El octavo pasajerito

El octavo pasajerito

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​María Alejandra Petino Zappala

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Yani Mufato

¿Cómo se relaciona un embrión y una madre? ¿Por qué no eliminamos al parasitito?

El octavo pasajerito

A primera vista, parecería que tenemos muy poco en común con el bicho que sale corriendo del plexo de un astronauta en Alien, el octavo pasajero. Sin embargo, aunque pueda sonar políticamente ortiba, las primeras etapas de nuestro desarrollo son bastante similares a un acto de parasitismo: un individuo externo al propio cuerpo logra sobrevivir alimentándose de los recursos de su hospedador. Algunos se aferran a lo descrito pidiéndole milanesas a mamá incluso hasta los 40 años.

Todos los mamíferos vivíparos parasitamos de esta forma a nuestras madres. Aún así, el cuerpo de la que nadieseatrevaatocar no nos trata de la misma manera que a otros invasores. Su sistema inmune debería atacar al polizón, pero no lo hace porque awwwwwwww. Esta pelea madre/hijo podría ayudar a comprender (tal vez hasta a solucionar) algunos casos de infertilidad femenina; podría explicar la capacidad de ‘colonización’ de algunos tumores o tener potenciales usos en enfermedades autoinmunes o en casos de transplantes.

Nuestro sistema inmune mantiene una patrulla constante de proteínas y células listas para identificar y eliminar cualquier elemento externo (o, incluso, elementos propios que se estén comportando de forma extraña). La pregunta es: ¿hay alguna barrera física que les impida llegar al hermoso cachetón en construcción? y, en caso contrario, ¿por qué no lo hacen polenta?

Actualmente se sabe que existen interacciones muy complejas entre el sistema inmune de la madre, la placenta y el feto en crecimiento, incluyendo su contacto directo, pese a lo cual no ocurren (en embarazos normales) ataques al pequeño proto individuo.

Durante la primera etapa, el sistema inmune se mantiene en un estado de inflamación (que se extiende hasta la adolescencia y que nuestras madres nos recuerdan como ‘me tenés inflamada con el estado de tu habitación’). Esta etapa implica la penetración en el tejido uterino y la conexión entre el feto y la madre por medio de la placenta, un órgano clave para los míticos domingos de placenpan en lo de Tom Cruise. Esta instancia crítica implica una verdadera ‘lucha’ en la que parte del tejido uterino de la madre se daña y debe ser reparado, lo que genera el malestar característico del comienzo del embarazo.

En una segunda etapa, se da una mayor producción de sustancias antiinflamatorias y la activación de células regulatorias que frenan cualquier posible reacción inmune contra el feto, haciendo que las células atacantes se inactiven. Si la respuesta inmunológica no pudiera ‘modularse’, la mujer no podría quedar embarazada (lo cual es consistente con la baja de fertilidad en mujeres que sufren de enfermedades autoinmunes, es decir, quienes no pueden ajustar la respuesta de las células que atacan a su propio cuerpo).

Al final del embarazo, una nueva etapa de inflamación culmina en la ‘expulsión’ del intrusito, ya capaz de sobrevivir fuera del útero (con ayuda, claro, porque la realidad es que nacemos bastante crudos).

Además de todo esto, el sistema inmune debe permitir el crecimiento del feto sin dar lugar a la proliferación de otros elementos externos, esta vez sí indeseados, que podrían poner en peligro las vidas de la madre y del feto. Por eso la tolerancia al feto es específica, como cuando lloran en un bondi lleno. De hecho, durante el embarazo, la madre puede aceptar transplantes de tejido del padre del bebé, porque comparte un 50% del material genético del niño, pero rechaza transplantes de tejido de otro individuo. Esencialmente, se trata de modular los mismos procesos que evitan que nuestro sistema inmune nos destruya, que durante el embarazo abarcan también a los tejidos del feto como si fuera una parte más del cuerpo materno (Killer Combo FatAwwwwwwwwwwtily).

Los mecanismos que ayudan a diferenciar lo propio de lo extraño para decidir cómo responder son varios. El sistema inmune tiene células que vigilan casi todo el cuerpo tomando muestras y presentándolas ante otras células inmunes, pegadas a unas proteínas propias que son como una huella digital llamadas Complejo Mayor de Histocompatibilidad (MHC por sus siglas in thecatisunderthetable). Las células inmunes sólo reconocen muestras que estén pegadas a nuestro propio MHC. En caso de que esas muestras provengan de un intruso, las células inmunes que la reconozcan deben activarse y empezar a buscar (y destruir) a todos los intrusos iguales que encuentren. Tenemos un sistema inmune basado en la xenofobia, pero bien.

Es importante que las otras células inmunes no reaccionen activándose ante nosotros mismos o comenzaríamos a autodestruirnos, como cuando entrás al Facebook de tu ex. Esta tolerancia ante las proteínas propias se da de varias formas. Las células inmunes se desarrollan en la médula ósea y el timo (mejor conocido como ‘molleja’, Emperatriz del Asado), donde son expuestas a proteínas propias y, en caso de que reaccionen, son obligadas a autodestruirse, o bien a diferenciarse en células regulatorias (que deberían encargarse de inactivar cualquier reacción de otras células inmunes ante esas proteínas). El problema aparece cuando se nos presentan células con un MHC ajeno (como en el caso de un transplante, o en un embarazo, porque un feto siempre va a tener un MHC distinto al de su madre). El cuerpo normalmente reconoce un MHC ajeno como un invasor, y reacciona en consecuencia deshaciéndose de las células que lo portan. Sin embargo, en el embarazo, el sistema inmune reconoce al MHC del feto como si fuera propio. Este es otro proceso de tolerancia periférica temporal: algunas células que portan el MHC del feto son fagocitadas y sus proteínas son ‘presentadas’ a las células inmunes pero, en este caso, con la orden de autodestruirse si llegaran a reaccionar. Esto permite el desarrollo del simpático parásito intrauterino.

Existe todavía mucho por entender acerca del establecimiento y la conexión de todos estos procesos. Por ahora, lo que queda claro es que la tolerancia de una madre va mucho más allá de los arribos a las 5 AM pinballeando entre paredes. Así que, la próxima vez que tu vieja postee en Facebook fotos tuyas desnudo y con un alfajor desparramado por la cara, preguntate si no se ganó un poquito el derecho vitalicio a ponerte en ridículo.

En esta nota se anda diciendo...

Adrian

16/04/2018

Adrian

Muy divertido y didáctico, pero demasiado nerd. Espero por la version de mas amplio espectro divulgativo. No te digo para mi vieja, peeero ….

Fiorella

05/10/2016

Fiorella

Hola gatos! Hay algún artículo que hable del tema de la fertilidad asistida?

Eluá

10/08/2016

Eluá

¿No debería ser «FatAwwwwwwwwwwlity» en lugar de «FatAwwwwwwwwwwtily»?

MariaC

14/04/2015

MariaC

Ahora entiendo mucho mejor aquello de la innegable ambivalencia del amor materno: desde el inicio luchamos entre la aceptación/rechazo del a veces inesperado, otras veces indeseado, pero al final (casi siempre) amado pasajero. Gracias por el lenguaje sencillo y humorístico sobre tan complejo proceso.

ELIA

31/03/2015

ELIA

Nunca me voy a olvidar el día en que mi profesor de obstetricia se paró en medio de un anfiteatro y gritó, literalmente gritó… «LAS EMBARAZADAS SON INMUNOMODULADAS» y dije WAUU! y después aparecieron el SAF y la eritroblastosis.
Excelente nota, todo lo que sea inmuno es interesante y «mágico».

Sofía

23/03/2015

Sofía

¡Alesita volvió en forma de fetitos! Te extrañábamos en la esfera virtual y me copa que el mundo blogger choque con El Gato y salgan cositas buenas.

Lourdes

22/03/2015

Lourdes

Cuando sea grande quiero ser como vos. Bueno puro amor tu nota me encantó, gracias por tanto

Luis Barrera

19/03/2015

Luis Barrera

Realmente una manera muy amena y divertida, aunque alocada, de describir proceso tan peliagudo como el que aquí se explica, tenes que ser profesora, hay una muy buena y jovial didáctica en tus letras. Saludos desde Venezuela.

Cecilia

19/03/2015

Cecilia

Cual Tom Cruises, deberíamos hacerle un monumento a la placenta! Esta hospitalidad en los marsupiales no pasa! En poco más o menos de un mes, el sistema inmune echa a patadas al pequeño parásito, cual inquilino moroso. Y éste termina de madurar succionando leche en un incómodo marsupio del conurbano…

Cecilia

19/03/2015

Cecilia

Lila: si tu mamá es Rh+ no tiene porqué generar anticuerpos, porque ya posee en sus células el antígeno RhD. La eritroblastosis fetal (el trastorno explicado exquisitamente por la autora) sólo se presenta en madres que no tengan el gennpara el antígeno Rh, es decir, en madres Rh-.
Pd: excelente nota!!! Me encanta que incluyan gatas en la página!

Rocío

18/03/2015

Rocío

De hecho, durante el embarazo, la madre puede aceptar transplantes de tejido del padre del bebé, porque comparte un 50% del material genético del niño.

No lo sabía!!! Muy buena nota Alejandra!!

Ine

18/03/2015

Ine

¡Brillante! Y además, muy divertido. La frase «pinballeando entre paredes» me retrotrajo al pasado tengo que admitir. Pobre mi mamá.

María

18/03/2015

María

No se escribe ortiva?

Igancio

18/03/2015

Igancio

Estudiar en la clase de inmuno CMH y leer esta nota en el mismo día ayuda bastante a recordar todo muy buena la nota

Andrés B.

18/03/2015

Andrés B.

Me gustó mucho lo que escribiste. Me intriga mucho saber el tema de tu tesis doctoral :)

Lila

18/03/2015

Lila

Soy segundo embarazo de padre RH- y madre Rh+. Y cuando nací me tuvieron que hacer un exanguíneo. Mi hermano mayor (médico) nos explicó que mi madre había generado después de su embarazo (el de mi hermano) anticuerpos que me combatieron. Mi madre siempre lo negó.
Y yo no terminaba de creerle: durante la infancia intentaba atormentarme diciendo que yo era adoptada.
Tu explicación ha sido mucho más clara, gracias. Igual mi madre lo seguirá negando.

Luciani

18/03/2015

Luciani

Qué buena nota! Mami…te perdono!!

juli

18/03/2015

juli

Mmm… Voy a guardar esta nota y en unos 14 años se lo voy a mostrar a mi ex parasito para justificar el porque le muestro a su novia las fotos en bolas o algo asi xD los amo gatos! excelente nota!

Yam

18/03/2015

Yam

ya q salio lo de autoinmune, si algun dia explican algo de la esclerosis multiple me van a hacer muy feliz!
-mi neurologa no tiene onda-

Misael

18/03/2015

Misael

Dr. House, usted tiene un parasito:

https://www.youtube.com/watch?v=GsbTefFYumE

Sandra

18/03/2015

Sandra

Me encantó… im-pe-ca-ble

Noelia

18/03/2015

Noelia

Muy buena la nota, tan complejo nuestro cuerpo! Más entrando en detalle, me gustaria saber que pasa cuando madre y feto llevan factores RH distintos!? Porque como futura madre negativa (-) me dijeron que tenga cuidado con los embarazos pero poco me dijeron porque, se que ustedes me lo van a saber explicar mejor!

Se agradece!

Guille

18/03/2015

Guille

Marry me. Tengamos parasitos juntos. (Oh magic carpenter! que mal que suena eso)

Guille

18/03/2015

Guille

Marry me.

Ana

18/03/2015

Ana

Fantástico!! Claro, preciso y precioso.
Como mami de un ex parásito intruso, hoy ya adulto, te agradezco la sugerente frase : » Así que, la próxima vez que tu vieja postee en Facebook fotos tuyas desnudo y con un alfajor desparramado por la cara, preguntate si no se ganó un poquito el derecho vitalicio a ponerte en ridículo.
Felicitaciones!!

Agustin P. Russo

18/03/2015

Agustin P. Russo

«¿Alguien dijo «autoinmune»? ¡Yo quiero!» Dr. House
Toda una vida desconociendo totalmente la posibilidad de que el cuerpo quiera bardearse a sí mismo, hasta que Dr. House lo mete en uno de cada dos capítulos. Nunca había pensado tampoco que el feto es alto parásito intruso. Muy bueno.

Con «placenpan» casi muero jaja