Filosofía a mordiscones

Filosofía a mordiscones

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Maximiliano Zeller

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Senshi Antares

¿El rojo es el mismo para mí que para vos?

Filosofía a mordiscones

Finalmente pasó. La moda se fue al carajo. Series, películas, literatura, el plantel de San Lorenzo. Todo plagado de zombies. Esto suma pero también confunde. El tema es que a veces, así como el árbol te tapa el bosque, el zombie te tapa a los zombies. Y cuando ves el Behind the Scenes o leés las notas al pie, te das cuenta de que hay mucho más semi muerto del que a primera vista conocemos y consumimos. Y por ‘consumimos’ quiero decir, por supuesto, ‘nos consumen’.

Siempre está bueno empezar por el principio, y en este caso sería distinguir los tres tipos de zombies a los que uno puede hacer referencia. El primero, el clásico de Hollywood en el cual se muestra un banquete de cerebros y se contagia, mordisquito mediante, lo zombie. El segundo son los llamados ‘zombies haitianos’, los embrujados, los esclavos míticos enfantasmados para cuya existencia se han dado dos tipos de explicaciones, una química y otra social pero, no, tampoco nos vamos a ocupar de éstos. A los que nos interesa menearles el cerebro hoy es a los denominados  ‘zombies filosóficos’, que no son esos que se despiertan tarde, alimentan a sus 7 gatos y no quieren ir a laburar.

Cuando hablan de zombies, los filósofos están pensando más bien en eso que es exactamente igual a una persona normal en cuanto a su cuerpo físico, que se comunica  y comporta de idéntica manera pero que no tiene ninguna sensación fenoménica. Imaginate que estás con uno de estos en la cancha y en eso, los muertos que juegan en tu equipo ganan con un gol de rebote en el último minuto. Vos lo gritás escupiendo las tripas, como si te fueras a hacer reversible, él también, vos llorás, él también, cantás con la hinchada ‘dale campeón’, él también. Agitan el brazo, se abrazan, pero eso que vos sentiste en tu pecho, ese fuego imposible de poner en palabras, esa sensación inefable que te agarró cuando viste que la pelota cruzaba la línea, tu amigo a medio camino entre vivo y muerto no la tuvo. A pesar de pasarle, no le pasó. A estos estados mentales se los ha llamado ‘qualia‘, y vivimos con ellos todo el tiempo mientras tengamos conciencia. Ejemplos clásicos son los que nos hacen sentir cualquiera de nuestros sentidos; colores, olores o sabores.

Podría boquearse fácilmente ‘está bien, ponele que se pueda imaginar esa situación y lo que quieras, pero así como no existen los zombies que se comen humanos,  tampoco éstos’ y quizá sea así, pero el problema para los filósofos no es si existen realmente o no, sino que la misma posibilidad de su existencia es innegable por su propia definición. Todos, absolutamente todos los rasgos físicos y conductuales serían idénticos al punto que sería imposible distinguirlos de la gente como uno (no la ‘gente como uno’ que usa la expresión ‘gente como uno’, la gente como uno posta, la gente). Puedo pecar de tibio pero no te firmo que existen, te firmo que pueden existir.

De lo único que se puede estar seguro es de que uno mismo no es un zombie. Ahora, tus amigos, tu vieja, Angelina Jolie, el muerto que metió el gol, cualquier persona que no seas vos mismo sí puede serlo. Aún si lo metiésemos en un fMRI, le pusiéramos un casco para medir sus ondas cerebrales, jugáramos a Lapegüe viendo exactamente cuáles neuronas se prenden y se apagan, cuáles son los neurotransmisores que circulan de aquí para allá e incluso si ya pudiéramos saber qué es lo que está pensando , aún así, no vamos a poder realmente saber qué está sintiendo.

Es que, no. Que nuestros amigos brasileros jamás podrán decirnos qué se siente, ya que cualquier aparato científico mide entidades físicas, y toda la ciencia sólo puede acceder a aquel conocimiento que se puede compartir, aquel conocimiento que llamamos de tercera persona. Lo que sentimos es conocimiento de primera persona y ya dijimos que es inefable. Podemos ver con claridad, por ejemplo, la diferencia que hay entre analizar el resultado del  fMRI de una persona que ha ingerido una droga y el hecho de experimentarla nosotros mismos. ¿Y qué problema hay con eso? En principio, dos grandes cuestiones. La primera es por qué existe entonces la conciencia. Si podemos visualizar un mundo que funcione exactamente igual sin que nadie tenga la experiencia personal de nada, ¿cuál es la necesidad de que los hechos físicos den lugar a una conciencia? Y por otro lado, a nivel biológico, ¿por qué la evolución seleccionó a agentes con conciencia si los zombies hubieran podido reproducirse igual de bien? Hace poco aquí se dijo que el dolor evolutivamente garpa (y mucho), pero si sostenemos esta posibilidad de que zombies, su valor casi, casi que bajaría a cero.

Esto es bastante perturbador para la visión científica del mundo, pero si hay algo que caracteriza a la ciencia es aceptar los retos y estudiar cómo solucionarlos. Primero, veamos un poco más en detalle qué argumentos se pueden sostener, aparte del zombie intuitivo de la anécdota futbolera, para decir que efectivamente existen esos qualia. Supongamos que alguien en vez de ser un zombie que no siente nada, siente las cosas de una forma completamente distinta a uno. Pensemos en cuando uno ve una cosa de color rojo y le genera la sensación de rojo, bueno, él ve la misma cosa pero le genera la sensación del verde. Podríamos hacer eso con todos los colores invirtiendo el espectro y hasta podríamos hacerlo con todos los qualia.

Ahora imaginemos que hacemos un experimento con alguien a quien, cuando nace, se le implantan unos lentes que lo hacen ver sólo en blanco y negro. NOTA: Los experimentos mentales son buenísimos, están llenos de ventajas, nunca dan malos resultados, no hay riesgo de accidentes, no te los tiene que aprobar ningún comité de ética, no hay que pasar horas en un laboratorio. Retomando, este individuo crece sabiendo de la existencia de lo que los otros llaman colores, y se dedica a estudiarlos en profundidad hasta conocer todo aquello que se pueda física, neurológica y psicológicamente sobre éstos, planteando un futuro distante en el que se ha llegado a un conocimiento completo y acabado de ellos. Si le sacan los lentes y se le devolviera el color, ¿aprendería algo nuevo?

Por último supongamos que te agarran a vos (que lo más cerca que estuviste de saber chino fue cuando te dieron mal un vuelto y tuviste que explicar con lenguaje de señas que los caramelos no son moneda de curso legal) y te ponen en una habitación con sólo una ventana por donde te pasan una hoja escrita con una pregunta en chino. Lo único que tenés adentro de la habitación para responder la pregunta es un manual donde están tipificadas todas las respuestas a las preguntas que te van pasando. Vos copiás los símbolos chinos tal como dice el manual y devolvés la hoja por la misma ventana. Afuera está el chino que atiende el supermercado, que lógicamente va a creer que ahí adentro hay alguien que entiende chino, pero ya sabemos que no es así, que estás vos, confundido, escribiendo como podés y preguntándote si acabás de ayudar a fundar un supermercado o respondido una propuesta matrimonial. Este nos lleva a pensar que cualquier conducta, no importa cuán compleja, podría ser realizada por un sistema sin conciencia. Del sólo hecho de ejecutar instrucciones de forma mecánica no se infiere la necesidad de que éstas sean conscientes.

No sé cuán convincente es el argumento del zombie verde chino, pero lo interesante de la argumentación filosófica no es tanto el convencimiento o las respuestas últimas a una pregunta específica, sino el aporte de otra manera de ver las cosas. Una manera que enriquece nuestra visión del mundo y nos hace replantearnos la solidez de nuestras creencias previas. Ninguna posición en filosofía es unánime, y esta cuestión en particular divide a los filósofos en quienes piensan que los zombies son concebibles pero no metafísicamente posibles, con una mayoría del 36%; quienes sí creen que son metafísicamente posibles, un 23%; los del bando de inconcebibles que sostienen un duro 16%, y el resto, que no sabe/no contesta, con el 25% de la torta.

Hasta ahora no existe una respuesta desde el punto de vista científico a si pueden o no existir así que, como quien quiere la cosa pero no logra dilucidarla, los que trabajan sobre el problema se limitan a descalificarlo como relevante.

Viniendo de una especie que se caracteriza por su sociabilidad y por la capacidad de organizarse en algo más grande que lo individual; entender las limitaciones de lo subjetivo es necesario y, muchas veces, frustrante. La filosofía puede no servir para encontrar respuesta pero, en una de esas, puede ser el camino que encontramos para nunca estar cómodos con la forma de hacernos las preguntas.

En esta nota se anda diciendo...

Matías Leonel

22/08/2019

Matías Leonel

Malísimo. Ni existen los qualias ni existen los zombies filosóficos.

Chamuyos mayormente Chalmerianos refutados por Dennett, Minsky y Churchland.

http://ase.tufts.edu/cogstud/papers/quinqual.htm

http://plato.stanford.edu/entries/qualia-inverted/

Sebastián

16/06/2017

Sebastián

Creo que el asunto está mal encarado. Y producto de ese mal abordaje caemos en el sinsentido de que las sensaciones son privadas y el lío del zombie conductual que no siente. El punto es que yo no puedo hablar de sensaciones (i.e., de dolor, de colores…) si no he «sacado» ese lenguaje de sensaciones de mi comunidad lingüística. El asunto está mal encarado desde el vamos, el «a priori» aquí es el lenguaje (con su dimensión social). Ver Wittgenstein y su crítica a los lenguajes privados. Un buen resumen está aquí: http://www.filosoficas.unam.mx/~tomasini/ENSAYOS/Signif-y-Exper.pdf

Marcelo

15/11/2016

Marcelo

Claro que es posible que con tu segunda pregunta (¿por qué la evolución seleccionó a agentes con conciencia si los zombies hubieran podido reproducirse igual de bien?) hayas querido preguntar qué ventaja adaptativa ofrece la conciencia (por qué garpa biológicamente tenerla).

¡Saludos!

Marcelo

14/11/2016

Marcelo

«En principio, dos grandes cuestiones. La primera es por qué existe entonces la conciencia. Si podemos visualizar un mundo que funcione exactamente igual sin que nadie tenga la experiencia personal de nada, ¿cuál es la necesidad de que los hechos físicos den lugar a una conciencia? Y por otro lado, a nivel biológico, ¿por qué la evolución seleccionó a agentes con conciencia si los zombies hubieran podido reproducirse igual de bien?»

Hola, Maxi, me resulta bastante problemática esta argumentación por las siguientes razones:

1) «¿cuál es la necesidad de que los hechos físicos den lugar a una conciencia?». ¿A qué te referís con «cuál es la necesidad»? (evitando enlaces sobre «necesidad lógica» o sobre «lo necesario en filosofía»). Los hechos físicos DAN lugar a la conciencia, y este hecho, en su conjunto –hechos físicos + conciencia– tiene, por decirlo de algún modo, peso ontológico solo porque es, lo cual es una tautología (después podemos ver si tiene alguna necesidad lógica que permita predecirlo, y si con lo de necesario se quiere hacer referencia a lo primero, pero luce a berenjenal). Formular preguntas de tipo contrafáctico cuando ya un hecho forma parte del mundo en base a «qué» o «cómo» podría haber sido de otra manera, enreda el asunto a niveles metafísicos que, a mi juicio, son absurdos, dado que (no porque los experimentos mentales -incluidos los de mundos posibles– no puedan llegar a ser útiles, sino porque considero que no todas las aplicaciones que se hacen de ellos lo son) se está suponiendo un estado de cosas diferente a uno actual como posible, desmembrándolo del resto de los hechos y condiciones que permitieron que ese hecho tuviese lugar; y esa suposición es en sí problemática.

2) La siguiente razón se emparenta con el argumento anterior. Creo que hay una confusión con respecto a la idea de «selección natural», y el argumento termina siendo engañoso, aunque convincente a primera vista: la evolución no seleccionó agentes con conciencia frente a agentes sin conciencia. La conciencia ha emergido en la historia evolutiva del mismo modo que han emergido órganos complejos (el ejemplo prototípico es el del ojo); por mutaciones, variantes que se sostienen a través del tiempo porque ofrecen alguna ventaja. Si un agente sin conciencia hubiese aparecido en algún momento, y hubiese sido el caso de que hubiera ofrecido alguna ventaja selectiva que incrementara el fitness, vos, yo y los lectores de tu nota tal vez seríamos zombies.

Por cierto, el artículo de todos modos me pareció muy interesante y bien escrito. La crítica que esbozo es a las ideas que están detrás de algunos argumentos filosóficos porque me resultan problemáticas, pero que están bien retratadas por tu artículo

Repentinna

17/04/2015

Repentinna

Uff .. lejos la mejor nota !!! Y el debate más interesante. Que genialidad .

Batar

03/03/2015

Batar

No termino de entender el Qualia y su no-materialidad.
Si tuviéramos la tecnología suficiente para construir átomo a átomo, quark a quark, con los estados y entrelazamientos cuánticos (y toda la bola) a una persona desde cero, complétamente idéntica a otra ya existente ¿no tendría Qualias por haber sido concebida sólo a partir de materia y leyes físicas? ¿Sería simplemente una máquina complejísima?
¿En qué momento nacen los Qualias? ¿De dónde provienen?

Gaby

02/03/2015

Gaby

Gracias por traer un poco de filosofía a esta gran página! Se abrieron unos debates excelentes en los comentarios, y eso es lo que la ciencia siempre necesita.
Sigan así, salú

Juan

26/02/2015

Juan

¡Gracias por tocar este tema! Justo había puesto un comentario en otro post sobre las qualia, no parecieron entenderme y me frustré. Es bueno saber que no ignoran estos problemas. Saludos!

Elvio

24/02/2015

Elvio

Me sigo dando manija con la nota, felicitaciones a todos en El Gato. Pregunta: ¿Alguien me puede explicar la diferencia entre Qualia y Alma?

Ale Mazinger

24/02/2015

Ale Mazinger

Muy bueno, ahora voy a sospechar de todos. Te robo la última oración, que es majestuosa.
Sobre diferenciar correlación y causalidad entre fenómenos físicos medibles y experiencia subjetiva consciente, dejo este aporte (está en inglés):
https://www.youtube.com/watch?v=fajfkO_X0l0

Leandro

24/02/2015

Leandro

Muy buena nota!! Estoy totalmente de acuerdo en que hay que aprender a cambiar los puntos de vista. Saludos!

Julián

23/02/2015

Julián

Otro problema con los qualias es que te termina llevando hacia tres posturas extremas: o bien todos, absolutamente todos tenemos qualias (hombres, homínidos, mamíferos, seres vivos, computadoras, girasoles, etc), o bien a un solipsismo extremo (sólo yo puedo confirmar su existencia, así que nadie mas lo tiene) o bien a chauvinismo (de especie: sólos los seres humanos lo tenemos; neuronal; sólo los seres con sinapsis y neuronas lo tenemos; o biológico; sólo los seres vivos lo tenemos). Y el chauvinismo, se sabe, no es ni mas ni menos que un prejuicio.

Julián

23/02/2015

Julián

El experimento de la visión en ByN tiene una falla, y es que no hace referencia directa al tema de los zombies, ya que en estos la reacciones neurológicas se suponen que son identicas a personas normales. En cambio una persona con lentes ByN no tiene las mismas REACCIONES NEUROLÓGICA, ya que algunas están ocultas. Es muy probable que las sensaciones al volver a recuperar la vista sean confusos y caóticas al principio (ej: no pueda nombrar ni distinguir los colores). Con el tiempo, cuando esa información se vaya integrando a los niveles cerebrales superiores, podrá ir adquiriendo un sentido. Es lo que les pasa a los ciegos que recuperan la vista. Dicho esto, el qualia en si no es una entidad (como dijeron antes, pensar que existe una entidad tal separada de los fenómenos físicos es caer en un dualismo sustancial, dificilmente sostenible hoy en día). Lo que nosotros llamamos qualia no es mas que información sensorial integrada, y es en esta integración con los niveles cerebrales superiores (ej: la capacidad evocativa de recuerdos de un olor), lo que coloquialmente llamamos qualia.

Por otra parte el experimento mental de la habitación china, yo lo veo así. El hombre dentro de la habitación NO SABE CHINO, pero el dispositivo integrado por el conjunto de: habitación (soporte físico), vías de entrada, vías de salida, reglas sintácticas y persona, en su conjunto, SI ENTIENDEN CHINO. El problema aquí es confundir los niveles de análisis. Ej: supongamos que nosotros entendemos lo que leemos, somos «concientes» de ello. Ahora, hay un trabajo que se realiza en el cerebro que es encargado de llevar a cabo esa tarea: input visual, corteza occipital para interpretar la información, integración con otras vías, area de Wernicke para decodigicar el mensaje, área de Broca para planificar una respuesta, corteza motora para planificarla y músculos para ejecutarla. Sería una ridiculez pensar que uno sólo de esos actores (pongamos por caso área de Wernicke, lo mas «parecido» al humano en la habitación china), es conciente de ello. Todo el conjunto que representa el sistema interactivo «entiende». Yo entiendo español y las palabras que leo, por mas que sea muy dificil sostener lo mismo del área de Wernicke. Lo mismo pasa con la habitación china. Todo el sistema en su conjunto entiende chino, por mas que un actor individual de la secuencia (el hombre dentro), no lo haga.
Esa es mi refutación a ambos.

P.D: Seguramente ningún argumento mío es original. Es probable que estén mejor desarrollados en Daniel Dennet, aunque no estoy seguro donde.

Sergio Rodriguez

23/02/2015

Sergio Rodriguez

Muy buena nota! Gracias por compartirla Maxi.
Una pregunta de recontraignorante: ¿Existe una corriente de pensamiento filosófico que medio esté basada en la ley de Murphy? («Si algo puede suceder, sucederá»). Si alguien recorre ese camino entonces tendríamos que poder asegurar la existencia de estos zombies aunque no podamos probar empíricamente su diferencia de un no-zombie. Como un pichón de paloma, que los mortales nunca vimos pero podemos asegurar que existen.
A los gatos encerrados: ésta es la primera nota de filosofía ¿no?. Es grande la caja, felicitaciones por enésima vez.

Enzo

23/02/2015

Enzo

‘Cuando hablan de zombies, los filósofos están pensando más bien en eso que es exactamente igual a una persona normal en cuanto a su cuerpo físico, que se comunica y comporta de idéntica manera pero que no tiene ninguna sensación fenoménica.’

De acuerdo a esta descripción de zombie, los zombies solamente serían posibles admitiendo que la conciencia y los contenidos subjetivos de la mente no tienen un sustrato físico, lo cual casi caería dentro de la definición de «dualismo» que sale en los libros de texto. Si dos personas son exactamente iguales y una tiene conciencia y la otra no, entonces la conciencia no puede residir en la configuración física del cerebro. Yo definiría a un «zombie» más bien desde un punto de vista comportamental; estoy seguro que si tenemos muchas personas que sabemos no son zombies y muchas personas que son zombies, podríamos hurgar en sus cerebros hasta encontrar la diferencia anatómica y funcional que subyace su zombificación. Este que acabo de describir sería el experimento más interesante de la historia de la neurociencia.

Ana

23/02/2015

Ana

De nada estamos seguros… Sólo sé que no sé nada…
Muy buena nota y muy linda ilustración.

Elvio

23/02/2015

Elvio

¿Y si lo que vos «creés que sentís» son respuestas neurológicas, «reacciones» aprendidas o «programadas genéticamente» en estímulos de varios tipos? El tema de los colores no es simple pero se puede reducir a: si la sangre es roja y una hoja es verde (como quiera que la vea yo u otro), todo lo relacionado con cosas cuyo color tenga esas respectivas longitudes de onda tendrá el mismo efecto en mi. P.ej. Peligro o calor para el rojo, tranquilidad y «vegetalidad» para el verde. Simplemente porque desde que vemos todas las cosas que son de tal o cual color, las tenemos relacionadas internamente con lo que significan.

Ger

23/02/2015

Ger

Al margen de dejarme la cabeza hecha un ovillo, me tranquiliza descubrir que esas cuestiones retorcidas que se me ocurren plantearme a veces no son 100% originales…

Ana

23/02/2015

Ana

Me acaban de inspirar. Espero que funcione. Gracias!

Fer

23/02/2015

Fer

Si «de lo único que se puede estar seguro es de que uno mismo no es un zombie», y yo no estoy seguro ¿podría ser yo un zombie?