El Gato y La Caja
A fuego lento

A fuego lento

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Ezequiel Arrieta

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Paula Finós

¿Cómo moldeó el uso del fuego la evolución de nuestra especie? ¿Qué onda comer toda comida cruda?

A fuego lento

(ruido de torno).
Poneme anestesia, por favor.
No te preocupes, es una caries superficial.
Ok…
(ruido de torno).
¡¡¡¡¡Aaaaaaaaaaah #%$&&%”%$#!!!!!

(Cualquier persona, siempre).

 

Si pudiésemos hacer un estudio sobre las profesiones más odiadas, estoy seguro de que dentro del top 3 aparecerían los odontólogos, peleándoles la punta a los políticos y a los políticos. Aunque, si nos ponemos un poquito en su lugar, posiblemente seamos más compasivos (con los odontólogos, obvio).

Estos espeleólogos de bocas exploran en busca de intrusos bacterianos camuflados entre la saliva para aplicar las oscuras artes del torno dentro de cavidades que no siempre están en las condiciones de higiene, seguridad y aliento ideales. Bocas que alojan cadáveres alimenticios de hace andá a saber cuánto entre medio de los dientes. Ellos sí que tienen ‘bocación’.

Pero lo que más me llama la atención de los dentistas es su enorme capacidad para enfrentar la evolución. Anestesia, radiografía previa por las dudas, tenaza en mano, barbijo puesto y a arrancar muelas del juicio sin piedad.

Estas piezas dentarias se llaman ‘del juicio’ porque aparecen entre los 17 y los 25, edad en la cual uno supuestamente tiene un juicio desarrollado, ya que se asume que para ese entonces entendimos que las políticas públicas deben ser elaboradas por un equipo multidisciplinario de expertos mediante la mejor evidencia científica disponible. En términos estrictamente neurofisiológicos, el nombre está bien puesto porque entre los 20 y los 24 años se termina de desarrollar la partecita del cerebro estrella en nuestra capacidad de tener pensamiento lógico y racional, aunque dudamos de que este argumento haya sido utilizado en el momento del bautismo.

Las juiciosas en sí son cuatro dientes, dos de cada lado, arriba y abajo, que están ubicados al final de la dentadura y son los últimos en aparecer en un grupo de dientecitos donde cada uno tiene su lugar. Cuando empiezan a asomarse, las muelas del juicio se comportan como unas bobas caprichosas que lo único que quieren es ocupar un espacio en tu boca, cueste lo que cueste. No importa que esto implique crecer en forma horizontal, empujar a sus compañeras, pellizcar las encías y convertir ‘odio al Universo’ en una acertada descripción académica de la situación.

Ahí aparecen ellos, seres demoníacos con instrumentos hostiles… ¿Alguien puede decirme cómo es posible que en la época de aterrizar robots en asteroides y estrellar átomos entre sí, nadie haya inventado un silenciador para ese instrumento del Juego del Miedo?

Volviendo a la evolución, las muelas del juicio representan un vestigio evolutivo, o sea que son partes que en algún momento de nuestra historia cumplieron una función, pero hoy ya no. Y sí, todos pensamos en el apéndice como ejemplo canónico, pero hoy sabemos que no es tan así ya que se lo considera un reservorio de bacterias piolas para cuando la diarrea acecha.

Mediante el estudio de la forma de los cráneos y mandíbulas de los homínidos, así como el análisis en detalle de la textura de los dientes fósiles, sabemos que las muelas del juicio eran muy útiles hace varios millones de años cuando nuestros antepasados tenían una dieta rica en vegetales, semillas duras y cosas crudas en general, pero con nuestra dieta actual no sirven para mucho más que hacernos gritar las denominaciones académicas antes mencionadas. Otra vez estamos frente a evidencia de que, si en nuestra existencia hubo un diseñador, evidentemente se llevó unas cuantas materias a marzo.

Entender la historia de nuestros dientes es también entender nuestra historia como especie. Si empezamos por los Australophitecus, ellos tenían el cráneo chico y una cara grande y prominente, como un alfajorcito mal armado. Su mandíbula era mucho más grande que la nuestra, así que no tenían problemas con las muelas porque al fondo había lugar. Esta banda comía tubérculos, raíces, frutos, y algo de carne cuando había mucha hambre.

Poneme carita de Australopithecus

Poneme carita de Australopithecus

En el otro caminito evolutivo, los Parántropos usaron mejor sus enormes mandíbulas, muelas del juicio y aparato masticador para consumir vegetación dura que apareció después de un cambio climático. La cuestión es que la aparición del género Homo y la incorporación de la carne hace unos dos millones de años inició un proceso de reducción progresiva del tamaño de los dientes, aunque hasta el Homo Sapiens (nosotros) todas las especies de homínidos tenían la mandíbula relativamente grande y ninguna iba al odontólogo. Es nuestra especie la que rompe un poco con estos esquemas, ya que en algún momento nuestra mandíbula se volvió más pequeña, disminuyendo el espacio disponible para ese diente de moler cosas duras.

El achicamiento de la mandíbula y de la cara en general parece ser un hecho que comenzó bastante tiempo después de la incorporación de la carne, y coincide con el inicio del manejo del fuego. Si bien hay registros de uso del fuego que datan de un millón de años atrás, el manejo controlado no fue sino hasta hace unos 250 mil años, época aproximada en la que surge el Homo Sapiens, lo cual nos ayuda a ponderar la importancia que tuvo en nuestra historia evolutiva. Aprender a manejar el fuego significó un incremento en la cantidad de comida blandita en nuestras dietas, disminuyendo el estrés sobre el aparato masticador y por lo tanto, la necesidad de que éste fuera robusto. Además, nos ayudó a predigerir la comida afuera del cuerpo para hacerla más liviana, y a aumentar la disponibilidad de energía hasta en un 40%. Digamos que una milanesa cocida equivale a una milanesa y media cruda en términos de la energía que le podemos sacar, algo re importante si tenés un cerebro hambriento. Así, resulta que cocinar no sólo es un comportamiento humano universal, sino que también es una necesidad biológica, mal que le pese a los nuevos seguidores de las dietas con alimentos crudos (crudivoristas), quienes remojan, muelen y procesan comidas de una calidad superior a la que consumían nuestros ancestros, pero se privan de cómo el calor, además de incrementar la disponibilidad de nutrientes y la digestibilidad de los alimentos, inactiva potenciales sustancias tóxicas (como los precursores del cianuro de la mandioca), mata los parásitos (fundamental para el consumo de carne) y aumenta el tiempo que podemos almacenar el alimento sin que se pudra. O sea que cocinar mejora la eficiencia energética de los alimentos al aumentar su disponibilidad de energía y ahorrarle trabajo químico al cuerpo derivado de la digestión y la desintoxicación, generando un superávit de energía que puede ser utilizada para otras cosas (por ejemplo, pal cerebro). Pero ahora que ya tenemos un cerebro grandecito, cuidado con sobrecalentar la comida y quedarte sin vitaminas.

Muchísimos años más adelante, la manipulación de las semillas mediante la selección artificial fue haciendo que las cosas de la huerta se pusieran más jugosas y carnosas, traduciéndose en una  todavía menor presión de selección para mantener mandíbulas grandes, evidenciado en la diferencia de tamaño y forma de la mandíbula entre comunidades de humanos modernos cazadoras-recolectoras y agrícolas. Así, tenemos un combo ninja para quitarle motivos de existencia a la mandíbula gigante y las muelas del juicio. Listo, borramos las muelas de juicio y ya. El problema es que la evolución no funciona así. Como tener muelas del juicio no te mata, y la selección natural no tiene un gran plan de actualización de cosas queyanousamosynonosmatanperobueh, las muy turras se quedaron ahí, existentes, aún cuando la mandíbula se achicaba.

Cocinar el morfi fue tan importante para nosotros que podemos rastrear su impacto en los genes que expresan la actividad de algunas enzimas del hígado. Sin embargo, es imposible no hacerse otras preguntas al respecto como ¿qué tanto influyó la ausencia de presión selectiva para mantener mandíbulas grandes en lo que terminó en hacernos humanos?, ¿cómo influyó el fuego en el desarrollo de nuestro cerebro desde el punto de vista evolutivo?, ¿el uso controlado del fuego es causa o correlación del origen del Homo sapiens?

Si lo vemos desde el punto de vista nutricional, segurísimo que el fuego tuvo algo que ver en la aparición de Adán y Eva (los posta), porque un cerebro de sapiens pide nafta premium y los alimentos cocinados se la dan. Pero ¿¿¿cómo llegamos a tener este cerebro??? Un chimpancé en general pasa el 50% de su día masticando para poder obtener los nutrientes que necesita, por lo que se podría deducir que el fuego nos regaló tiempo libre para hacer otras cosas gracias al incremento de la disponibilidad de energía. Cosas que quizás fueron parte del megacombo de factores (charlar muchísimo, construir herramientas, desarrollar el arte o estudiar los ciclos de la naturaleza) que impulsaron la cascada que dio como resultado la última especie conocida de homínidos. Digamos que estar al pedo te pone creativo, ponerte creativo resulta en ventajas adaptativas, tener ventajas adaptativas resulta en tener pibitos que se parecen a vos y tienen tiempo libre porque hacen las cosas inteligentemente y encima tienen tus genes de aprovechar-el-tiempo-libre-para-hacer-cosas-que-son-evolutivamente-ventajosas.

Hipster Neanderthal

Hipster Neanderthal

Aún sonando tan redondito, en antropología biológica es un poco difícil demostrar cómo pasaron realmente estas cosas. A pesar de que los científicos estén recontra de acuerdo sobre el lugar y época en la cual se originaron los humanos, poco se sabe sobre las presiones selectivas precisas que favorecieron el surgimiento de nuestra especie en la vieja África hace unos 200 mil años. Los antropólogos, al igual que los paleontólogos y cualquier otra persona que incursione en disciplinas que estudien lo que pasó hace mucho tiempo, la tienen re difícil para comprobar sus hipótesis, porque parece que encontrar una comunidad de Neandertales vivos es bastante más complicado que encontrar sus huesos. Así que se las ingenian discutiendo un montón, usando datos arqueológicos, genéticos y discutiendo más, avanzando de a poquito y sabiendo que, tal vez, muchas de sus hipótesis jamás puedan comprobarse. Aún así, estas especulaciones (aunque con pila de evidencia que las respalda) sirven para empujar el debate hacia los bordes del conocimiento y generar ideas para desarrollar experimentos que quizás puedan brindar alguna pista.

Aún cuando sabemos muy bien cómo impactó el fuego en la expansión de nuestro cerebro, las visitas al odontólogo nos recuerdan la huella evolutiva que éste dejó sobre nuestras mandíbulas. En una de esas y por el amor de Darwin, quizás algún día logremos que las obras sociales se apiaden y cubran ‘extracción dentaria por vestigio evolutivo’.

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En esta nota se anda diciendo...

www.subufete.com

25/11/2016

www.subufete.com

Esta web es realmente un paseo a través de toda la información que necesitaba sobre este este tema tan interesante y no sabía a quién preguntar .

Alejandro

30/09/2016

Alejandro

Entendí mejor la diferencia, gracias por explayarte. Por supuesto que el hecho de que ese tipo de enfoques abunden en los textos no los hace correctos, ese no fue el punto de lo que dije, fue una observación. El punto fue que esas expresiones estaban para economizar el relato, y ahora pensándolo mejor, es cierto que es peligroso usarlas por el concepto erróneo que pueden encerrar. Sin embargo, en el caso que vos planteaste, no veo la insinuación de “voluntad” en ningún lado, sólo veo una descripcipón de hechos. Te doy un ejemplo con los mismos elementos de la oración, pero fuera del campo de la evolucíon:

“La incorporación de la sustancia X en su organismo inició un proceso de destrucción de sus órganos”.

Vos dirías entonces, según tu criterio, que se sugiere que esta persona tuvo la voluntad de destruir sus órganos, pero yo no veo indicio alguno de eso en la oración.

Aclaración: Cuando dije “escala evolutiva” me refería al concepto de escala como herramienta de estudio de proporciones (gran escala, pequeña escala, como la escala de los mapas pero en este caso temporal). Análogo a cuando se habla de micro y macroevolución, que tengo entendido son términos controvertidos que merecen discusión aparte, pero a esa escala “macro” es a la que me quise referir.

Saludos!

Morchella

18/09/2016

Morchella

Hola Eze

La nota está muy buena, me enteré de muchas cosas que no conocía. Sin embargo quería marcar algunas cosas que me hicieron ruido:
1. “A pesar de que los científicos estén recontra de acuerdo sobre el lugar y época en la cual se originaron los humanos, poco se sabe sobre las presiones selectivas precisas que favorecieron el surgimiento de nuestra especie en la vieja África hace unos 200 mil años”

Según tengo entendido hay al menos 2 hipótesis fuertes en torno al lugar y época en la cual se originaron los humanos (me suena que en la última reunión argentina de biología evolutiva se habló hasta de una tercera). Las dos más conocidas son: la del origen único (out of Africa), que vos nombrás y la multiregional que, básicamente, dice que poblaciones de Homo erectus ampliamente distribuidas por Europa, Asia y África, mantuvieron “contacto” (una dosis sana y necesaria de flujo génico regular) que favoreció al cambio gradual de H. erectus, y consecuente aparición simultánea de múltiples poblaciones H. sapiens (con particularidades producto de selección y deriva).

2. “La cuestión es que la aparición del género Homo y la incorporación de la carne hace unos dos millones de años inició un proceso de reducción progresiva del tamaño de los dientes, aunque hasta el Homo Sapiens (nosotros) todas las especies de homínidos tenían la mandíbula relativamente grande (…)”

Esta frase me hace un poco de ruido por la forma en que está explicada.
Mirá, según este razonamiento, puedo decir:

Hace X millones de años la incorporación del ambiente acuático por parte de los ancestros de ballenas inició una reducción de la cintura pélvica (hasta los vestigios que vemos hoy en día).

También puedo decir que hace X millones de años la incorporación de sangre en la dieta del mosquito inició un proceso de moldeo de la probóscide.

Siguiendo el razonamiento, entonces, puedo afirmar que hace X millones de años la incorporación de alimento de ramas altas inició un proceso de alargamiento progresivo del cuello de la tan renombrada jirafa (X_X).
Entonces, la icorporación de carne, inició un proceso de reducción de dientes??
Dicho de esa forma parece como si los organismos contaran con una voluntad o fuerza impulsora para el cambio (ideas Lamarckianas).

Mirá, la imagen de esta notita lo explica bien:
https://elgatoylacaja.com.ar/tag/jirafas/

Un Abrazo

Isabel

15/09/2016

Isabel

Muy buena nota Ezequiel, aunque me da un poco de indignación lo tan comunicativos y abiertos al público que dicen ser los del “Gato y la Caja”, y mucha decepción. Hace un año escribí un artículo sobre el uso del fuego y como afecto este a lo largo de nuestra generación llevandonos a lo que somos ahora; como gran admiración que le tenía a la página y a todo el equipo me impulse a mandárselo por correo. Con falsas esperanzas ellos me respondieron después de un buen tiempo diciéndome que la nota era demasiado cliché, en otras palabras que ya había un artículo con la misma temática. Eso me decepcionó aun mas porque se notaba la poca atención que me habían prestado dado que en mi nota el eje y la orientación de la temática no tenía nada que ver con la que ya estaba publicada. Perdón por el testamento pero me movió tu nota y tuve el “libre alberdio” de contarlo.

Nahuel

14/09/2016

Nahuel

¡Alta nota! Como siempre. Sólo quiero decir que a los desagraciados como yo que nos sacaron 4 premolares antes de que las muelas de juicio intenten asomar, el tiempo nos ha dado la oportunidad de usarlas (al menos las del lado que sobrevivió a la 2da ola de extracciones).
No es que las use todo el tiempo, pero ya que son de las pocas muelas sanitas que me quedan a veces las uso para mordisquear un maní, quesito, aceituna, etc.
En fin, aguanten las muelas de repuesto y muerte a los dentistas “adictos” a las extracciones (o muerte al sistema que usan para pagar las obras sociales, que sino evoluciona nos va a hacer desaparecer antes que cualquier mutación genética)

Ada

12/09/2016

Ada

Hola los quiero mucho por eso “Homo sapiens”, con el epíteto específico con minúscula inicial

Gastón

12/09/2016

Gastón

Muy buena nota, hace unos años discutíamos sobre el cambio del angulo del esfenoides (un huesito plano, que tiene forma de mariposa en la base de bóveda craneal) , que sigue cambiando, y se presentan malformaciones en las encías, contra las que “luchan” los odontologos, pero puede significar que la evolución sigue su curso.
Cuando fue cambiando el angulo del esfenoides le fue dejando más lugar al encéfalo, que concomitantemente con el tiempo libre de masticación improductiva, dado que la comida se comía mas fácil :D, pudo lugar a un encéfalo más grande y mejorado.
Por algún motivo sigue cambiando el angulo, en algunas etnias es más pronunciada la cosa. Dentro de 10mil años vemos a donde llega.
Saludos.

Andrescass

12/09/2016

Andrescass

Fantástica nota. Cada vez que leo notas relacionadas a la evolución entiendo porque hay gente que estudia esas carreras.
Una vez una profesora nos dijo que había leido un estudio que decía que la evolución humana avanzaba hacia la desaparición de las muelas del juicio y los dedos meñiques y que como ella no tenía las muelas odiosas estaba mas evolucionada que nosotros. Yo le respondí que en ese caso yo estaba un paso mas allá, mientras le mostraba mi meñique derecho con sus tendones atrofiados.

Gracias a Darwin nunca me salieron muelas del juicio, pero tengo una dentadura de lo mas delicada. Y odio a los dentistas

Julián

12/09/2016

Julián

En realidad el click evolutivo no lo dio el manejo del fuego… fue un monolito negro… hace 2 millones de años…

Anto

12/09/2016

Anto

Hay otras variables que no están consideradas en el artículo y que contribuyen más directamente a que las muelas de juicio no nos entren cómodamente en la mandíbula:
-Ser o no amamantados de pequeños y la postura de la lengua cuando está en reposo.
Al succionar mientras somos bebes y nos amamantan usamos una serie de músculos que “guían” el crecimiento de la mandíbula y el maxilar en desarrollo, es decir los ubican en su posición correcta y hacen que crezcan proyectados hacia adelante. Los huesos de los nenes en etapa de crecimiento son muy flexibles, por lo que tiene sentido que las fuerzas leves y constantes que ejercen los músculos sobre ellos los moldeen a largo plazo. De hecho la ortodoncia se basa en el mismo principio: Fuerzas leves y constantes son capaces de mover, girar y reubicar piezas dentales. La succión tmb ayuda a que se desarrolle el hábito de respirar por la nariz, y enseña a la lengua su posición correcta dentro de la boca, que es pegada al paladar con la punta ubicada apenas detrás de los incisivos. Lo cual nos conduce a la segunda variable. Si no somos amamantados, los músculos de la cara no pueden guiar a los huesos -Las mamaderas no surten el mismo efecto. De hecho hacen funcionar otros grupos de músculos- La mandíbula se retrae y no crece todo lo que debería bloqueando las vias respiratorias, creando el hábito de respirar por la boca, el ronquido, y se detiene el crecimiento “hacia adelante” de los huesos de la cara volviendonos FEOS. -Posta. Comparen una foto de un/a modelo con la de una persona que consideren menos agraciada estéticamente. La diferencia está casi seguro e la posición y el desarrollo de su maxilar (pómulos altos, ojos profundos) y su mandíbula (linea del mentón marcada, arco dental amplio)- La lengua reposa en el piso de la boca, por lo que no le da el arco necesario al paladar, haciendo que los dientes nazcan torcidos y apiñados… y ahí es cuando padecemos tener todavía muelas de juicio. Nuestra falta de lugar para albergarlas es además de un proceso evolutivo, una cadena de malos hábitos.

Federico Opfinger

12/09/2016

Federico Opfinger

A mi me parece que algo mil veces peor que el torno, es el “explorador”, ese garfio afilado que usan para urgarte los dientes… Vas y le decis, me duele esta muela, *agarra el explorador* y vos tipo lpm si te digo que me duele no me metas una cosa de acero afilada en todos los rincones de la muelaaaa

Male

12/09/2016

Male

Los médicos también entran en el top 3 de odiados, pero a vos te disculpamos por hacer notas piolas :P
Una pregunta sobre selección que no me termina de cerrar: si no hubo ninguna presión selectiva para que tuvieramos las mandíbulas más chicas, ¿por que hoy todos tenemos las mandíbulas así? Entiendo que azarosamente podes llegar a eso, sin presión, pero las otras “opciones” de mandíbulas deberían seguir existiendo ¿no?

Francisco

12/09/2016

Francisco

Para para, ¿vos me estas diciendo que tengo los dientes chuecos porque jugamos con fuego desde antes de ser humanos?

Esa si que no me la esperaba…

PD: Los quiero bocha.

Sabrina

12/09/2016

Sabrina

Hagan ya remeras con foto y frase “poneme carita de Australopithecus” y “hipster Neanderthal”, las necesito en mi vida.

Ana

12/09/2016

Ana

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Ana

12/09/2016

Ana

Muy interesante, Eze. Claro que me gustaría saber cómo nuestros antepasados, que no visitaban al odontólogo, podían usar sus dientes para morder cualquier tipo de alimento duro y no quedarse, al toque, sin alguna de sus piezas dentales. Los envidio de verdad.

PD: tuve problemas y no pude compartirlo en Fb, por alguna razón dicen que lo han bloqueado.

Ricardo Medel

12/09/2016

Ricardo Medel

Según su odontóloga, mi hija no tiene muelas del juicio. Eso significa que mi retoño es más evolucionada que yo???

​María Alejandra Petino Zappala

12/09/2016

​María Alejandra Petino Zappala

a mi por suerte nunca me salieron. podría decir que soy más evolucionada (?) que todos ustedes. o tal vez que esa partecita del juicio me la salté. quién sabe. por lo pronto, no me iría bien como crudívora, y eso que la carne me gusta bien roja y sangrante. snif.

ahora, darwin, ameooo, encargate del dedito chiquito del pie, a ver si al menos mis tataranietos logran vivir sin ponerse todos los muebles de la casa

Ezequiel

12/09/2016

Ezequiel

Me quede con la pelota picando de ‘silenciadores para torno’… permiso, me voy a llenar de guita y vuelvo.

El Gato y La Caja