los pedacitos (iones) obtiene carga eléctrica y el detector lo mide como una corriente. La presencia de humo en el aire afecta a este proceso, haciendo bajar la corriente. Cuando la corriente baja, la alarma se enciende.

La cuestión es que David quería armar su propio reactor nuclear y empezó por juntar muchos detectores de humo para extraerles el americio. Cuando vio que se le complicaba, mandó cartas a profesores de distintas universidades haciéndose pasar por uno y así obtuvo un mejor método. Del mismo modo extrajo otro elemento radiactivo, el torio, de las camisetas del sol de noche (así se llama, es esa lámpara portátil a gas que usa el abuelo cuando se corta la luz). Y a todo eso le sumó un ingrediente más que todo científico tiene en el primer cajón de su mesita de luz: papel aluminio.

La gracia de estos reactores es que generan más material fisionable del que consumen. En este caso se consume el torio de las camisetas y mediante un proceso que involucra la interacción de las partículas alfa del americio con el aluminio, se produce uranio. El uranio obtenido es ideal para usar como combustible en un reactor nuclear convencional porque es más fácil de fisionar que el torio inicial. Para que ocurra esto en forma sostenida se necesita cierta cantidad mínima de material radioactivo, la famosa ‘masa crítica’. El reactor que construyó David nunca alcanzó su masa crítica pero emitió dosis considerables de radiación y después de sus experimentos, en la tierra de su patio se medían niveles anormales de radiactividad.

Un día la policía lo encontró con su reactor en el baúl del auto y avisó a la Autoridad Regulatoria Nuclear. Llegaron a su casa, le incautaron medio jardín dentro de tachos para material radiactivo y se fueron, porque al fin y al cabo no había hecho nada ilegal.

Unos años más tarde David fue preso, para sorpresa de nadie, por robar detectores de humo. En 2016, luego de 39 intensos años de física nuclear y mails con docentes universitarios, murió por exceso de alcohol. De ahí la popular frase ‘si bebe, no fisione’ y una moraleja: es menos peligroso construir un reactor nuclear en el jardín que abusar de determinadas sustancias.

 

Un montón de historias sobre los elementos que forman nuestro Universo.

Compartí.

Compartí en tu muro
Escribí un tweet
Mandá un whatsapp

¿Qué te pareció?

Paula

01/07/2019

Paula

Muy buena historia! Quién gana el premio al distraído: los padres y vecinos de David, o los científicos que le proveyeron americio sin mirar a quién?

Marco

25/06/2019

Marco

Él quería un poco de tomacco nomás

Juan José Noriega

24/06/2019

Juan José Noriega

Había leído en una «reader’s digest» que el chico había querido fabricar un pistola de rayos gamma, se había inspirado en un cómic, y que averiguando primero con su profesor de química y después con otros, como obtener materiales y procesos. Que había construído todo en el ático, que un día se olvidó prendido su contador geiger casero mientras volvía de la escuela y a unas cuadras se disparó la lectura. Que intentó deshacerse de nada pero la policía vió su actividad llegó sospechosa y al interrogarlo llamaron a las autoridades militares y todo fue en aumento hasta «desmantelar» casi toda la casa.
En fin, misma historia, igual peligro…

Lucy

22/06/2019

Lucy

Cuál será la correlación entre que el nene salga a jugar al patio y te salga científico?
Y si el CONICET es un patio de nenes grandes? Que linda imagen!

Excelente nota chicos! Gracias una vez más!

Florencia

22/06/2019

Florencia

Alquilen sabe dónde se venden detectores de humo ?

Mariano

21/06/2019

Mariano

jajajajaja las dosis considerables de radiación!

Nahue Tamasso

21/06/2019

Nahue Tamasso

Absolutamente maravillosa historia.

Federico Merlo

21/06/2019

Federico Merlo

Donde esta David? – Pregunto Hahn padre.
Jugando en el jardín. -Respondió su madre.

Esteban

21/06/2019

Esteban

Para los científicos de jardín advenedizos, el 241Am en combinación con el Berilio se puede usar como una excelente fuente de neutrones rápidos

Jorge Pellegrino

20/06/2019

Jorge Pellegrino

Tampoco tendría que cortar el pasto cada dos semanas…

Lidia

20/06/2019

Lidia

Otro texto excelente.
Lo entendí yo que de estas cosas no entiendo nada.

Eze

20/06/2019

Eze

Bastante capo el pendejo, lástima que no supo aprovechar sus inquietudes.
Muy buena la nota.