Dime dónde andas

Dime dónde andas

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Anabel Belaus

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Niní Malamud

¿Cómo afecta el entorno nuestras decisiones? ¿Si te digo con quién ando, me dirás quién soy?

Dime dónde andas

If they say –Why? Why?
Tell them that is human nature

Michael Jackson

Si hay un lugar que nuclea a gente de todo tipo es la heladería en enero. Salvo algunos especímenes extraños e incomprendidos que no gozan del refrescante sabor de la crema congelada, el calor genera en todos el deseo irrefrenable del cucurucho rebosante de calorías y salsas que rara vez tienen el sabor que prometen, pero encantan igual.

En eso estaba yo, ya con el ticket en la mano, esperando que el flaco del otro lado del mostrador me preguntara por los sabores que quería en mi 1/4 kg de elixir, cuando escuché (un poco sin querer, un poco de chusma incurable) la conversación entre dos tipos que esperaban detrás de mí. Como pasa siempre que se escucha una conversación sin tarjeta de invitación, se hizo incomprensible en términos globales, pero una frase fue clara: ‘Está en los genes, loco. Somos así y vamos a ser así acá, en la Quiaca y en la China…’.

No es que fuera la primera vez que escucho ese tipo de argumentos, pero por alguna razón me dejó pensando. Tampoco es que niegue que hay aspectos comunes a todos los seres humanos, ni que existen genes que influyen fuertemente en lo que somos. Pero determinar qué constituye la ‘naturaleza humana’ es una tarea por demás compleja, que requiere múltiples abordajes y estudios que, de todos modos, pueden no ser concluyentes. Que se nos ocurran muchos ejemplos de algo no significa que realmente sea para todos así. Además, y más importante aún, reducir la explicación del comportamiento a la naturaleza humana, parece negar el fundamental rol que el contexto tiene en todo lo que hacemos.

Entre tu casa y mi casa hay una interminable lista de cosas que difieren, como el color de tus paredes, el paisaje que ves por la ventana, los muebles y los pósters que decoran tu cuarto. Ni hablar de las diferencias sociales, culturales, económicas y hasta idiomáticas incluso entre personas con intereses similares, como nosotros que se nos dio por encontrarnos acá, en esta nota.

Si bien la idea data de antes, un aporte súper claro para entender esta cuestión vino de la mano de dos psicólogos (que justamente por éste y otros aportes ganaron el Premio Nobel de economía en 2003). Para entender lo que hicieron, imaginemos la siguiente situación:

Acaban de nombrarte parte de la importantísima comisión que decide sobre programas de salud a nivel mundial. Estás feliz y con ganas de brindar hasta el cansancio, hasta que se te presenta la primera tarea. Resulta que se prevé el brote de una enfermedad nueva que matará a unas 600 personas. Los otros miembros de la comisión están empatados, así que vos tenés que elegir entre dos potenciales planes para encarar el problema (no, no hay tercera opción, no insistas). Si elegís el plan A, se salvarán 200 personas. Si elegís el plan B, hay 1/3 de probabilidades de que se salven 600 personas y 2/3 de que no se salve ninguna.

Para que esto tenga sentido, es importante que elijas uno de los dos planes antes de seguir leyendo. ¿Listo?

Pero como en todo comité de decisión, cuando parece que está todo listo alguien cae con algo nuevo, se arma la bronca, cambia la bocha y te dicen que tenés que volver a elegir. Ahora la cuestión es así: si elegís el plan A morirán 400 personas; si elegís el plan B, hay 1/3 de probabilidades de que no muera nadie, y 2/3 de probabilidades de que mueran 600 personas. ¿Elegiste?

Este estudio fue replicado muchas veces, y los resultados van siempre para el mismo lado. Cuando se plantea el primer escenario de decisión, la mayoría de los participantes está en favor del plan A (algo del 72%), mientras que cuando se muestra el segundo, la mayoría elige el plan B (y sólo 22% el A) ¿Coincide con lo que elegiste vos? Si los volvés a leer, vas a notar que en realidad los planes son iguales en ambos casos, sólo que fueron descriptos de manera diferente. Mientras que en el primer escenario te dicen cuánta gente se salvará (200 de 600 personas), en el segundo te dicen cuánta morirá (400 de 600). El énfasis en las muertes del segundo escenario hace que sea más atractivo el riesgo (preferís apostar al plan B, aunque exista una alta probabilidad de que todos mueran). Por el contrario, en el primer escenario se hace hincapié en las vidas que se salvarán, lo cual te lleva a preferir el plan A, es decir, la ganancia segura. Este fenómeno se llama ‘efecto de marco’, y básicamente implica que situaciones lógicamente equivalentes pero con distintas descripciones dan lugar a decisiones diferentes.

En el ámbito de los juegos experimentales hay un estudio que es interesantísimo. Pusieron a los participantes a entretenerse con un juego muy utilizado en economía comportamental, que básicamente consiste en decidir si ponés plata para un pozo común que beneficia a todos o te la guardás para vos. La particularidad de este estudio es que a un grupo le dijeron que el juego se llamaba “Juego de la Comunidad”, mientras que a otro grupo le dijeron que se llamaba “Juego de Wall Street”. Con esa simple modificación los resultados fueron llamativamente diferentes: en el de la Comunidad los participantes contribuyeron más al pozo común, mientras que en el juego de Wall Street la mayoría prefirió quedarse con la guita. Una explicación que se da a estos resultados (y otros similares de estudios del mismo tipo) es que el nombre del juego activa distintas normas y objetivos, dependientes del contexto. Así, parece que pensar en términos de comunidad activa normas de cooperación y construcción colectiva, mientras que referencias relacionadas al mercado financiero resaltan el objetivo de aumentar las ganancias y el pensamiento individualista. TRANCU.

Ahora, todo bien, pero esos son datos generados en el laboratorio, lo cual implica que, aunque nos aportan datos súper interesantes (y más ‘limpios’), la posibilidad de generalizar los resultados es un poco limitada. Justamente por eso, lo ideal es complementar los estudios de laboratorio con estudios de campo que, aunque con menos claridad en cuanto a los factores intervinientes, nos muestran lo que pasa posta, ahí, en el ruido de lo cotidiano.

Por suerte hay investigaciones que ya se propusieron ver si cambios sutiles en el entorno físico afectan el comportamiento de las personas. En uno de esos estudios, lo que hicieron fue irse a un estacionamiento de un centro comercial y jugar con los carritos del súper. Durante una semana se encargaron de que los carritos estuvieran siempre desordenados (sí, hay trabajos muy divertidos), mientras que durante la segunda estuvieron siempre guardados y en orden. La cuestión es que además de boludear con los changuitos, los investigadores pusieron folletos en los parabrisas de los autos estacionados, y se dedicaron a observar y anotar (sin que los vieran) cuántas personas tiraban los folletos al piso. Los resultados fueron clarísimos: muchas más personas tiraron el folleto al piso cuando los carritos estaban desordenados que cuando estaban guardados. Hicieron pruebas similares en un estacionamiento de bicis y obtuvieron resultados similares: cuando hay bardo, más gente tira basura al piso. Como si fuera poco, en otro estudio parecido encontraron que más gente devuelve un sobre con dinero si el lugar donde lo encontró está limpio, pero mucha menos gente lo hace si el lugar está sucio.

¿Implica eso entonces que lo que traemos en los genes no importa? No, no es eso. Si de algo estamos seguros es de que el ser humano es súper complejo. Quizás lo que pasa es que nuestra naturaleza es ser altamente sensibles al contexto, o tal vez más que enredarnos en la disputa entre natural versus social, tengamos que aprender a pensar en términos de su interacción. Ni puros genes ni sólo contexto.

Resulta claro que estaría bueno empezar a pensar mejor qué contextos construimos como sociedad (tanto físicos como simbólicos), y en qué marcos participamos como individuos. Lo que traemos de fábrica es sólo una parte de lo que somos y podemos ser. Un entorno común más rico y adecuado puede predisponernos a ser más copados entre nosotros y hasta derribar varios mitos y prejuicios (teléfono para la meritocracia). Los resultados pueden ser muy diferentes y, al final, capaz que por fin entendemos que realmente uno es uno y sus circunstancias.

En esta nota se anda diciendo...

Federico Rodriguez

07/01/2019

Federico Rodriguez

Me parece excelente la nota, gracias por escribirla :-)

Me queda una duda, y es que en el primer caso, elegir el escenario A, implica que se salvan 200 y no dice nada de que los otros mueran seguro (tal vez es solo una omisión de redacción y debía desprenderse por contexto, pero si no fuera así, me parece clara la opción A para el primer caso)

Para el segundo caso, tengo que elegir entre que seguro mueran 400 (estaría decidiendo que muera gente) o qué tal vez se salven todos. Es un bruto caso, me incliné por la opción B, solo por la moralidad de no matar gente, pero entiendo que es arriesgado.

Nuevamente gracias por la nota, es excelente!

Saludos desde Uruguay

enzo

27/05/2016

enzo

una copada,que buena la nota;opte por pajaro en mano las dos veses… ¿?

andrescass

24/05/2016

andrescass

Muy buena nota y muy interesante tema.
Tal vez habría que eliminar la disyuntiva y aceptar que genéticamente estamos hechos para reaccionar al entorno.
En mi experiencia personal he notado muchas veces como actuamos conforme a lo que suponemos es la forma en que «se hacen las cosas» en el lugar en el que estamos sin plantearnos demasiado si en otro lado las hacemos así o no. Supongo que debe ser algo que mucha gente use para su beneficio personal

Jime

24/05/2016

Jime

Que bueno leerte en los gatos, Ana! se siente como en casa, como mas cerca que se toquen estos temas tan interesantes (aunque es mentira: lo que se siente como en casa es leerte y saber que te cruzo cualquier dia por la facu, pero la gente dira que es cholulismo).
Me encanto la nota, saludos!

cucho

21/05/2016

cucho

Que bueno que hablen del ambiente che! había leído un par de notas acá que, aunque piolas en general, ponían a los genes en un pedestal (flotante). Que sirva para que nos cuestionemos un par de cosas!

Marucco

20/05/2016

Marucco

Hola mis queridos gatos. Por un lado quiero agradecerles toda esta nueva información que hace mi vida mas entretenida y por todos los debates que ayudan a generar en distintas situaciones (ya sea en los comentarios de esta nota como en todos los cafés y reuniones de amigos de las personas que los leen). Ademas de haberme llevado a pasar mi mañana escuchando Michael, me generaron una duda, podría tenerse en cuenta «la idea de la biblioteca» para esta situación?
A lo que me refiero, es a algo peculiar que siempre me llamo la atención y me resulta palpable cada vez que voy a un lugar de este estilo. Nunca notaron como el simple hecho de ingresar en una biblioteca implica una disminución del tono de voz, una irracional tendencia a realizar mas caras y mímica al momento de intentar comunicarse con otro dentro de este entorno? Las bibliotecas llaman al silencio hoy en día, tanto que siempre lo sentí instintivo por mi parte. Alguien mas ha sentido esta experiencia?

Ricardo

19/05/2016

Ricardo

Me encantó el tema y la manera que lo presentaste, muy claro y digno de tenerlo presente.
Aparte, más de una vez me expresé en ese sentido. Te felicito hija. !!!

Leonardo

19/05/2016

Leonardo

GENIAL!! los leo hace mas de un año y es la primera vez que escribo para felicitarlos, y no es que otras notas no lo ameriten, pero esta me toco en lo personal: soy profesor secundario y este tema es recurrente en mi clases tratando de aportar a la construcción de una sociedad mejor (tomo prestada la nota y planifico clase) gracias ;-)

Facun

19/05/2016

Facun

Genial nota.
Desde el principio me dio miedo a dnd me metía cuando se hace referencia a la «Naturaleza Humana» (NH), dado q aprendí q a lo q realmente hay q hacer referencia es al la «Condición Humana» (CH) dnd se toma en cuenta el contexto psico.soc.econ.cult. pensaba q se iba a caer en el reduccionismo biologico. Pero re bien por la autora (y por el fin de la nota) esto quedó en prejuicio bobo y en una mera cuestión de definición, dado q NH se usa como sinónimo de CH.
En opinión personal debe existir algo q sea NH. Quizás sea eso q los genes aislados nos pueden explicar. Pero dado q en la práctica no hay humano no social se puede entender q sea difícil separar cuestiones.
Incluso referirse a la llamada NH para algunos círculos es herejía y p otros algo q es directamente IMPOSIBLE de conocer, como Hannah Harendt (Sobre la Condición Humana, creo…) y sería necesario un ser supracogniciente p describirlo, y ese ser sería Dios y yo no creo en Dios y Maggie rio y todo fue una confusión…
Felicitaciones por la nota. De las q nos sacan un poco del modelo biologisista q en mi carrera (medicina) impera

Agustin Russo

19/05/2016

Agustin Russo

Amé esta nota. No puedo evitar pensar en los medios masivos de comunicación…

Tino Velastico

19/05/2016

Tino Velastico

Justo vengo a leer esta nota estando acá en Chile, donde los autos frenan cuando vas a cruzar en la esquina o por la senda, y uno, que está acostumbrado a cruzar «cuando no pasa ningún auto» se queda como un boludo parado en la esquina.
Me pasa al revés en Argentina como conductor. Siempre trato de dar el paso al peatón («trato» porque a veces se activa mi «gen argentino» :P) y cada vez que hago eso tengo que decirle a la gente que cruce, haciéndo un aplauso con una sola mano (-¡cruce, cruce tranqui!).
La cuestión es que, tal como cuenta Facundo con las sillas de su facultad, he notado como muchas veces ese»dar el ejemplo» (que en realidad es solo cumplir con las prioridades del tránsito), ha hecho que los que van atrás mío también lo hagan. Lo que me deja pensando como muchas veces una simple acción individual termina influyendo en un grupo. Como ese vídeo en un festival de música en el que un tipo se pone a bailar solo, desaforadamente, mientras que todos lo miran raro, hasta que en un momento se suman dos pibes, y después un par más y otros cinco más, hasta que terminan bailando todos.

Renzo

19/05/2016

Renzo

Muy buena la nota! Sinceramente siempre me planteo que somos resultados del contexto. Si bien el contexto momentáneo es la circunstancia actual, nuestros contextos pasados determinan en parte nuestro accionar presente.
Yo elegí las dos veces la opción B, ¿solo yo pienso que la posibilidad de salvar las 600 buena?¿quien determinaría las 200 que se salvan entre las 600?.

Inés Martelli

18/05/2016

Inés Martelli

Buenísima la nota! Doble elección del A pero avivándome de lo idéntico de los escenarios. Soy psicóloga y tal vez por eso me vienen a la mente los experimentos de Zimbardo con los autos abandonados en zonas del bronx vs palo alto y los posteriores sobre las ventanas rotas….

Ale

18/05/2016

Ale

Hola, vengo a decir que el link de Michael en la bibliografía lo es todo.
La radio está buenísima

Ana

18/05/2016

Ana

Fantástica nota!! Clara y precisa. También elegí las dos veces el plan A, consciente de que se trataba de los mismo, explicado distinto. Pensé que se trataba de salvar, con seguridad, a algún número de personas, pero luego de leer los comentarios, me di cuenta de otras formas de ver las propuestas. ¿Tendrá que ver con la edad, que nos torna conservadores?
Lo cierto es que tu final, es impecable: » Los resultados pueden ser muy diferentes y, al final, capaz que por fin entendemos que realmente uno es uno y sus circunstancias.»
Gracias.

José Gil

18/05/2016

José Gil

¿Cómo? ¿En serio fui el único que eligió la A en la primera y se dio cuenta que la segunda era exactamente igual y por lo tanto no cambió de elección?
Por cierto, la nota es interesantísima, me gustan los experimentos del comportamiento humano, nos dan mucho para pensar.

Rocio

18/05/2016

Rocio

Genial la nota! Me encantó. Siempre fui una fuerte defensora de que en la disputa de Natural vs Social la respuesta es miti miti. Ambos influyen, y además interaccionan.
En cuanto al experimento de los carritos del super supongo que el mal humor que generan los carritos desordenados (en especial en la gente con TOC como yo) tendrá algo que ver :P

Juan Godoy

18/05/2016

Juan Godoy

Muy linda nota Any!!! Felicitaciones… y a ver si para la próxima mechamos con más datos de los estudios con los que vos y [email protected] demás integrantes del equipo de Ceci Reyna tantean sus doctorados. El estudio de la influencia del contexto sobre nuestras decisiones ha sido abordado por muy diferentes autores de nuestra querida psicología. Sin dudas, uno podría recuperar algunas de las nociones anticipadas por B. F. Skinner y [email protected] [email protected] en la influencia del ambiente sobre nuestras conductas. Por otro lado, junto con los trabajos de Kahneman y Tversky, habría que pensar también en las ideas del campo de la teoría de juegos (por ejemplo: Axelrod)… y a todo eso hay que agregarle las tensiones recientes sobre la «universalidad» de los constructos psicológicos (ver, por ejemplo, los trabajos de Henrich y cols.)… y la lista de autores/temas/experimentos que se podrían agregar sigue… esta es una de las razones por las cuales considero que las ciencias psicológicas tienen tanta importancia… y sobre todo en nuestro contexto… donde las públicas no van de la mano de la evidencia!!!

;-)

Ale Mazinger

18/05/2016

Ale Mazinger

Muy bueno!
Cuando leí los resultados del experimento no me sorprendieron para nada, aunque en ambos casos yo elijo plan B (claramente no soy economista).
Mi juicio es que no se trata del riesgo potencial o de las probabilidades sean 1 en 3 o 1 en 1000, se trata de que con el plan A siempre estás eligiendo que muera gente.
No es un mal menor, no es el mejor escenario posible, y no es hacer todo lo que tu poder te permitía. Es elegir que se muera gente, ante una posibilidad (por remota que sea) de salvar a todo el mundo.

Ana

18/05/2016

Ana

El contexto lo construímos también nosotros a través de las nuestras concepciones, normas, costumbres, ideologías….somos genes irremediables …..pero también somos el resultado en un ir y venir de nuestro contexto.
La nota: impecable!!

Pilar

18/05/2016

Pilar

Tengo una duda ,que se salven 200 personas, es equivalente a decir que 1/3 del total sobreviven. Pero es lo mismo que decir que hay 1/3 de prob de que se salven las 600 personas ???

Punky

18/05/2016

Punky

Maté a 400 personas sin titubear mientras leía esta nota, ah y también elegí la A las dos veces.

¿Hubieran sido diferentes las respuestas si entre esas 600 personas tenía a 3 familiares?
Estadísticamente la opción A mataría a dos de ellos. Sólo pensándolo así me replanteé mi respuesta. Yo renunciaría, que eliga otro.

Camila

18/05/2016

Camila

Elegí el plan B de entrada y me sentí un poco excluida en la continuación de la nota.

Mato

18/05/2016

Mato

Elegí las dos veces la A, pero me parece que tengo un ancla muy pesado: soy economista y trabajo en políticas públicas. Cualquier «policy maker» preferiría vender que salvo 200, a que se tiró a salvar 600 y las probabilidades le jugaron una mala pasada…
Muy buena la nota!

Daniela

18/05/2016

Daniela

Es muy bueno el articulo mientras leía se me ocurrieron ejemplos y formas para experimentar.
Pd: Elegí siempre la opción B y no se cómo me dejaría eso.

Lautaro Ferreira

18/05/2016

Lautaro Ferreira

Genialisimo. Paradigma de la complejidad parar considerar al ser humano, ni reduccionismo a lo biológico ni a lo psi o social, sino pensar esas esferas (yotrastantasque nonombroporquestoyenclaseymevanaputear) co-implicadas de manera dinámica y constante a lo largo de toda la vida, una guestalt.

Sol Minoldo

18/05/2016

Sol Minoldo

Muy buena la nota Anabel!

Pedro

18/05/2016

Pedro

Che elegi las dos veces el plan A…

Facundo

18/05/2016

Facundo

En el comedor de mi facultad de humanidades (que por ser una universidad sin muchos recursos funciona como «salón-general-para-compartir-estudiar-o-lo-que-sea»), la gente que va a aprender sobre marxismo, liberación y respeto a la clase trabajadora tiene la curiosa costumbre de, cuando se van a eso de las 7 de la tarde, dejar las sillas donde los huevos les dicen que las dejen (casi literal, hasta las dejan en medio del pasillo obstruyendo el paso), aún sabiendo que los encargados del aseo (aka «los tíos») las tienen que ordenar y poner encima de las mesas para poder barrer y dejar limpio.
No logrando mucho pidiéndoles que dejaran las sillitas «dentro» de las mesas para que al menos así se viera un esfuerzo por parte nuestra de dejar un poco más ordenado, me decidí por, un par de veces, subir las sillas a la mesa del lugar donde yo estaba. Luego me iba pero me quedaba agazapado en las sombras como Batman para ver qué pasaba, y resulta que viendo a alguien que lo hacía, casi todas las otras personas lo hacían también. El resultado fue que no sólo dejaban su puesto ordenado, sino que hasta le hacían parte del trabajo a los tíos (terrible resultado para mí, que creo en la facultad de la razón y los argumentos para lograr convencer).

Después de esta insufrible historia, la pregunta que queda es: ¿sería legítimo alterar el contexto o la forma en que éste se presenta y/o describe (siguiendo la línea de la nota y no la de mi historia) de forma tal que la gente empezara a «comportarse mejor» (no botar papeles, cooperar en el juego, etc.), y hasta dónde eso no es más que una aplicación un poco maquiavélica de técnicas conductistas? Y si fuera así, ¿no es la idea que la gente cambie su conducta por, aunque suene medio metafísico, algo que vaya más allá del simple condicionamiento?

Muy interesante nota, por cierto, da para reflexionar bastante.

Juan Pablo Gutierrez

18/05/2016

Juan Pablo Gutierrez

Te banco fuerte.

Pietro

18/05/2016

Pietro

me encantó.
le faltó un link a ortega y gasset en la última frase ;)

Hechicero Sin Empleo

18/05/2016

Hechicero Sin Empleo

Que buena columna! me encanto. Pero me surgio la duda de si me gusto por que la lei tirado en la cama calentito o por que la columna realmente es buena.
Un saludo, la radio esta buenisima.