⎯Se te está haciendo tarde, son las cuatro de la mañana.
⎯¡Qué siesta te pegaste! ¿Los ñoquis te cayeron pesado?
⎯¿Acá, dónde? ¿En esta casa?
⎯No, ma, acá en mi cuarto. ¿Alguien duerme acá? Mis cosas están distintas.
⎯Tu papá a veces duerme acá.
⎯¿Te pediste el día para venir a vernos? No vayas a abusar de los días porque te sacan la ficha y fuiste. No sé cómo no te pidieron el preocupacional para entrar ahí. Se nota que necesitaban gente.
⎯Me pedí el día porque estaba cansada.
⎯Y en vez de descansar, te viniste hasta acá, con tremendo viaje. ¿A verte?
⎯¡Ay, ma! No me agarres así.
⎯Te quiero ver la cara. Mirame, a ver. Yo te veo bien.
⎯Papá dijo que estoy pálida.
⎯Yo te veo bien. Más despierta.
⎯Eso es porque me levantaste de la siesta.
⎯Porque se te va a ir el tren. Andá a lavarte la cara y bajá.
⎯Tura está viviendo conmigo.
⎯¡Ah, la hija de Olivia! Pobre chica, qué terrible lo que le pasó. ¿Y cómo está?
⎯Se me hizo medio tarde… ¿me puedo quedar a dormir acá?
⎯¿Acá? Sí, hija. ¿Te trajiste las cosas?
⎯Claro, las cosas para ir a trabajar mañana. Ropa, cepillo de dientes. La tarjeta para fichar. Esas cosas.
⎯Si sabías que te ibas a quedar, tendrías que haber preparado un bolso.
⎯La próxima venite preparada y pasás el día acá.
⎯Si no, ¿sabés qué? Quedate. ¿Qué te van a decir por no tener la tarjeta?
⎯Una vez que no la lleves, no pasa nada.
⎯No, no. Además, no la voy a dejar sola a Tura durmiendo en esa casa.
⎯Nada. La casa nada. Bah, no sé, es muy grande.
⎯Bajá que te acompaño a la parada.
⎯Es muy grande la casa. Es enorme.