Unidos y amarronados

Unidos y amarronados

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Pablo A. González

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Fernando Carmona

¿Qué le pasa a nuestra piel cuando nos bronceamos? ¿Por qué nacemos de todos los colores?

Unidos y amarronados

Existe una hipótesis completamente naturalizada por nuestra cultura que reza algo así como ‘La marihuana es la puerta de entrada a otras drogas más duras’, aseveración que implica un titular genial para alguien que ya tomó la decisión de que hay drogas intrínsecamente malas y drogas intrínsecamente buenas, y que la marihuana es un flagelo que debemos combatir. Claro que este titular sería mucho más adecuado si el dato estuviese chequeado, o si esta teoría contara con algún tipo de respaldo. Cosa que, al día de hoy, no pasa. Tanto es lo que no sabemos, que no solamente no está claro si es efectivamente una sustancia que pavimenta el camino al uso de otras sustancias, sino que tampoco se tiene certeza de si el efecto final es todo lo contrario, y el porro eventual termina en la minimización de otros consumos. La cosa es que este argumento sobre el que se construyen muchísimas conversaciones está (por lo menos a enero 2016) flojo de papeles.

El problema es que esa discusión tapa una importante. Hay otros peligros ocultos, peligros de los que no hablamos. Se cuentan mil historias de jóvenes que empezaron con marihuana, y hacerlo los llevó a explorar un camino sinuoso y violento que derivó en costumbres que no hubiesen imaginado como parte de su vida. Muy por afuera de la dimensión de generación autosustentada de psicoactivos, la marihuana funcionó en muchos casos como una puerta de entrada a formas peligrosas de jardinería, como los ficus, los malvones, las suculentas, y hasta el emblemático caso de un tomate cherry del que hasta yo mismo tengo que reconocerme consumidor directo. Vi pasar de primera mano casos terribles en los que apenas un roce con la jardinería convertía al aventurado que tira una semillita en tierra en el flaco que pide desesperado a los amigos que pasen por la casa a regarle la menta durante las vacaciones. Esta pendiente es delicada y resbalosa.

Yo soy uno de los que cayó profundo en la jardinería, con la salvedad de reconocerme un jardinero crónico, uno que empezó de chiquito. Debe haber carga genética en la adicción a revolver tierra. Es algo que hacía con mi abuela y que se expresaba en forma de callos, lombrices y una regadera amarilla de plástico. La cosa es que mi adicción me llevó a tener lindo el balcón y, en un devenir inesperado, me fui amarronando. Tanto que una espalda y una noche de dormir colgado me recordaron que el Sol quema.

O algo así, porque si hay algo que el Sol no le hace a nuestra piel es ‘quemarla’ en los términos en los que imaginamos que algo se quema.

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Felipe

Cuando la piel se ‘quema’ no hay chispa, no hay papel, madera, carbón (o alcohol, para el hereje que le hace eso a un asado). No hay combustible ni comburente, no hay ceniza ni resto que nos ponga oscuros. Cuando nos bronceamos lo que vemos es bocha, pero bocha de evolución. Porque ‘quemarse’ no es ‘quemarse’, sino más bien atajarse del efecto futuro de la radiación UV sobre el cuerpo, y sí, acá vienen las malas noticias y la ciencia gorra: abarajar enormes cantidades de UV con el cuerpo no estaría tan tan bueno. El problema es que quemarse al Sol se siente bien, y acá medio que todo deja de tener sentido, porque ‘¿Por qué algo que hace mal se siente bien?’ o, en términos menos teleológicos ‘¿Cuál es la ventaja adaptativa de sentirme bien después de estar un rato al Sol?’.

Un principio de respuesta puede tener que ver con la producción de endorfinas, esas moléculas todas felices y hechas de unicornios que hoy sabemos que el cuerpo libera en diversas circunstancias (desde salir a correr hasta chapar), y que aparecen también cuando nos pega el Sol en la piel, al punto que existen casos de personas literalmente adictas a broncearse, tanto que no estar expuestos a cataratas de Sol les genera síntomas de síndrome de abstinencia. 

Pero las endorfinas no son necesariamente señal de algo feliz, a veces funcionan como indicadores de que hay algo de daño y necesitamos generar calmantes propios (como cuando se producen en el contexto de la actividad física excesiva), y que a veces terminan en cambios conductuales profundos que llevan a comprar calzas y remera flúo, y a insistirle a la gente para unirse al grupo de running.

Porque, si hay algo innegable de nuestra relación con el Sol, es que donde hay UV, hay daño. Y punto. Digo, no es que acá voy a ir con ‘es bueno en su medida y después hay daño’. No. Hay daño siempre, pero eso pasa constantemente. Siempre nos estamos muriendo por algo, y la radiación solar simplemente es una parte más del Universo tratando de matarte.

Esto no quiere decir que no sea un daño necesario, porque la exposición al Sol sí tiene partes positivas y necesarias (como es la maduración de compuestos hasta Vitamina D) pero medio que hasta ahí, y sí, la luz está buenísima y nos puede cambiar el humor y acomodar los ciclos circadianos, pero una cosa es lamer el borde y otra meter la cabeza en el tarro, y la idea de ‘tomar Sol’ claramente tiende a exceso.

Acá lo importante es notar que nuestra relación con el Sol nos hace bien, y mal, dualidad representada en la frase de Marlowe ‘quod me nutrit me destruit’. Como no encontré el escrito original, uso una foto del tatuaje de Angelina Jolie. 

Lo bueno es que estamos adaptados al Sol básicamente desde que perdimos el pelo, hace un par de millones de años (aunque el número está medio impreciso). La misma evolución que nos esculpió favoreciendo a nuestros abuelísimos más pelados fue seleccionando a los que eran capaces de generar una mejor respuesta protectiva ante el Sol que ahora, libres de pelo, nos castigaba la piel constantemente con rayos UV, pegándole a nuestro ADN y generando daño, tanto que a veces ese daño terminaba en melanoma, una de las formas más agresivas de cáncer que conocemos.

Claramente, los más desprotegidos se morían, y triunfaban los más capaces de protegerse del UV, que en el caso de los humanos implica la producción de melanina en los melanocitos (aguante ponerle un nombre relevante y basado en la función principal a un tipo celular). Estos melanocitos son células especializadas de la piel que producen varias formas de este pigmento capaz de disipar algo así como 99.9% de los rayos UVB. O sea que el bronceado fue seleccionado en la evolución como estrategia de supervivencia de nuestra piel ante el Sol, que lo que hace es sensar el grado de exposición al UV y generar una respuesta protectiva para evitar el daño futuro.

Tan clave es esta protección que la regulación de la expresión constitutiva (o sea permanente) de melanina nos llevó a la selección de diferentes tipo de piel ‘apta’ en diferentes latitudes (y recordemos que lo de ‘supervivencia del más apto’ define ‘apto’ en función del entorno). Tan fuerte es la ventaja de estar en buenos términos con la Gran Bola de Plasma, que la selección natural eventualmente nos regaló finlandeses mega rubios (capaces de aprovechar el poquito Sol que les llega para generar la vitamina D que necesitan), y al mismo tiempo nos fue moldeando más oscuros hacia el Ecuador, donde tenemos bocha, pero bocha de Sol, tanto que nos viene bárbaro estar protegidos permanentemente y encontramos poblaciones más morenas.

O sea que es responsabilidad del Sol y de las migraciones que hayamos personas de todos los colores, y medio que está bueno recordar que este es un rasgo menor comparado con otras similitudes y diferencias. Salimos de África oscuros, fuimos más claros en Europa, migramos para acá y para allá, siempre con presiones de selección distintas, y terminamos en este presente, con un pantone variadito y evidencia de que once you go black, podés terminar finlandés. Soltar concepto de ‘raza’ que, por lo menos en términos estrictamente biológicos, hace bocha de agua.

No sabemos todavía cómo llegamos a asociar bronceado con sano, algunos le echan la culpa a Coco Chanel, que un día volvió doradita de unas vacaciones y fue furor en las redes sociales (las presenciales de París, digamos). Lo que sí sabemos es que hay una influencia cultural enorme en armar ese par, hasta donde sabemos, arbitrario, y que empieza a tener gusto a inventado cuando observamos el datazo de que en 1968, 58% de las personas asociaban ‘bronceado’ con ‘sano’, pero para 2007 esto había cambiado a 81%.

Como básicamente todo lo que hacemos los humanos, agarramos algo de nuestra historia evolutiva, de nuestra relación con el entorno, y le construimos alrededor. Le construimos remeras lisas, con estampa, zapatos de punta cuadrada, redonda, le construimos piercings y tatuajes, y hasta le construimos usar bronceador factor 50 o untarnos en aceite para freírnos mejor, porque esta temporada la que va es lucir como un pote de chimbote y esperar que, una vez más, alguien quiera meter la cabeza en el tarro.

En esta nota se anda diciendo...

EMPERADOR GONZALEZ

09/01/2018

EMPERADOR GONZALEZ

MUY BUENA PROSA

Nicolás

24/09/2017

Nicolás

Hola Gatos, le pasé este artículo que había leído hace tiempo a mi familia y estuvimos discutiendo bastante porque son fanas del sol. Tengo algunas preguntas (en Google aparecen sitios hippie que me hacen desconfiar):
1) ¿Cuánto es la exposición necesaria para la vitamina D? ¿Es bueno el consejo de tomar 10 o 15 minutos por día para este fin?
2) ¿Cómo afecta el vidrio de una ventana a la exposición solar? ¿Menos rayos UV? ¿Más difícil tostarse? ¿Menos daño? ¿Sirve igual para la vitamina D?

Vir

12/02/2016

Vir

¡¡Genial la nota, como siempre!!

Ahora qué pasa con los blanquitos leche como yo, que ante el primer sol pasamos a ser colorados como brasa ardiendo y volvemos después al blanco?? Por qué nunca llegamos a amarronarnos?? Igualmente siempre odié el sol y soy alta fan de LBDI, lo cual sospecho se debe mayoritariamente a los veranos que de pequeña pasé insolada y sin poder acostarme producto de ese maldito sol. Así que soy blanca feliz y contenta.

PD: Los tomates cherry de huerta son una delicia!!

Rodrigo

04/02/2016

Rodrigo

No entiendo como pueden tomarse el tema de la marihuana con tanta liviandad, como si fuera algo usual/legal en la vida de todas las personas. Tienen que ser mas responsables a la hora de escribir, sus artículos llegan a miles de personas, en especial jóvenes y, últimamente, al leerlos veo como hablan de las drogas como si fuera algo “normal”, algo que se puede incluir en la vida diaria sin ningún problema. No niego que la marihuana tiene muchas propiedades beneficiosas para el ser humano pero es una realidad que actualmente no es legal su consumo! por ende atrás de comprarse un porro hay un negocio letal, aberrante y al hablar así de las drogas lo favorecen bastante. Esta bien que en este articulo hablas de la jardinería, todo bien si la plantas vos, pero yo, como lector de este articulo. me puedo quedar solo con la ideal del texto de que fumar marihuana es tan inofensivo como plantar tomatitos cherry y comérmelos. En fin, no se si no se dan cuenta del mensaje que están transmitiendo o si lo hacen a propósito. Espero que sea lo primero. Saludos.

Gabi

03/02/2016

Gabi

“me fui amarronando como embajador de Panamá” JAJAJAJAJAJAJ…. sinceramente: se pasan! Leerlos obliga a uno estar al tanto de la actualidad, no queda otra!

ariel

03/02/2016

ariel

Esa, me encantó el post, y creo que tu blog… chusmearé más tarde. Ahora, pregunto yo, el hecho de sentirme atraído más por las mujeres con un poquito de color bronceado que por las mismas mujeres cuando no están bronceadas (no sé si se entiende) así como gustar más de mi imagen espejada en el espejo cuando tomé sol que cuando no lo hice, es algo meramente cultural o tiene que ver con alguna información biológica que transmite el bronceado? ¿Se entiende mi pregunta? ¿Qué pensás?

Frasco

03/02/2016

Frasco

¡Me encanta! Jajaj más allá de los errores ortográficos, está bieeeen, me gusta esta forma de escribir más descontracturada..
Además, también me hace sentir evolucionado que no me cabe ir y broncearme, aunque soy de tez morena y ya con un poco de sol, agarro viaje y me pongo chocolate pero ni me cabe.. ahora que sé esto, menos.
Por un momento pensé que la nota iba a hablar de drogas otra vez y me entusiasmé pero estuvo bien como lo fuiste llevando :D

Nahir

03/02/2016

Nahir

Ayer le dije al morrón que está madurando en la planta “qué rico que vas a quedar a la parrilla”. ¿Debería preocuparme…?

Gracias por tanto y perdón por tan poco.

Ezequiel

02/02/2016

Ezequiel

Muy bueno! Que pena que no hay ninguna mención a mi querido vitiligo facial, aunque no está taaaaan relacionado con el sol

Alejandro

02/02/2016

Alejandro

Grosooo, a mi también me dan miedo los running team…siempre hay uno que te quiere sumar, peligro.

Guille

02/02/2016

Guille

Pueden hacer un corolario de esta nota y explicarme/nos como funcionan los protectores solares?

Melisa

02/02/2016

Melisa

De más chica me preguntaba por qué los cuerpos se broncean como forma de defensa si las cosas oscuras absorben más radiación que las blancas… hasta que uno de ustedes me la respondió. Me encantó la nota, creo que en la frase: “quod me nutri me destruit” te comiste la t de nutrit.

Saluditos :)

Fernando

01/02/2016

Fernando

Diría que está muy claro, pero siendo una nota sobre el bronceado parece un chiste fácil.
En el excelente libro ‘Una tumba para los Romanov’ de la colección ‘Ciencia que ladra’ se cuenta otra hipótesis que intentó explicar las variaciones de la melanina, y el muy particular trabajo que hicieron para ponerla a prueba. Lo recomiendo.
Gracias por seguir iluminando cuestiones cotidianas.
Re miau.

Ingrid B

01/02/2016

Ingrid B

Muy buena nota Pablo!
Clarito. Yo vengo de la época del bronceado con “ratito de sol” y odiar profundamente a Andrea del Boca por su blancura exagerada (ella todavía no sabía que existiera la palabra “política” aún)
Tu manera de usar la palabra “bocha” la eleva en el plano literario.
Lo de sentirte Chayanne… Je
Y estoy de acuerdo con Agustín con no tomar con liviandad el tema del cannabis.
Podrían dedicar una nota al sindrome amotivacional que produce…..
Cariños,

Selene R.

01/02/2016

Selene R.

Es “Coco Chanel”, no “el Canal del Coco” en inglés.

Fernando

01/02/2016

Fernando

El Sol no solo ES saludable, sino necesario. por muchas razones (por ejemplo produccion de vitamina D y aniquilación de germenes tales como verrugas, etc) pero como todo… y como dirían los ya mencionados griegos, en su justa medida y adaptado a la producción de melanina de cada piel. Lo demas, son huevadas.

Juan

01/02/2016

Juan

Entre que soy un firme defensor de LVDI y un búho de raza, con esta nota ya tengo suficiente confirmación de que vivir de noche y con frío es hasta sano.
Eso y porque, ha pesar de ser apenas europeo, mi piel apenas tolera exposiciones de 10 minutos al sol

Ezequiel Arrieta

01/02/2016

Ezequiel Arrieta

El chamuyo de que estar bronceado es signo de salud es viejazo, más viejo que el chamuyo del jipi zombie Yisus. Hipócrates, el don señor de la medicina moderna que vivió en Grecia hace como 2500 años, hablaba de los beneficios de tomar baños de Sol para mejorar el estado de salud. Cosa que se llama helioterapia. Sufijo ‘helio’ para describir al Sol, porque medio que inhalar helio puede ser muy divertido pero bastante inflamable y poco terapeutico.

Con el furor reciente de las terapias alternativas, onda después de la mitad del siglo XX con todos esos premios Nobel que la derraparon mal, como Linus Pauling y cía, el chamuyo de que el Sol hacia bien salió de nuevo. Y bocha de revistas empezaron a publicar esas giladas, como la revista Pronto, ponele.

Acá un ejemplito http://www.revistabuenasalud.com/helioterapia-banos-de-sol-que-curan/

nats

01/02/2016

nats

Melanocitos no era uno de los ositos cariñosos?
Ahora el tema de que tu abuela plantara marihuana y te pasara el vicio a vos, me pareció como mucho.
Por cierto, la plebe siempre fue tirando a oscurita, nosotros los vampiros siempre nos gusto esto de no exponernos al melanoma.

Melisa Careaga

01/02/2016

Melisa Careaga

Jaja genial. Ahora entiendo la adicción de los runners (¿de qué estarán corriendo y porqué algunos te quieren reclutar?)
Ahora lo de los chistes de parejas interraciales… pueden hacer agua como el concepto de raza (lo dice una formoseña dentro de la población morena y que usa protección solar a diario) puede que tu novia esté mejor adaptada a tu entorno que vos jaja

Josefina

01/02/2016

Josefina

Algunos somos un “licuadito interracial” que vamos por la vida como un camaleón marmolado, adaptándonos a cualquier latitud y/o moda. Pero no estoy segura de que eso me haga levantar más en el cheboli (no estaría funcionando). Con los fluorescentes también le metés UV (y efecto “flicker”, entre otras cosas), menos placenteramente que flamearse frente al mar…
PD, también le pongo nombres a mis plantas (saludos a Armando, mi potus).

La novia formoseña

01/02/2016

La novia formoseña

Menos Angelinas Jolie y más novias formoseñas.

Gerardo

01/02/2016

Gerardo

Siempre pensé que lo de la moda del bronceado tiene un trasfondo social:
En la antigüedad y Edad media la piel blanca era elogiada porque significaba que su poseedora no tenía que exponerse al sol para las tareas mundanas, o sea era rica. Hoy es exactamente lo mismo, pero al revés. El bronceado denota tiempo para el ocio, ya que si estás metido entre 4 paredes y con un fluorescente no te bronceás un carajo!
Como diría Les Luthiers: Caramba, qué coíncidencia!

Rocio

01/02/2016

Rocio

Genial como siempre tu nota, Pablo! Desde que aprendí sobre este tema hace años siento un rechazo particular hacia la costumbre de las personas de tirarse al sol a las 12 del mediodía a rostisarse (se escribe así?) como un pollo. Y yo soy de esas personas blaaaaaancas que brillan en la oscuridad y uso protector solar para bebés así no muero al sol.
Como una chica mencionó por acá arriba también hay una cuestión cultural y de modas en todo esto. Una vez, hablando con una amiga de México, yo le contaba que acá está “de moda” y bien visto que en verano estés todo bronceado y marroncito, y todos se matan por estar así. Y ella me decía que en México es totalmente al revés: lo que todos quieren es ser lo más blancos posible.
Aguante ser blanquito!!

Pancho

01/02/2016

Pancho

“…la radiación solar simplemente es una parte más del Universo tratando de matarte.” Me encanta.
Ahora, no te metas con mi vieja, loco. Ni tiene 82 años, ni es jubilada, y por supuesto que tampoco le habla a los malvones. En qué cabeza cabe! Malvones? Ja! Mi vieja le habla a los hibiscos mientras activa vitamina D. Esas son charlas!

Agustín

01/02/2016

Agustín

“Se cuentan mil historias de jóvenes que empezaron con marihuana, y hacerlo los llevó a explorar un camino sinuoso y violento que derivó en costumbres que no hubiesen imaginado como parte de su vida.”
Yo soy protagonista de una de estas historias, por lo que me parece que se está en lo cierto si se piensa que la marihuana es un flagelo que debemos combatir. O al menos no hacer apología de la misma y decir que “no pasa nada” si consumís. También me hace mucho ruido cuando se cuestiona que sea un camino al consumo de otras drogas y lo he visto personalmente en numerosos casos. Me suena a los que van en moto sin casco porque “no pasa nada” y después se les atraviesa un auto y se matan.
Estaría bueno que aborden el tema de las adicciones, con las evidencias que se tengan hasta el momento. Pienso que se habla mucho y se conoce poco. Que un consumidor te diga que la marihuana no es adictiva y cuando le preguntás por qué no la deja entonces, te diga “porque no quiero” o “el alcohol y el tabaco son peores” no me parece una justificación válida.
Quizás lo que haga que derives en el consumo de otras sustancias no sea la marihuana, quizás ni siquiera el consumo de marihuana se deba a una adicción, sino para evadir problemas de la vida de cada uno. Lo cierto que en estos casos el consumo de marihuana, alcohol o lo que fuere no es la mejor salida, es pensar que alguien que se encuentra depresivo lo va a solucionar alcoholizándose.
¿Hay personas que consumen llevando una vida “normal” (si es que existe alguna)? sí, al igual que existen personas que consumen alcohol sin ser alcohólicas o fuman marihuana “por placer” u ocasionalmente.
¿Hay personas que han tenido problemas de salud, conducta, etc. relacionadas (directa o indirectamente) con el consumo de drogas? sí. En estos casos lo mejor es evitar el consumo y tratar el problema de fondo, o al menos en los casos que conozco, es lo que funciona.
Escribo todo ésto porque noto que cuando se habla del tema se lo toma con mucha liviandad, casi en forma de chiste. No siempre es un chiste, no siempre es joda.
Saludos.

Virginia

01/02/2016

Virginia

Más que amarronando como embajador de Panamá ahí ya sería un “anaranjado”…

Lila

01/02/2016

Lila

Un mar blanco de negros trabajando,
todo el día cosechan algodón
oooohhhhhh, que se acaba el día
ooohhhhhh, que se pone el sol.

Década del ochenta, vacaciones, viajes largos en el Dodge 1500, cantamos en canon.
La cosa es que nos decían que cuando el trabajo era mayoritariamente al aire libre, la blancura en la piel era un signo de estatus, ya que significaba que esa persona no debía pasar el día al sol.
Cuando las fábricas, las oficinas, el trabajo se trasladó bajo techo, el estar bronceado habría pasado a jugar la misma función de señalización de pertenencia social. Entonces el blancoverde oficinista se volvió despreciable. Y al grito de ¡No sigan a la manada! nos embadurnaban en protector social mil y nos encadenaban a la sombrilla a partir de las 12.

Flojito de papeles el comentario, pero con un canon!

Ana

01/02/2016

Ana

Buenísima, Pablo, como siempre!!
Yo soy de las que “parezco enferma”, por mi blanca palidez, pero tampoco puedo exponerme al sol sin protección, porque ardo cual brasa.
No hay nada que nos venga bien.
Felicitaciones!!

Alejandro

01/02/2016

Alejandro

Y el protector solar qué vendría a ser en esta historia? Sirve?

Guillermina

01/02/2016

Guillermina

“Pantone variadito…” Los cientifícos aprendieron algo de diseño :D
Buenísima la nota como siempre!

Cami

01/02/2016

Cami

Me recordaste una imagen muuuy buena de la serie Hannibal (Episodio 2×03), en la que crean una paleta de colores humana. Siempre excelentes tus notas!

Mar

01/02/2016

Mar

Tremenda nota!
P.D.: ”me dan miedo los runners, a algunos les dan miedo los payasos, a mí los grandes grupos de gente flúo que corre junta” es gratificante saber que no soy la única a la que le pasa. Tengo la teoría de que un montón de gente que corre, es un montón de gente que huye, entonces, de que carajo huyen que no me entere. Zombies? Más runners? De ahí el miedo.

rama

01/02/2016

rama

una genialidad ! y unos cuantos datos que sumo a mi #NoTomoSol cuando en cada reunión me dicen #EstásReBlanco

Nacho

01/02/2016

Nacho

Me encantó! Súper claro. Se me ocurre que como asociamos el estar pálidos con diversos malestares, el tener un buen color paso a significar “saludable” por oposición, pero ya estoy especulando porque sí. Y no es por mala onda, pero creo que se escribe “rasgo”, no ” razgo”

Diana

01/02/2016

Diana

Buenísimo! Pero ojo:
Razgo no es menor… es rasgo.

Javier

01/02/2016

Javier

Excelente

Lorena Paola Schevalie

01/02/2016

Lorena Paola Schevalie

Amé. :)

El Gato y La Caja