La lengua degenerada

La lengua degenerada

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Sol Minoldo,

Juan Cruz Balian

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Mariana Ruiz Johnson

¿Tiene sentido hablar con lenguaje inclusivo? ¿Afecta nuestra percepción de la realidad?

La lengua degenerada

Van dos peces jóvenes nadando juntos y sucede que se encuentran con un pez más viejo que viene en sentido contrario. El pez viejo los saluda con la cabeza y dice: “Buenos días, chicos, ¿cómo está el agua?”. Los dos peces jóvenes nadan un poco más y entonces uno mira al otro y dice: “¿Qué demonios es el agua?”

David Foster Wallace – This is Water

Cuando el escritor David Foster Wallace dio un discurso frente a los egresados de la Kenyon College comenzó contando esta historia de los peces. Su intención era simplemente recordarle al auditorio que todos vivimos en una realidad que, a fuerza de rodearnos, a la larga termina volviéndose invisible. Y que sólo la percibimos cuando se convierte en algo disruptivo, en un estorbo en nuestro camino: el conductor que nos cruza el auto en la esquina, el empleado que exige otro trámite para completar una solicitud, la palabra mal escrita: sapatilla, uevo, todxs. Mientras tanto, las cosas de las que más seguros solemos estar terminan demostrando ser aquellas sobre las que más nos equivocamos. Por ejemplo, el castellano:

Todos los que nacimos y fuimos criados en el mundo hispanohablante tenemos, rápido y pronto, certezas sobre cómo funciona el castellano porque es la lengua que aprendimos intensamente durante nuestros primeros años de vida. Y en algún punto no nos equivocamos. Incluso si nos preguntasen qué es el castellano podríamos responder en un parpadeo: “es nuestra lengua materna”. Pero esa respuesta no estaría dando cuenta de la verdadera naturaleza del asunto, porque en definitiva: ¿Qué demonios es la lengua?

Eso, ¿qué demonios es la lengua?

Tal como el agua de los peces, la lengua es un poco todo. Mejor dicho, en todo está la lengua, dado que, una vez que la adquirimos, nunca más dejamos de usarla para pensar el mundo que nos rodea. Sin embargo, si tenemos que elegir una entre muchas definiciones, diremos que la lengua es un fenómeno social. Ocurre siempre con relación a un ‘otro’, a una comunidad con la que establecemos convenciones respecto a qué significan las palabras y cómo significan esas palabras. En este sentido, vale decir que nos pertenece a todos los que la hablamos. Y, en el caso de la lengua castellana, a la Real Academia Española (RAE).

¡Momento! ¿Por qué a la Real Academia Española? No parece muy lógico que la segunda lengua más hablada del globo (después del chino y antes del inglés) sea tan celosamente protegida por unos pocos señores enfurruñados. Pero menos sentido tiene cuando uno piensa que estos señores a veces se paran como caballeros templarios protegiendo algo que nadie, absolutamente nadie, está atacando.

Ah, ¿cómo? ¿Nuestros jóvenes no son como los peces descuidados y rebeldes? ¿No van por la vida con una promiscuidad lingüística escandalosa, escribiendo ke, komo, xq o todes? Sí, muchos sí. Los lectores se preguntarán cómo puede ser que permitamos semejante atropello.

Resulta que la lengua no es una foto, es una película en movimiento. Y la Real Academia Española no dirige la película, sólo la filma. A eso llamamos ‘gramática descriptiva’, que es el trabajo de delimitar un objeto de estudio (en este caso lingüístico) y dar cuenta de cómo ocurre más allá de las normas. Por eso, cuando un uso se aleja de lo que indican los manuales de la escuela, si es llevado a cabo por suficiente cantidad de personas y se hace lugar en determinados espacios, la RAE acaba incorporándolo al diccionario. Ese es su trabajo descriptivo. Luego informa al público y ahí todos horrorizados ponemos el grito en el cielo porque cómo van a admitir ‘la calor’ si es obvio, requete obvio, que el calor es masculino. Es EL calor.

¿Esto significa que podamos hacer lo que se nos antoja con la lengua? No. Hay cambios que el sistema simplemente no tolera. Uno puede comprarse todas las témperas del mundo y mezclarlas a su placer, pero no puede imaginar un nuevo color. Algunas partes de la lengua funcionan de la misma manera: por ejemplo, no es posible pensar el castellano sin categoría de sujeto (ese que en la escuela había que marcar separado del predicado y cuando no estaba se le ponía ‘tácito’ al costado de la oración). ¿Es culpa de la Real Academia que no nos deja? No, esta vez la pobre no hizo nada, es el sistema mismo del castellano el que no nos deja. Es simplemente imposible.

Pero entonces, si podemos usar la lengua como queramos e igual no se va a romper, ¿por qué hace falta tomarse el trabajo de formular normas y leyes? La gramática que no es descriptiva, la que se encarga de definir qué está bien y qué está mal, se llama gramática normativa y existe por una razón: las normas son necesarias para poder analizar una lengua, sistematizarla y enseñarla mejor a las siguientes generaciones.

Lo importante en este punto es comprender que el castellano no puede ser atacado, o que en todo caso sabe defenderse solo (se dobla y se adapta como el junco, pequeño saltamontes) porque está en permanente movimiento. Cada generación cree que la lengua de sus padres es pura y prístina mientras que la de sus hijos es una versión degenerada de aquella. Pero antes de hablar castellano rioplatense hablábamos otra variante del castellano moderno. Y antes de eso, hablábamos el castellano de Cervantes, y antes de eso las lenguas romances que fermentaron con la disolución del Imperio Romano, y antes de eso latín vulgar y antes del latín vulgar pululaban las lenguas indoeuropeas y antes de eso vaya uno a saber qué. Lo único que podemos saber a ciencia cierta es que la versión más pura, prístina y primigenia de cualquier lengua son unos gruñidos apenas articulados en el fondo de una caverna.

Las Glosas Emilianenses son uno de los registros más antiguos que tenemos del castellano. Se trata de anotaciones al margen en un códice escrito en latín, hechas por monjes del Siglo X u XI, para clarificar algún pasaje. Como se ve al costado, gracias a la glosa ahora el pasaje quedó clarito clarito.

Sirva como ejemplo la siguiente curiosidad: los españoles que llegaron a América durante la Conquista todavía utilizaban el voseo en sus dos vertientes: como forma reverencial y de confianza. Decían “Vuestra Majestad” o decían, por ejemplo, “¿Desto vos mesmo quiero que seáis el testigo, pues mi pura verdad os hace a vos ser falso y mentiroso?” (porque aguante citar el Quijote). Ese ‘vos’ arraigó en América, en parte a través de la literatura y en parte porque los españoles lo usaban reverencialmente entre ellos como modo de diferenciarse de los nativos. El tiempo pasó y hoy millones de personas lo usamos sin ningún tipo de reverencia ni distinción de clase, sin embargo, el voseo comenzó a desprestigiarse en el siglo XVI en la mismísma España, donde el castellano se decantó por el ‘tú’ sin que a nadie se espantara por eso. Lo cual demuestra que la lengua está en permanente cambio, pero ocurre tan lentamente que nos genera la sensación de permanecer detenida. Indignarse por ello sería como si los pececitos de la historia de Foster Wallace se indignasen porque el agua, que hasta recién ni sabían que existía, los está mojando.

Ahora bien, si llegado este punto los lectores de esta nota han aceptado las nociones básicas sobre el funcionamiento de la mismísima lengua que están leyendo, es momento de confesar que ha sido todo parte de una estratagema introductoria. Es hora de cruzar al otro lado del espejo y hablar de un tema un poco más controversial: el lenguaje inclusivo.

Bienvenides a la verdadera nota, estimades lecteres.

Las formas del agua

Una de las capacidades más poderosas de cualquier lengua es la capacidad de nombrar. Poner nombres, categorizar, implica ordenar y dividir. Y desde que nacemos (incluso antes), las personas somos divididas en varones y mujeres. Nos nombran en femenino o masculino, se refieren a nosotres utilizando todos los adjetivos en un determinado género. Muchísimo antes de que nuestro cuerpo tenga cualquier tipo de posibilidad de asumir un rol reproductivo, aprendemos que es diferente ser varón o mujer, y nos identificamos con los unos o las otras. Los nenes no lloran, las nenas no juegan a lo bestia ensuciándose todas. Para cuando podemos responder ‘qué queremos ser cuando seamos grandes’, nuestras preferencias, auto proyecciones y deseos ya tienen una enorme carga de los esquemas simbólicos que nos rodean.

A esa inmensa construcción social, que se erige sobre la manera en que la sociedad da importancia a ciertos rasgos biológicos (en este caso relacionados con los órganos sexuales y reproductivos), es a lo que refiere el concepto de ‘género’. Lo que los estudios sobre el tema han teorizado y documentado es que la división de géneros no es una división neutral, sin jerarquías: por el contrario, las diferentes características y los diferentes mandatos que se atribuyen a una persona según su género devienen, a su vez, en desigualdades que giran, spoiler alert, en torno a una predominancia de los individuos masculinos.

Haber identificado que esas desigualdades tienen su correlato en el modo en el que hablamos es lo que motivó, unas cuantas décadas atrás, que se plantee desde el feminismo y desde algunos ámbitos académicos y oficiales la importancia de revisar el uso del lenguaje sexista. ¿Qué es el lenguaje sexista? Es nombrar ciertos roles y trabajos sólo en masculino; referirse a la persona genérica como ‘el hombre’ o identificar lo ‘masculino’ con la humanidad; usar las formas masculinas para referirse a ellos pero también para referirse a todes, dejando las formas femeninas sólo para ellas; nombrar a las mujeres (cuando se las nombra) siempre en segundo lugar.

Las indeseables consecuencias de esta desigualdad lingüística se traducen en lo que el sociólogo Pierre Bourdieu define como ‘violencia simbólica’, y esto nos sirve para comprender uno de los mecanismos que perpetúan la relación de dominación masculina.

La violencia simbólica tiene que ver con que nos pensemos a nosotres mismes, al mundo y nuestra relación con él, con categorías de pensamiento que, de algún modo, nos son impuestas, y que coinciden con las categorías desde las que le dominader define y enuncia la realidad. Se produce a través de los caminos simbólicos de la comunicación y del conocimiento, y consigue que la dominación sea naturalizada. Su poder reside precisamente en que es ‘invisible’. De nuevo, como el agua, se vuelve parte de la realidad y ni nos damos cuenta que está ahí.

Pero la violencia simbólica de la que habla Bourdieu no constituye, como a veces se malinterpreta, una dimensión opuesta a la violencia física, ‘real’ y efectiva. Es, en realidad, un componente fundamental para la reproducción de un sistema de dominio donde les dominades no disponen de otro instrumento de conocimiento que aquel que comparten con les dominaderes, tanto para percibir la dominación como para imaginarse a sí mismes. O, mejor dicho, para imaginar la relación que tienen con les dominaderes.

Revertir esto requiere algo así como una ‘subversión simbólica’, que invierta las categorías de percepción y de apreciación de modo tal que les dominades, en lugar de seguir empleando las categorías de les dominaderes, propongan nuevas categorías de percepción y de apreciación para nombrar y clasificar la realidad. Es decir, proponer una nueva representación de la realidad en la cual existir.

Existir a través del lenguaje

Pero la sociología no está sola en esto: desde el palo de la lingüística, en los años ‘50 vio la luz una teoría que proponía que la lengua ‘determinaba’ nuestra manera de entender y construir el mundo o, por lo menor, modelaba nuestros pensamientos y acciones. Era la famosa teoría Sapir-Whorf.

Durante mucho tiempo, la idea de que la lengua que hablamos podía moldear el pensamiento fue considerada en el mejor de los casos incomprobable y, con más frecuencia, sencillamente incorrecta. Pero lo cierto es que la discusión se mantenía principalmente en el plano de la reflexión abstracta y teórica. Con la llegada de nuestro siglo resurgieron las investigaciones acerca de la relatividad lingüística y, de la mano, comenzamos a disponer de evidencias acerca de los efectos de la lengua en el pensamiento. Diferentes investigaciones recolectaron datos alrededor del mundo y encontraron que las personas que hablan diferentes lenguas también piensan de diferente manera, y que incluso las cuestiones gramaticales pueden afectar profundamente cómo vemos el mundo.

Todo muy lindo ¿Y la evidencia?

Para empezar, Daniel Cassasanto y su equipo encontraron evidencia, como resultado de 3 experimentos, de que las metáforas espaciales (las del tipo ‘la espera se hizo muy larga’) en nuestra lengua nativa pueden influenciar profundamente el modo en que representamos mentalmente el tiempo. Y que la lengua puede moldear incluso procesos mentales ‘primitivos’ como la estimación de duraciones breves.

Y no fueron les úniques, otros equipos, como este, este, este, este y este, encontraron que la lengua con la que hablamos tiene mucho que ver con la forma en que pensamos en el espacio, el tiempo y el movimiento. Por otro lado, un estudio de Jonathan Winawer y su equipo aporta que las diferencias lingüísticas también provocan diferencias al momento de distinguir colores: es más fácil para une hablante distinguir un color (de otro) cuando existe una palabra en su idioma para nombrar ese color que cuando no existe esa palabra. Quien quiera celeste, que lo pronuncie.

Arriba se ven los 20 tonos de azul utilizados en el estudio sobre la capacidad de distinguir colores según la lengua hablada por los participantes. Abajo de la paleta completa vemos un ejemplo de la imagen del ejercicio: los sujetos debían distinguir cuál de los dos cuadrados de abajo era idéntico al de arriba. A partir de Winawer.

Pero ¿no estábamos hablando de género? Sí, sí, a eso vamos:

Se supone que el género de una palabra (masculino/femenino) no siempre diferencia sexo. Lo hace en algunos sustantivos como señor y señora, perro y perra, carpintero y carpintera, que remiten siempre a seres animados y sexuados. Pero, en general, el género en la mayoría de las palabras no es algo que se agrega al significado, es inherente a la palabra misma y sirve para diferenciar otras cosas: diferencia tamaño en cuchillo y cuchilla, diferencia la planta del fruto en manzano y manzana, diferencia al individual del plural en leño y leña. En ese caso, se las considera palabras diferentes y no variaciones de una misma palabra. Otras veces, ni siquiera sirve para diferenciar nada porque muchas palabras tienen su forma en femenino y no existen en masculino, y viceversa. En esos casos, el género sólo sirve para saber cómo usar las otras palabras que rodean y complementan a esa palabra. Por ejemplo ‘teléfono’ existe sólo en masculino. No es posible decir ‘teléfona’, y sin embargo necesitamos ese masculino para saber decir que el teléfono es ‘rojo’ y no ‘roja’.

O sea que el género funciona de muchas formas en castellano y no solamente como un binomio para decidir si las cosas son de nene o de nena. Pero lo que vuelve verdaderamente interesante el asunto, por muy gramátiques que queramos ponernos en el análisis, es que el género del castellano tiene siempre una carga sexuada, aunque remita a simples objetos. ¡No puede ser! ¿Puede ser?

Sí, puede ser

Webb Phillips y Lera Boroditsky se preguntaban si la existencia de género gramatical para los objetos, presente en idiomas como el nuestro pero no en el inglés, tenía algún efecto en la percepción de esos objetos, como si realmente tuviesen un género sexuado. Para resolverlo, diseñaron algunos experimentos con hablantes de castellano y alemán, dos lenguas que atribuyen género gramatical a los objetos, pero no siempre el mismo (o sea que el nombre de algunos objetos que son femeninos en un idioma, son masculinos en el otro). Los resultados de 5 experimentos distintos mostraron que las diferencias gramaticales pueden producir diferencias en el pensamiento.

En uno de esos experimentos buscaron poner a prueba en qué medida el hecho de que el nombre de un objeto tuviese género femenino o masculino llevaba a les hablantes a pensar en el objeto mismo como más ‘femenino’ o ‘masculino’. Para ello les pidieron a les participantes que calificaran la similitud de ciertos objetos y animales con humanes varones y mujeres. Se eligieron siempre objetos y animales que tuvieran géneros opuestos en ambos idiomas y las pruebas fueron realizadas en inglés (un idioma con género neutro para designar objetos y animales) a fin de no sesgar el resultado. Les participantes encontraron más similitudes entre personas y objetos/animales del mismo género que entre personas y objetos/animales de género distinto en su idioma nativo.

En otro estudio de Lera Boroditsky se hizo una lista de 24 sustantivos con género inverso en castellano y alemán, que en cada idioma eran la mitad femeninos y la mitad masculinos. Se les mostraron los sustantivos, escritos en inglés, a hablantes natives de castellano y alemán, y se les preguntó sobre los primeros tres adjetivos que se les venían a la mente. Las descripciones resultaron estar bastante vinculadas con ideas asociadas al género. Por ejemplo, la palabra llave es masculina en alemán. Les hablantes de ese idioma describieron en promedio las llaves como duras, pesadas, metalizadas, útiles. En cambio, les hablantes de castellano las describieron como doradas, pequeñas, adorables, brillantes y diminutas. A la inversa, la palabra puente es femenina en alemán y les hablantes de ese idioma describieron los puentes como hermosos, elegantes, frágiles, bonitos, tranquilos, esbeltos. Les hablantes de castellano dijeron que eran grandes, peligrosos, fuertes, resistentes, imponentes y largos.

También los resultados de María Sera y su equipo encontraron que el género gramatical de los objetos inanimados afecta las propiedades que les hablantes asocian con esos objetos. Experimentaron con hablantes de castellano y francés, dos lenguas que, aunque usualmente coinciden en el género asignado a los sustantivos, en algunos casos no lo hacen. Por ejemplo, en las palabras tenedor, auto, cama, nube o mariposa. Se les mostró a les participantes imágenes de estos objetos y se les pidió que escogieran la voz apropiada para que cobrara vida en una película, dándoles a elegir voces masculinas y femeninas para cada uno. Los experimentos mostraban que la voz elegida coincidía con el género gramatical de la palabra con la que se designa a ese objeto en el idioma hablado por le participante.

Como si todo esto fuera poco, Edward Segel y Lera Boroditsky también señalan que puede verificarse la influencia del género gramatical en la representación de ideas abstractas analizando ejemplos de personificación en el arte, en la que se da forma humana a entidades abstractas como la Muerte, la Victoria, el Pecado o el Tiempo. Analizando cientos de obras de arte de Italia, Francia, Alemania y España, encontraron que en casi el 80% de esas personificaciones, la elección de una figura masculina o femenina puede predecirse por el género gramatical de la palabra en la lengua nativa de le artista.

Blancanieves y los siete mineros estereotípicamente masculinos

Hasta acá todo bien: hay una relación entre pensamiento y lengua, hay una vinculación entre género y sexo en la mente de les hablantes y hay evidencia al respecto. Pero puntualmente, ¿puede la lengua tener un efecto sobre la reproducción de estereotipos sexistas y relaciones de género androcéntricas (es decir, centradas en lo masculino)?

Bueno, sí. Por ejemplo, Danielle Gaucher y Justin Friesen se preguntaron si la lengua cumple algún rol en la perpetuación de estereotipos que reproducen la división sexual del trabajo. Para responderse, analizaron el efecto del vocabulario ‘generizado’ empleado en materiales de reclutamiento laboral. Encontraron que los avisos utilizaban una fraseología masculina (incluyendo palabras asociadas con estereotipos masculinos, tales como líder, competitivo y dominante) en mayor medida cuando referían a ocupaciones tradicionalmente dominadas por hombres antes que en áreas dominadas por mujeres. A la vez, el vocabulario asociado al estereotipo de lo ‘femenino’ (como apoyo y comprensión) surgía en medidas similares de la redacción tanto de anuncios para ocupaciones dominadas por mujeres como para las dominadas por varones.

Los anuncios laborales para ocupaciones dominadas por varones contenían más palabras estereotipadamente masculinas que los anuncios para ocupaciones dominadas por mujeres. En cambio, no había diferencia en la presencia de palabras estereotipadamente femeninas en ambos tipos de ocupaciones.

Por otro lado encontraron que, cuando los anuncios incluían más términos masculinos que femeninos, les participantes tendían a percibir más hombres dentro de esas ocupaciones que si se usaba un vocabulario menos sesgado, independientemente del género de le participante o de si esa ocupación era tradicionalmente dominada por varones o por mujeres. Además, cuando esto ocurría, las mujeres encontraban esos trabajos menos atractivos y se interesaban menos en postularse para ellos.

El equipo de Dies Verveken realizó tres experimentos con 809 estudiantes de escuela primaria (de entre 6 y 12 años) en entornos de habla de alemán y holandés. Indagaban si las percepciones de les niñes, sobre trabajos estereotípicamente masculinos, pueden verse influidas por la forma lingüística utilizada para nombrar la ocupación. En algunas aulas presentaban las profesiones en forma de pareja (es decir, con nombre femenino y masculino: ingenieros/ingenieras, biólogos/biólogas, abogados/abogadas, etc.), en otras en forma genérica masculina (ingenieros, biólogos, abogados, etc.). Las ocupaciones presentadas eran en algunos casos estereotipadamente ‘masculinas’ o ‘femeninas’ y en otros casos neutrales. Los resultados sugirieron que las ocupaciones presentadas en forma de pareja (es decir, con título femenino y masculino) incrementaban el acceso mental a la imagen de mujeres trabajadoras en esas profesiones y fortalecían el interés de las niñas en ocupaciones estereotipadamente masculinas.

Estos son sólo algunos de los muchos estudios realizados. Si algune se quedara con ganas de más, otros estudios (como este, este, este o este) añaden evidencia sobre cómo les niñes interpretan como excluyentes los títulos de oficios o profesiones marcados por género y cómo, en general, el uso de un pronombre masculino para referirse a todes favorece la evocación de imágenes mentales desproporcionadamente masculinas. O incluso, cómo esos genéricos no tan genéricos pueden tener efectos sobre el interés y las preferencias por ciertas profesiones y puestos de trabajo entre las personas del grupo que ‘no es nombrado’, llevando a que puedan autoexcluirse de entornos profesionales importantes.

¿Y entonces qué hacemos?

Es en esta línea que puede comprenderse mejor la relevancia de los esfuerzos del feminismo por introducir usos más inclusivos de la lengua. Muchos se han ensayado, empezando por la barrita para hablar de los/as afectados/as, los/as profesores/as, los/as lectores/as. Pero esta solución tiene algunos problemas. Primero, la lectura se tropieza con esas barritas que saltan a los ojos como alfileres. Por otro lado, supone que la multiplicidad de géneros del ser humano puede reducirse a un sistema binario: o sos varón, o sos mujer.

Otras soluciones fueron incluir la x (todxs) o la arroba ([email protected]) en lugar de la vocal que demarca género, pero la arroba era demasiado disruptiva ya que no pertenece al abecedario y además rompe el renglón de una manera distinta al resto de los signos. La x, por otro lado, sigue utilizándose, pero al igual que la arroba, plantea un problema fonético importante ya que nadie sabe muy bien cómo debe pronunciarla. Hay quienes (por ejemplo, la escritora Gabriela Cabezón Cámara) ven en ello una ventaja: lo disruptivo, lo que incomoda, es justamente lo que atrae las miradas sobre el problema de género que ese uso de la lengua busca denunciar, es la huella de una pelea, la marca de una puesta en cuestión.

Hasta ahora, la propuesta que parece tener mejor proyección a futuro para ser incorporada sin pelearse demasiado con el sistema lingüístico es el uso de la e como vocal para señalar género neutro. Como el objetivo es dejar de referirnos a todes con palabras que sólo nombran a algunes, no necesitamos usarla para referirnos a absolutamente todo, es decir: no vamos a empezar a sentarnos en silles ni a tomarnos le colective cada mañane. Pero si estamos hablando de personas (u otres seres animades a les que les percibimos una identidad de género), nos habilita una posibilidad para hablar de manera verdaderamente inclusiva. De todos modos, esta tampoco es una solución libre de problemas: implica entre otras cosas la creación de un pronombre neutro (‘elle’) y de un determinante (‘une’). Pero excepciones más raras se han hecho y aquí estamos todavía, comiendo almóndigas entre los murciégalos.

Algunas voces que patalean indignadas contra estas iniciativas señalan que esas propuestas ‘destruyen el lenguaje’. Y no falta la apelación a la autoridad: es incorrecto porque lo dice la Real Academia Española. Pero, como le lecter ya sabe, lo que diga la Real Academia Española sobre este tema nos tiene sin cuidado. Con todo respeto. Muy lindo el diccionario.

Otra de las fuertísimas resistencias a este tipo de propuestas es la de quienes sencillamente niegan que exista algún tipo de relación entre la lengua y los mayores o menores niveles de equidad de género. Aunque recién comentamos evidencias empíricas que sugieren que esa relación sí existe, se suele hacer referencia a la cuestión, también empírica, de que en aquellas regiones en las que se hablan lenguas menos sexuadas, por ejemplo con un genérico verdaderamente neutral, a menudo se verifica mayor inequidad de género que en otros países.

Un aporte interesante en esa línea es el trabajo de Mo’ámmer Al-Muhayir, que compara el árabe clásico, islandés y japonés, y muestra que el sexismo de la lengua no parece correlacionar con la inequidad de género. El árabe clásico utiliza el género femenino para los sustantivos en plural, sin importar el género de ese mismo sustantivo en singular. Y sin embargo, se trata de una de las lenguas más conservadoras del planeta, y en más de una de las sociedades en las que se habla (como Arabia Saudí o Marruecos), difícilmente podamos decir que hay igualdad de derechos entre hombres y mujeres. El islandés, por otra parte, es uno de los idiomas que menos cambios han sufrido a lo largo de los siglos, manteniéndose casi intacto debido a políticas de lenguaje sumamente conservadoras (no adquieren términos extranjeros sin antes traducirlos de alguna manera con raíces de palabras islandesas), y corresponde a una de las sociedades más avanzadas en cuanto al lugar que ocupa la mujer. Y el japonés directamente no tiene género gramatical, pero esta maravilla de la gramática inclusiva tiene lugar en el seno de una de las sociedades más estereotípicamente machistas que conocemos.

Sin embargo, la investigación empírica aporta indicios de que los sustantivos ‘neutrales’ y los pronombres de lenguas sin división gramatical genérica pueden tener de todas formas un sesgo masculino encubierto. Así, aunque eviten el problema de una terminología masculina genérica, incluso los términos neutrales pueden transmitir un sesgo masculino. Esto supone, además, la desventaja de que ese sesgo no podría ser contrarrestado añadiendo deliberadamente pronombres femeninos o terminaciones femeninas, porque en esas lenguas esa forma simplemente no existe. Se dificultan entonces las iniciativas de ‘subversión simbólica’ de las que habla Bourdieu. Eso concluye, por ejemplo, el trabajo de Mila Engelberg a partir del análisis del finlandés, una lengua que incluye términos aparentemente neutros en cuanto al género pero que, en los hechos, connotan un sesgo masculino. Y al no poseer género gramatical, no existe la posibilidad de emplear pronombres o sustantivos femeninos para enfatizar la presencia de mujeres. La autora señala que esto podría implicar que el androcentrismo en lenguas sin género puede incluso aumentar la invisibilidad léxica, semántica y conceptual de las mujeres. Algo muy similar encuentra Friederike Braun en su estudio con la lengua turca, cuya falta de género gramatical no evita que les hablantes de turco comuniquen mensajes con sesgos de género.

Un hit argentino

Por muchas guías que se hayan publicado para el uso no sexista del lenguaje, al menos cuando se trata de la lengua castellana, la cuestión no está en absoluto resuelta. Desde lingüistas hasta ciudadanes de a pie, las resistencias son diversas. Que si duele en los ojos, si entorpece el habla, si es ‘correcto’, si conduce a abandonar la lectura del texto y el infaltable ‘es irrelevante’. Que la verdadera lucha debería centrarse en transformar ‘el mundo real’. Que la lengua sólo refleja relaciones que son ‘extralingüísticas’. Que modificar la lengua ‘por la fuerza’ sólo es una cuestión de ‘corrección política’ que desvía la atención del problema central y hasta lo enmascara. Pero les lecteres que hayan llegado a este punto habrán atravesado media nota escrita de forma tradicional y media nota escrita con lenguaje inclusivo, de modo que además de toda la evidencia expuesta sobre la relación entre lengua y pensamiento, podrán evaluar también cuán traumática ha sido (o no) la experiencia, y preguntarse dónde ancla verdaderamente el origen de esa resistencia, de esa desesperación por preservar intacta la lengua.

Mientras tanto, la disputa por el lenguaje continúa. Y de todas las formas que puede tomar este problema, acaso la más emblemática sea el uso de falsos genéricos, es decir, términos exclusivamente masculinos o femeninos, utilizados genéricamente para representar tanto a hombres como a mujeres, como cuando decimos ‘los científicos’: técnicamente podríamos estar refiriéndonos a científiques (varones, mujeres, etc.), aunque también diríamos ‘los científicos’ si quisiéramos referirnos sólo a los que son varones. En cambio, sólo usaríamos ‘las científicas’ para hablar de las que son mujeres.

Marlis Hellinger y Hadumod Bußmann explican que la mayoría de los falsos genéricos son masculinos y que los únicos idiomas conocidos en los que el genérico es femenino están en algunas lenguas iroquesas (Seneca y Oneida), así como algunas lenguas aborígenes australianas. En castellano, incluso los sustantivos comunes en cuanto al género, como ‘artista’ o ‘turista’, que se mantienen invariables sin importar si se refieren a un varón o una mujer, acaban señalando el género de lo que nombran a partir de las otras palabras que los complementan (adjetivos, artículos, etc.). Entonces, de nuevo, para referirnos a grupos mixtos, recurrimos al género que los nombra sólo a ellos. Tal vez los únicos genéricos genuinos que tenemos sean los llamados sustantivos epicenos como, por ejemplo, ‘persona’ o ‘individuo’, que no sólo van a mantenerse invariables (no hay ni persono ni individua) sino que ni siquiera tienen la posibilidad de marcar el género en el adjetivo (porque aunque una persona sea varón, nunca será ‘persona cuidadoso’, ni la mujer será ‘individuo cuidadosa’).

Pero un poco como lo que comentábamos arriba, un genérico con sesgo machista puede suponer un problema incluso más difícil de visibilizar y ‘subvertir’. Un hit argentino en este sentido es el debate por la palabra presidente:

Una nota de Patricia Kolesnikov recupera un breve diálogo en una mesa, en la cual un señor explicaba por qué está mal decir presidenta. Las razones gramaticales del señor eran inapelables: Presidente es como cantante. Aunque parece un sustantivo es otro tipo de palabra, un participio presente, o lo que quedó de los participios presentes del latín. Una palabra que señala a quien hace la acción: quien preside, quien canta. Justamente, no tiene género. ¿Vas a decir la cantanta?” Kolesnikov cuenta que hubo un momento de duda en la mesa, hasta que la escritora Claudia Piñeiro, con sabiduría de pez que conoce el agua, respondió: “¿Y sirvienta tampoco decís? ¿O presidenta no pero sirvienta sí?”

Anécdotas como esta nos recuerdan que la lengua es maleable y que apoyar o rechazar un uso disruptivo, que tiene por objeto reclamar derechos larga e injustamente negados, es una decisión política, no lingüística. Que si se busca un mundo más igualitario, la lengua no es una clave mágica para conseguirlo, pero tampoco se lo puede negar como espacio de disputa. Y que mientras las estadísticas de femicidios crecen y el sueldo promedio de las trabajadoras permanece por debajo del de ellos, conviene no indignarse si alguien mancilla un poquitito las blancas paredes del lenguaje.

En esta nota se anda diciendo...

DANIEL CHISTY

26/12/2021

DANIEL CHISTY

Qué pene me dan aquelles que nunca podrá hacer crucigrames

Andrea Blanco

03/10/2021

Andrea Blanco

Muchas gracias por esta nota. Abordaron tantos aspectos que trato de explicar muchas veces pero cuyos ejemplos me faltan así en la punta de la lengua.

Matías Torrent

10/09/2021

Matías Torrent

Desde que leí “dominaderes” por primera vez inevitablemente empecé a leer más lento hasta que tuve que frenar para analizar la lógica (o falta de ella) en la construcción de la palabra. Porque le cambian la anteúltima vocal? Hablar de un “sesgo machista” por hacer referencia al género de un sustantivo es tan prejuicioso como hablar de lo ridículo e hipócrita que es el uso de lenguaje inclusivo como tal. Yo quisiera saber dónde queda todo aquel que no adhiere con esta propuesta? No es acaso excluido por pensar diferente o por querer conservar una forma de hablar y comunicarse? Si el objetivo de toda esta movida es la inclusión, no deberían simplemente hablar diferente aquellos que quieran hacerlo sin querer imponer su forma de comunicarse al resto? Como incluimos a los que no quieren andar cambiando las vocales de las palabras que repitieron toda su vida? Y por último, habiendo estudios que muestran que no es directa la relación entre el lenguaje neutro y el machismo en la sociedad, porque la insistencia en querer cambiar el lenguaje? Realmente creen que por la interpretación de un puñado de estudios realizados en otros países, con otros idiomas y en otras culturas podemos llegar a la conclusión que el lenguaje inclusivo, incluye realmente más de lo que divide y excluye?

Patricio Del Cabildo

09/09/2021

Patricio Del Cabildo

En una sociedad donde la mayoría de las personas escribe mal el castellano que aprendió en la escuela, y donde la mayoría no comprende el lenguaje escrito con exactitud, justamente por no saber escribirlo con precisión, se pretende, pretextando una cuestión de sexo e inclusión, modificar el idioma. Creo que sólo es un avance más para sojuzgar a los pueblos de América Latina, ya intersectados por la música, moda e idioma foráneos. Un intento más de borronear nuestra identidad cultural con el fin oculto de convertirnos en bestias, solamente útiles para la extracción de materia prima para beneficio del primer mundo. Todos escriben mal y nadie los corrige por temor a parecer incorrectos o molestos o ser malamente criticados. Yo he decidido colaborar con la especie humana y su forma de entendimiento castellana erigiéndome en El Corrector (no solicitado y seguramente repudiado) a fin de que nos entendamos con precisión (fundamental para cualquier intercambio -ya sea de ideas o de una receta de cocina-). Os saludo cordialmente. Hoy 09set21 antes de las P.A.S.O.
Patricio del Cabildo [email protected]

Leonora Claudia de la Paz Pastorini

01/09/2021

Leonora Claudia de la Paz Pastorini

Interesante en toda su dimensión, muy actual, planteando una lucha a seguir para «alcanzar» igualdad sin género preponderante, excluyente y sexista. Leerla tratando de comprender, me resultó informativa y formativa, saber como en distintos idiomas se plantea principalmente la condición del ser humano -femenino, masculino, otre-; me clarificó eso de los «falsos genéricos», «violencia simbólica». Lenguaje inclusivo es una forma de revindicar, decodificar, la negación que representa en nuestra lengua eso de identificar lo masculino con la humanidad. Hay que ir por la gramática descriptiva más que nada para las próximas generaciones. Gracias

Enrique Ortiz

18/08/2021

Enrique Ortiz

Me gustó la nota. La encontré seria.

Al hablar en términos de personas me suena razonable usar el femenino plural para el conjunto, el masculino para solo varones y el femenino para solo mujeres.

Me gustaría hacer una consulta: qué opinan de usar el femenino plural?

Sofía

22/03/2021

Sofía

La nota esta genial, es entretenida, están bien enlazados los argumentos y está muy bien organizada la información. Me pareció muy interesante la solución que le dieron a «lecteres» y «dominaderes», ya que no le había encontrado la vuelta a ese tipo de palabras. Respecto a los comentarios en contra del lenguaje inclusivo, resulta sorprendente que se enojen tanto con una forma de nombrar e incluir a más personas y no con el masculino falsamente genérico en español, que desde hace siglos invisibiliza por lo menos a las mujeres. Y no, usar el lenguaje inclusivo no va a solucionar todos los problemas de desigualdad de género, pero no cuestionar el lenguaje sexista de nuestra lengua nos dejaría aún más lejos de la meta.
Saludos a todes!

Miriam Sitta

16/03/2021

Miriam Sitta

La nota me pareció muy clara y bien fundamentada. Lo que me espantó fueron todos los comentarios que leí. Esto no se trata del idioma. Se trata de cambio. El cambio llegó para quedarse. Se trata de mujeres. Se trata de todas las personas que no están incluidas en el idioma. Y sin embargo son personas, seres humanos que viven, que merecen vivir y vivir en igualdad de derechos y oportunidades que el resto, sean hombres, polìticos, blancos, cristianos o quienes sean. El idioma encontrará su camino, solo hay que darle oportunidad. Seguro, los que somos más viejos no alcanzaremos a ver cómo se resolvió el dilema de la e. Lo importante es estar abiertos a comprender que hay nuevas formas de ver, concebir y entender la vida. Que si muestro a traves de mi lenguaje, mi interés por este problema que no es menor, y que en algunos casos incluye la violencia y la muerte, también voy a estar abriendo un nuevo camino para todas las generaciones que me siguen. El idioma es la expresión de los pueblos, hasta ahora el Español ha mostrado que somos un pueblo sexista y discriminativo. No se cómo se va a resolver esto, pero cómo me entusiasma saber que se viene un gran cambio, de conceptos, de paradigmas, de visiones, y nuestro idioma lo va a mostrar, les guste o no les guste.
Miriam Sitta 64 años

Andrés Guillamor

22/12/2020

Andrés Guillamor

Me aburrí a la mitad de la nota. Ya estoy viejo para cambiar y me siguen preocupando más los problemas reales que los simbólicos, tal vez porque en mis más de 6 décadas de vida nunca experimenté los beneficios de esta sociedad patriarcal y si las desventajas de no tener un buen culo, unas piernas llamativas o un buen par de tetas para conseguír un ese puesto laboral que no me daban ni mi historial académico ni mi larga experiencia laboral.
Dice la frase «La prostitución es la profesión más antigua» y si alguien optó por ella no creo que haya sido por imposición, al menos en la generalidad de los casos, sino por comodidad.

Belu

02/12/2020

Belu

Pregunta para quienes piensan que el uso de la ‘e’ afea el lenguaje ¿Por qué? ¿Qué es lo que hace variar la lindura de una lengua?
Dato de color: ya existen ámbitos cotidianos en donde se utiliza este vocablo, y parece no extinguirse demasiado rápido (es más, parece expandirse), por más odio que le profesen algunos.

LuisB.

15/10/2020

LuisB.

Está muy buena la nota para explicar un uso básico del uso del lenguaje inclusivo. Pero comete injusticias en su historización ya que le asigna exclusivamente a los feminismos las experimentaciones y propuestas de transformación en el lenguaje sexista que nos habita. Las intervenciones en este sentido en el lenguaje tiene una enorme historia en el movimiento lgtbi+, la @, la x y su devenir, la e, son usadas por nosotres desde hace décadas. Quizás este sesgo nos les ha permitido otro nivel de análisis en las dificultades con que se encuentra el lenguaje inclusivo, parte de sus detractorxs son muchas feministas, ya que consideran que su uso es una estrategia del propio patriarcado de invisibilización contra ellas. Se extendió la creencia de que la E se refiere exclusivamente a personas trans, por eso muchas personas cometen el error de malgenerizar a varones trans, mujeres trans y travestis con el neutro, cuando han luchado durante años por ser reconocides y nombrades en su género. En la raíz de esa confusión reside mucha de la justificacion del feminismo terf (trans excluyente) en contra del lenguaje inclusivo. Lo que desnuda su profunda trans/travestofobia, pero eso es otra historia. Es un error no nombrar esa oposición desde el propio feminismo, porque aportaría claridad en la nota sobre la falacia de el lenguaje inclusivo intenta borrar a las mujeres (y las opresiones que se imponen sobre ellas) a través del uso de la e (porque desde esa perspectiva la e -el neutro- nombra a las personas trans, impostoras del genero, lo que configura un nuevo ataque contra los principios del feminismo). Son dos errores significativos en una nota muy buena y bien fundamentada. Gracias.

German

13/10/2020

German

Bueno, para muestra sobra un botón, es clarita la ideología de izquierda de Sol Minoldo y además asesina pro aborto, ya sabemos como viene la mano, tanta letra e «investigación» para decir Gregorio. Pretenden dar justificación a la destrucción de la lengua castellana y al adoctrinamiento ideológico en este caso a través del lenguaje inclusivo. Se gastaron demasiado porque saben qué? Nunca van a poder imponerlo, NUNCA. Que el Señor Dios Todopoderoso nos libre de estas gente malas.
PD: Y por descarte, el compañero de nota también.

ASUNCIÓN AGULLÓ

12/10/2020

ASUNCIÓN AGULLÓ

Otra memez de catetos de ambos sexos, que se hacen pajas mentales con idioteces.
Yo soy mujer porque lo biológicamente lo soy y arquitecto, con O porque lo dice mi título y porque me sale a mí de las pelotas no asociarme ni por equivocación con los de todos y todas, persones, etc… Eso sí, aunque sea mujer estoy hasta las pelotas de ustedes.

¡Ah! por cierto, tengo 55 años, nací y me crie en la «oprobiosa» y nunca he tenido ningún problema por ser mujer. Terminé mi carrera con Matrícula de Honor acabando el número 2 de mi promoción, me ganó un hombre porque era mejor y tuve mejor nota que muchos hombres porque eran peores arquitectos.

Y a mi hija solo le repito que llegará a donde su intelecto y su esfuerzo la lleven mientras que todos los lloricas, acomplejados, memos (y memas ) intentan hacerle creer que para llegar a algún sitio tiene que vestirse morado, ir de víctima por la vida, y decir que el «heteropatriarcado» la oprime.

Para acabar, no son más imbéciles porque solo se entrenan a ratitos, ni para eso son constantes.

ANONIMO

23/09/2020

ANONIMO

hola yo soy un hombre y creo que esto es COMPLETAMENTE INECESARIO, simplemente no tiene sentido hacer el lenguaje inclusivo, es raro, yo no creo que afecte tanto a las personas y me parece que se podrían hacer cosas más utilices…..¿saben por que la gente acepta nuevas palabras? por como se las dan, o por como las incorporan. NUNCA voy a usar este lenguaje….. BUENA SUERTE HACIENDO QUE ESTA MIERDA FUNCIONE.

Patricia

12/09/2020

Patricia

Es paradójico que se quiera imponer un cambio en la lengua que en realidad va a ser altamente discriminatorio, pero no en lo que pretende resolver; sino en demandar cambios que exigen un buen conocimiento del idioma para aplicarlos sin cometer errores. Quien no lo tenga, se pondrá más en evidencia, no por ser hombre o mujer, lo cual ya es evidente de por sí, sino por su capacidad de manejo del idioma. Terminarán diciendo: «Todes somes hermanes».
Por otro lado, podemos respetar mejor a TODOS, si no generamos esta división en función de pretender modificar un lenguaje que tiene profundas raíces en la sociedad y está aprendido por todos. Querer cambiarlo a la fuerza, buscando razones superficiales, se burla de la belleza que tiene nuestro idioma. Me pregunto cuáles son las verdaderas razones de esta intención. Sugiero, antes de presionar por cambios, ampliar el campo de la investigación, buscando relaciones con respecto a estilos religiosos, políticos, o de cualquier otra ideología. ¿Existe alguna de estas relaciones?

23/08/2020

Me gusto mucho el articulo. Yo me considero de la parte de la poblacion que no acepta este lenguaje, en realidad, no se si aceptar es la palabra, tal vez lo mas apropiado es decir no entiendo el fin ultimo (practico) de este lenguaje.
Mi pregunta es, ¿de verdad se piensa que un lenguaje cambiara en algo la inclusión/exlcusión? Y otra cosa que me llamo la atencion, el articulo dice «la gramática que no es descriptiva, la que se encarga de definir qué está bien y qué está mal, se llama gramática normativa y existe por una razón: las normas son necesarias para poder analizar una lengua, sistematizarla y enseñarla mejor a las siguientes generaciones».
Quien es el organismo encargado de normatizar el lenguaje?. porque la RAE solo filma la pelicula, hace la gramatica descriptiva.

Maximiliano

27/07/2020

Maximiliano

Este tipo de «modas» en América latina puede crecer debido principalmente a que un porcentaje muy bajo es el que lee. Se enfocan en el Alemán y Español o Castellano (ambos dialectos ampliamente usados, por la fuerza), una pregunta es en Inglés, ¿cómo dirán todes? o allí no aplica por que las comunidades de habla inglesa por lo general si leen o en Chino Mandarín, que es tan simple y complicado a la vez, dónde no hay tiempos verbales o géneros per se para los adjetivos. Demasiado tiempo libre.

26/07/2020

Todo ésto del lenguaje inclusivo es algo nuevo para mi, debo confesar. Pero mi interés radica en aprender y a entender el por qué de las cosas, lo que me ha acercado a realizar esta Diplomatura de VIH y DDHH. No siempre uno va a estar de acuerdo 100 por cien pero es lo que enriquece saber escuchar al otro.
Florencia Prieto

Walter

26/07/2020

Walter

Hay algo que no tuvieron en cuenta: es estéticamente despreciable.

23/07/2020

¿Me parece a mí o se coló Rammstein por ahí?

Gustav

20/07/2020

Gustav

Muy buen artículo. Concuerdo con el uso de este lenguaje inclusivo, siempre y cuando se escriba bien. En la redacción cometieron dos errores, al escribir «lecteres» y «dominaderes». En estos casos, lo correcto, aún dentro de la norma inclusiva, es escribir lectores y dominadores.

19/07/2020

¿No se dan cuenta que la nota se lee genial HASTA que empiezan con la pavada de la «e»? Y (perdón, seré tonta) pero tengo que leer tres veces cada oración para intentar entender qué quisieron decir. Eso solo ya demuestra que es impracticable. ¿Quieren hablar con la «e»? Hablen. Invéntense un hermoso idioma con la «e» para usarlo entre ustedes. Dejen al español sanito y en paz.

08/07/2020

Una de las mejores notas que he leído sobre el lenguaje inclusivo. Impecable

Eliana

18/05/2020

Eliana

Felicitaciones, la nota es excelente. Me gusta mucho como está escrita y fundamentada, y lo digo no estando al 100% de acuerdo con todo, es decir, hablo de la calidad más allá de cuánto me vea reflejadas mi ideas en ella.

18/03/2020

Que tipo de texto es?

13/02/2020

algo me enseño el lenguaje inclusivo: primero hay que cambiar las realidades para que el lenguaje cambie de forma espontanea, no al reves

Caro

30/01/2020

Caro

Cambiando la perspectiva, quizás lo que faltaría no es una forma de designar lo neutro sino un genérico exclusivamente «masculino». ¿Deberíamos autoexcluirnos del conjunto «universal»? (en algunas disciplinas del movimiento, como la euritmia, la O representa lo comunitario) Y si le adjudicáramos la E al genérico masculine ¿no estaríamos apropiándonos de espacios simbólicos de los que no deberíamos nosotras ni deberían ellxs excluirnos?

martin

24/11/2019

martin

Increíble nota, de golpe y porrazo encontré que estaba yo equivocado, pensaba que al ser tan disruptivo distraía sobre el eje central de la igualdad, ahora entiendo que es parte del eje central. Felicitaciones a les autores!

Viviana

24/11/2019

Viviana

La verdad es que leí este artículo como tres veces y no estoy de acuerdo para nada con el lenguaje inclusivo. No creo que debamos menospreciar lo que autoriza o no la RAE. Que se quiera tratar de cambiar su postura, no lo veo mal. Ojo! Pero una cosa es luchar y otra es pensar que si no lo hace, entonces no habría que darle tanta importancia. No considero que cuando «me convenga si» y «cuando no me guste, no». Creo que hay que tener en cuenta porque hay una regla. ¿Qué pasaría entonces si un chico en un aula no entiende un significado? Le decimos que se fije en el diccionario, en ese que no confiamos? le decimos que busque «UNE» ( por ej. para buscar «una»)?
Perdón pero coincido con alguien que escribió por ahí que costò mucho leer este texto con el lenguaje inclusivo. Nada es inclusivo por cambiar un lenguaje. Pregunto: qué sucede entonces con las reglas ortográficas? Cómo explicamos la terminación «ENTE» que significa «capacidad para». Considero que es una reglamentación que hay que cumplir porque con ese fundamento si no me gusta el semáforo en las avenidas, lo pasamos en rojo siempre así de una vez, terminan sacándolo. No debemos hacer lo que queremos con el idioma, estemos de acuerdo o no.
No es sexista entonces decir «el periodista» y nadie se queja de eso? Por qué? Porque es para un hombre? Deberían quejarse entonces porque hay muchas palabras como esas.
Saludos a todos!!!!

Jose Luis Caivano

20/11/2019

Jose Luis Caivano

Es muy interesante el artículo. Gracias, cita mucha información y da para reflexionar. Aunque tal vez sea un poquitín sesgado. Toda la segunda parte, donde se usan sustantivos y artículos con «e», como forma inclusiva, puede reescribirse tranquilamente sin necesidad de recurrir a ese artilugio, que fuerza la lengua castellana y la hace parecerse más al francés (aunque, obviamente, no la afea, como sí lo hace el uso de «x» o «@», ni la complica innecesariamente como sí lo hace el uso de «las/los niñas/niños», etc., que se extendería indefinidamente si hubiera que dar cuenta de la variedad de géneros con que se identifican las personas, más allá de la oposición binaria). Me tomé el trabajo de reescribirlo:

https://drive.google.com/open?id=1-kMAtbUg-SJ5Wx05c-A2jgXutdClKnMk

En todo caso, como se señala en el artículo, el poner en evidencia esos problemas mediante un uso disruptivo, puede servir para prestar atención y pensar giros y formas inclusivas dentro de las convenciones de la lengua, y para esforzarse en que el mundo cambie y sea más igualitario, que importa todavía más.

Edgardo Mosco

07/09/2019

Edgardo Mosco

En el anteúltimo párrafo de la introducción está escrito «…que hasta recién ni sabían que existía…». El apócope ‘recién’, según las reglas del casteñol, queda reservado a acompañar al participio, por ejemplo «recién sabido». Su respuesta será apreciada.

Gerardo U

22/08/2019

Gerardo U

El lenguaje como humano es creado por humano y para humanos. Las personas le damos las connotaciones (no al contrario). Si queremos ser mas inclusivos, comencemos por aceptar las diferencias (hombre/mujer, femenino/masculino, hembra/macho) y trabajar sobre ellas y darnos iguales oportunidades a cada uno.. Siguiendo tu ejemplo, eres pez y te molestas porque el agua te moja?
Nacimos con un sexo definido: es natural. Las diferencias en el tratamiento de cada sexo son creadas por nosotros (en estos dias, que no asi en los mas de 8000 años que tenemos comunicandonos) . Los cambios en el lenguaje no cambiaran nuestro comportamiento (los estudios que citas no hacen mencion al desarrollo del lenguaje.. Es una fotografia.

Adrián Ghilardi

13/08/2019

Adrián Ghilardi

Cuantos comentarios!!! Yo también quiero! No sorprende porque está buenísimo el artículo (y sí se entiende). Se aprende leyéndolo.

A mí lo que me produce vértigo es tratar de imaginar como piensan les «sin-lenguaje-complejo»: o sea, los animales y tarzán. Siendo la diferencia entre ambos abismal porque las capas superiores del cerebro co-evolucionaron con el desarrollo del lenguaje (este et al), i.e. las formas y funciones del cerebro fueron moldeadas por el desarrollo del lenguaje. Tener miedo, o ese placer celestial cuando te hacen piojitos, son sensaciones (o son pensamiento?) pre-linguisticas y pre-simbólicas. Por eso el gatito cómodamente dormido pone esa cara de terror tan divertida cuando lo despertás con tu mejor grito del inframundo. Eso que el gatito siente (con la bronca subsiguiente que brota hacia el culpable de tal malicia) debe ser igual a lo que siente un ser humano. Ese hermano que se quedó dormido viendo tele… a merced del verdugo que merodea por la casa. Pero… y toooodo el resto del tiempo?, cuando usamos esa cabezota tan grande que tenemos y que no para de pensar boludeces? ¿como habrá pensado Tarzán sin lenguaje complejo? Compartimos el mismo hardware pero es como no tener sistema operativo. Solo el kernel.

Aguante córdoba

Natalia Holzschuh

08/08/2019

Natalia Holzschuh

Me gustó la nota. Ahora tengo un panorama más amplio. Mí problema es con esas palabras que suenan muy extrañas al colocar la e. Y también cuestionó la elección de dicha vocal (en el colegio aprendí que la A era femenina pero la O y la E eran masculinas. Así que seguiríamos en lo mismo)
También vale mencionar que realmente no importa si tú lenguaje no discrimina pero vos si (como dicen, en lenguas sin género se produce desigualdad de todas formas). Es un tema complicado

Karla

02/08/2019

Karla

Hola,
una errata – la descripción que hacéis del estudio de Lena Boroditsky (hablantes de español y de alemán describen objetos) no coincide con el estudio que hay en el link (hablantes de inglés clasifican objetos)… ¿Cuál es realmente el estudio al que os referís?
Saludos

Juan Pablo

22/07/2019

Juan Pablo

He vuelto a leer la nota varias veces. Digamos que es mi «nota de cabecera» sobre lenguaje inclusivo. ¿Soy el único que notó que gran parte de quienes se oponen al lenguaje inclusivo tienen ciertos problemas con el feminismo? Al menos con muchos de los que yo me crucé, noté eso.
En parte entiendo sus posiciones; de la manera que se plantean estos temas en los medios de comunicación no es complicado confundirse y terminar entendiendo que se pretende el exterminio de los hombres y el apedreo en plaza pública al que no hable con lenguaje inclusivo. Personalmente estoy de acuerdo con el lenguaje inclusivo pero me cuesta creer que en algún momento lo use. Me cuesta. Pero es una limitación cultural mía y falta de capacidad -porque también hace falta- para modificar estructuras.
Voy a seguir compartiendo este artículo de la misma manera: «Leélo, es muy interesante. Por ahí aprendés algo que no sabías y eso está bueno».

santo

05/07/2019

santo

Seria muy útil tambien que se diganaran a comentar sobre como el judio sionista George Soros es quien esta financiando desde hace decadas toda la agenda de ideologia de genero.
No hay ideologia de genero sin ESTATISMO.
Soros esta financiando, a travez de Open Society Foundations, la mayoría, sino todas, de los grupos Pro-Aborto, Pro-Neofeminismo y lgbt.
Hacen lobby en el gobierno para cambiar la leyes y asi IMPONER sobre la sociedad toda esta agenda de MARXISMO CULTURAL y que lastimosamente tiene como fin último la normalización de la Pedofília y otras aberraciones sexuales.
DIVIDIR a la sociedad para destruirla. esa es la agenda del nuevo orden mundial.
que pesar que el adoctrinamiento de masas alcance incluso a educadores y pensadores.

Si no se investiga la agenda del nuevo orden mundial de George Soros no se sabe ni mier… de que es la agenda de ideologia de genero!

Ana

03/06/2019

Ana

Excelente artículo. Disfruté mucho de leerlo y de entrar a los links citados y perderme por la web dándole vueltas a este tema sobre el que llevo innumerables batallas perdidas en las salas de profesores de las escuelas donde trabajo.
¡Gracias!

Sebastián

01/05/2019

Sebastián

Hola, están familiarizados con el trabajo de la filosofa Roxana Kreimer?
Comparten su crítica al feminismo corporativo?

https://youtu.be/j1IQVLs03_U

No niega las causas, los origenes del feminismo, pero si hace una crítica a una especie de desviación que muchos percibimos.
Recuerdo una vez que pasaba por la marcha de las feministas y vi cosas un tanto inexplicables como un grupo de mujeres que pegaba unos carteles con el siguiente enunciado: Mujer: se violenta. (Solo «pasaba» y no «participaba» porque en algunos foros las feministas se cansaron de repetir que no querían que vayamos los hombres aunque estuviéramos en contra del machismo, en contra del sexismo).
Luego absurdos o desviaciones similares he visto con el «tetazo».
Quizá esté equivocado, pero pensé que el problema era el sexismo (no los hombres) y la igualdad de derechos, y pensé que el feminismo trataba de la inteligencia antes que el que las mujeres reivindicarán para si el derecho a violentar.
Como digo, quizá estoy equivocado.
Saludos.

guillermo calderon

25/04/2019

guillermo calderon

como se dice NENA en idioma inclusivo entonces?

Tito Kolde

24/04/2019

Tito Kolde

la lengua es degenerada? Si es asi SE LE RESPETA!!!!
Si uno no habla mal no es argentino. Que seria un argentino sin «LA CONCHA DE TU MADRE» Nada.
Fijate que nuestro máximo prócer es Lionel Andres Messi y el lo utiliza ya esta SE LE RESPETA como diria otro de nuestros próceres pero de otro país Tito Kolde.
Desde ya muchas gracias por leer este insignifacante comentario, imaginate lo al pedo que tenes q estar para llegar a leerlo, que tipo pelotude que sos. Si uso el inclusivo porque la tengo bien chica. Asi que cerra la boca forro. XD

hugo

24/04/2019

hugo

hola solo queria decirles que me gusto mucho la nota nota nota nota nota nota se los agradezco no denada no pasa nada jajaj son unos kraks

Mariasilvia Paschetta

28/02/2019

Mariasilvia Paschetta

Excelente la nota, muy completa. Y excelente el humor ligero que la atraviesa de principio a fin. Hoy me siento menos extraterrestre, más «semejante», jaja, compartiendo esta manía de pensar y analizar sin temor a las subversiones revulsivas. Gracias!

Liliana Miceli

25/02/2019

Liliana Miceli

Me parece muy sexista la nota, la autora al final, muestra su miseria humana .muy hibrida la informacion.

Chemazzo

22/02/2019

Chemazzo

Gracias, muchaches… Interesante nota y debate al pie… Solo veo (en un comentario) una alusión a la evolución histórica del latín al español, en la que se presupone que el masculino genérico tuvo que ser una decisión que se adoptó en algún momento (¿cuán temprano) de nuestro idioma. La idea de que «el masculino genérico no es inocente» tendría más contundencia si esa decisión pudiera rastrearse revolviendo pergaminos (o ponencias sobre el tema)… ¿Imposible? ¿Alguien acepta el reto, o solo saldrán manuscritos dudosos, cuando no apócrifos?

Leopoldo

19/02/2019

Leopoldo

Todoas
Nosotroas

Pablo Cortabarria

12/02/2019

Pablo Cortabarria

Excelente artículo. Por ahora la propuesta desde lo lingüistico parece intelectual y hasta un hecho político. O sea aun los mismos que lo proponen no piensan si sueñan hablando de esa forma. No se si algo intelectual definido por estas causas termine imponiéndose para que un chico desde niño lo vea así y luego piensa y sueñe con esta nueva version del lenguaje. Es como el lenguaje vulgar y el formal, uno piensa y sueña con el vulgar este sería un ejemplo de una versión para el lenguaje formal. De hecho se hace incluso para que al hablante no se lo vea como discriminatorio, o que el hablante sea reconocido porque apoya la igualdad, o sea es una vestimenta formal.
Por otro lado esto no es una causa sino una consecuencia. En eso discrepo con el final de la nota. No es que por que hay ahora muchos femicidios salió esto. Lo que sucedió es que en los últimos 150 años la mujer comenzó a lograr imponer cada vez más su identidad y de no ser nada ni siquiera poder votar aumentaron su fuerza para graduarse en universidades y hasta superar muchas veces a los hombres incluso gerenciando hasta las empresas mas masculinas como IBM. Entonces eso que sucedió primero en la realidad y sin ningún apoyo de la lengua, ahora ese nuevo Poder que alcanzó la mujer se intenta reflejar en el lenguaje. Por lo tanto tampoco es que el lenguaje nos condena, tal vez nos condiciona, pero la mente es mas que el lenguaje, las mujeres con lenguaje machista y todo supieron salir adelante.
Las mujeres que sufrieron discriminaciones que hoy ni imaginamos ya no están. Ellas fueron las luchadoras y la tenían muchísimo mas difícil. Hay que tener cuidado porque por lo general terminamos tapando el agua con mas agua. Siempre seremos un pez. Tal vez en lugar de seguir los juegos del poder deberíamos ser mas humildes.

Fernando

01/02/2019

Fernando

Considero que su análisis tiene un planteo muy bien elaborado y que está sustentado por muy buenos argumentos, teorías y citas de autoridad. Aunque discrepo totalmente con su postura teórica.
En definitiva a través de su análisis usted asume tácitamente que:

-1°La mujer es incapaz de resistirse a la imposición simbólica (en su modo violento) y que por ello acepta tácitamente los patrones culturales «sexistas» que tiene la lengua y de sus asociación en los accidentes de género. Es por ello que de ahora en mas es menester, aclararlo en cada palabra denominándola a través del «lenguaje inclusivo.»
2°_ Los patrones culturales sexistas, existen en diversas sociedades nombradas en su análisis y van mas allá de la denominación que se hace a través de la lengua, es por ello que, si bien las denominaciones de género masculino»contribuyen», en algunos casos como los de los experimentos citados, a asociar determinadas caracteristicas «masculinas», esto no es determinante de forma abosluta de los valores, culturas y creencias. Mas aún, creo que su razonamiento hace agua en que invierte la cuestión: la cultura, los valores, intereses y necesidades de los individuos se manifiestan en el lenguaje que estos utilizan cotidianamente. El modo en que se denomina la realidad se establece en base a como se la percibe, tomando como referencia los patrones culturales heredados. Esto sería lo que, a mi modo de ver, habría que modificar primero antes de hacer un maquillaje cosmético de la lengua a través del lenguaje denominado «inclusivo». Las necesidades de los individuos son las que determinan el cambio de los sentidos de uso de los símbolos en el seno de la vida Social. No así un grupo de individuos que en una lucha de poder, (valida o no) pretenden de u día para el otro imponer un cambio ya regulado por una normativa gramatical. Mal que les pese las normas de referencia sirven para eso y por ello son rígidas. El anarquismo no rige para la lengua de hecho, si cada vez que una tendencia política cobra fuerza en el discurso social, vamos a tener que cambiar la norma porque desde el poder así se lo quiere imponer, estaríamos perdidos. Mas allá de ello La identidad de los individuos esta fuertemente arraigada con el uso del lenguajey naturalmente cada uno de ellos va defender las partes importantes que la constituyen y el modo de representar la realidad heredado culturalmente es uno de ellos. El rechazo a aceptar la palabra «compañeres» se va a dar mas allá de la grámatica: los individuos que la rechacen van a defender antes bien su identidad (su manera de hablar y expresarse) que no incluyen este modo de expresión, lo que embrolla aún mas el tema y hace perder el espíritu de promover la no discriminación en la sociedad.
Es por ello que por mas buenas intenciones que tenga el lenguaje el lenguaje «inclusivo» de no discriminar, precisamente va a generar el efecto contrario como ya se ve en nuestra sociedad.
3° Muy bien explicado por la autora: el lenguaje muta y cambia pero este cambio surge ESPONTANEAMENTE desde la sociedad y luego, el ente que lo regula, lo incorpora a la lengua. Este fenómeno no se da al revés: un grupo de gente cree que hablar con la «e» es inclusivo y establece que de ahora en mas por imposición política debe usarse a futuro en la sociedad, por razones como las que se enumeran en esta nota. Sin embargo pero esto es completamente anómalo: no sigue el proceso de la semiosis social. Si los alemanes (que dicho sea de paso y que ud. convenientemente no nombro en su estudio) utilizan el género femenino para expresar el plural de los sustantivos, este fenómeno no surgió luego de siglos de cultura feminista, antes bien creo que esto se debe a alguna otra causa que desconozco y que dudo sea por la igualdad de Derechos. Del mismo modo que en el idioma inglés. No creo que los puritantos norteamericanos fueran menos machistas porque hablaban un idioma neutro como el inglés, como bien lo ha demostrado el estudios que usted cita refiriéndose a Japón y al idioma Árabe.

Alternativa

25/01/2019

Alternativa

Me parece una mala solución.

Existen soluciones más simples al problema de que el masculino y el neutro coincidan, y el femenino sea una excepción.

Solución lenguaje inclusivo: Crear toda una nueva variante neutra, sin importar la complejidad ni conflictos que esto implica. Aplicando esto, toda la literatura ya existente queda corrompida: ya se ven editoriales particulares que pretenden reescribir libros.

Una alternativa: Hacer que tanto el masculino como el femenino existentes sean neutros: ignorarle el peso sexual. Y requerir un adjetivo para los casos en los que se quiera hacer referencia a un género en particular. Aplicándolo así, la literatura ya existente queda compatible.

Ejemplo: ‘El gato’ o ‘la gata’ hacen referencia a un espécimen de la especie. ‘El gato hembra’ o ‘la gata hembra’ hacen referencia a un espécimen hembra de la especie, y ‘El gato macho’ o ‘La gata macho’ hacen referencia a un espécimen macho de la especie. De esta manera, toda la literatura ya existente sigue siendo valedera, y automáticamente inclusiva.

En la nota se menciona que los lenguajes neutros también tienen estos mismos problemas, pero por alguna razón no se ahonda en ninguna justificación.

Valeria Donato

25/01/2019

Valeria Donato

Hola!
Excelente artículo y muy útil para compartir cada vez que surge esta discusión. Te recomiendo para seguir profundizando el libro de Eulalia Lledó Cunill «El sexismo y el androcentrismo en la lengua. Análisis y propuestas de cambio» (si lo llegaras a conseguir te agradecería me avisaras porque me gustaría tener una copia, me lo prestaron una vez y tengo esa espantosa manía de devolver los libros que me prestan).

En ese libro, por ejemplo hay un ejemplo muy práctico de como el lenguaje crea realidad y de cómo la invisibilización de las mujeres en los grupos mixtos, en especial cuando somos niñas, no permite el desarrollo completo de la identidad:

Una maestra dice: «los chicos que terminaron la tarea pueden irse». Una nena se queda sentada hasta lo último y la maestra le explica que ese plural la incluye.

Más tarde dice: «los chicos que quieran anotarse en el equipo de futbol levanten la mano» y la nena lo hace. Ahí la maestra le explica que EN ESE CASO no estaba incluida en ese plural.

Aunque no parezca, este tipo de confusiones (identidad y negación de la identidad) crea no pocos problemas. Ni hablar de cuando directamente las feminidades no existimos en la historia porque los plurales son todos masculinos.

También da algunos tips para evitar el lenguaje sexista, como por ejemplo usando los sustantivos colectivos.

Para terminar te quería comentar que lo de la anécdota del presidenta/sirvienta, no es para quitarle méritos pero es anterior a a Claudia Piñeiro.

Saludos.

Cecilia

24/01/2019

Cecilia

Cada día quiero más a claudia piñeiro! Besos a todes. Felicitaciones a les autores!

Martin Smaldone

21/01/2019

Martin Smaldone

Lo inclusivo no esta en el lenguaje, esta en la moral, la ética, la cultura de cada persona, hombre o mujer.
No va a evitar agresiones hombre/mujer o mujer/hombre.
Los niños deben aprender ya sea en su casa como en el colegio que todos somos iguales seamos de la raza, color, religión o nacinalidad , solo es diferente el rol biológico…. lo demás son tareas…lavar ,planchar, tirar una pared abajo, volver a levantarla ,que ambos pueden hacerlo y que muchos y muchas no quieren hacer..lo que importa es el respeto al otro ser humano. Toda esta revolución inclusiva debería dejar de agredir porque ese no es el camino para la inclusividad….solo los aleja. Espero haber podido plasmar una neutralidad en mis comentarios. Y como siempre, una minoria (machista o feminista) afecta a una mayoría que hace las cosas bien

Nicolás

21/01/2019

Nicolás

Buenas! Quiero felicitarlos por esta nota, me parece impecable. Como biólogo, aprecio enormemente la abundancia de citas y estudios que aportan en la nota.

Creo que, más allá de que el inclusivo «gane» o no, me parece genial su naturaleza «disruptiva» como dicen en la nota. El hecho de que moleste genera preguntas, y eso es lo más importante de todo (me parece a mí) a la hora de romper con el binomio e ir eliminando los estereotipos asociados a cada género.

De nuevo, me encantó la nota (y el espacio de debate generado con les lectores ;)

Abrazo.

nidia kreig

09/01/2019

nidia kreig

Soy feminista desde hace 40 años, mucho nos ha costado luchar contra el sexismo linguistico y el androcentrismo de la ciencia que de objetivas –lengua y ciencia- no tienen nada. No solo es carga simbólica que crea asimetrías sino que efectivamente condiciona el pensamiento que también de “libre” no tiene nada. Coincido en el análisis pero… me temo que así como fuimos invisibilizadas por el uso del “o” como sinónimo de universal ahora se invisibilice la opresión de las mujeres con el uso del “e”. En lo personal y por razones que explicaré someramente utilizo como inclusivo el “a””o””e”. Digo y escribo por ej. las/os/les alumnos/as/es. Me niego a que por una cuestión farragosa en el decir hablado o escrito se simplilfique con una “e”. La “a” es lo que molesta . Me atrevo –simple especulación- a que las viejas e incluso nuevas generaciones de varones se sentirían mas incomodos y opondrían más resistencia si el genérico a utilizar fuese el “a” (un “todas” que los incluyera) que un “e” (todes) ”. El uso de la “e” viene de la mano de la corriente butleriana que considera que la opresión viene de un sistema binario rígido que obliga a la persona a identificarse como un hombre o una mujer y castiga a toda persona que no se ajuste a lo normado, es una verdad a medias , porque reduce el genero a un cuestión individual perfomativa ( no hay un sujeto colectivo de transformación) dentro de un sistema como el capitalismo patriarcal que t tiene estructuras materiales que hacen posible su hegemonía. El tema da para largo. Creo que lo inclusivo es no dejar de nombrar a todas las identidades y no reducirla a una.

Martín Calderón

05/01/2019

Martín Calderón

Uy, cuantos comentarios!
Felicitaciones, es una nota que convoca!
Mi humilde aporte, para reivindicar la perspectiva de las Instituciones de Mary Douglas (quien está bastante olvidada por la academia, más allá del despreciable calificativo machista de «la esposa de Robert Merton») .
Es complicado todo el tema, como tratar de escribir una nota de divulgación sobre «¿Qué es la vida?» y no terminar haciendo un tratado de infinitos tomos.
La RAE es una Institución, que se refiere a sí misma como un diccionario de definiciones, no de usos.
Las lenguas evolucionan por sí mismas (gracias a la ocupación francesa en Inglaterra hoy tenemos el idioma inglés tan accesible y los papers no se escriben en Sajón antiguo!) y su estandarización es una idea bastante moderna (tengo entendido que el Italiano no se estandarizó hasta después de la segunda guerra mundial y aun así subsisten muchos dialectos no-oficiales).
Por otro lado las instituciones (como la RAE) no son «neutras», ni mucho menos «buenas», estandarizar implica ejercer el poder sobre los otros, (el poder es la forma de incidir sobre y modificar el comportamiento de otros) lo que en determinadas situaciones resulta en la mencionada «violencia simbólica» y a partir de ahí todo lo que han escrito, por ejemplo FOUCAULT y BOURDIEU (por nombrar sólo dos autores que lo trabajan) al respecto.

Saludos y sigan escribiendo notas de divulgación de las ciencias sociales y humanidades, que tanta falta hace y tan pertinente es para la vida moderna (diría yo, tan importante como el saber acerca del funcionamiento de las vacunas!)

Fernando

05/01/2019

Fernando

En el país con mayor igualdad de género del mundo, Islandia, el 90% de las personas no tienen apellido, sino patronímico, lo cual nunca fue un problema. Lograron la igualdad abordando los problemas reales en lugar de debatirse en eternas disputas y «luchas» estériles.

Pablo

13/12/2018

Pablo

Hola buenas tardes, interesante nota felicitaciones gran trabajo, debo confesar qué estaba perdido antes al respecto de este tema y ahora entiendo algo más. Estoy hace 20 años en el exterior en Barcelona, y es mi primera visita, comparto las diferencias del vos y el tu, que es real de la evolucion de una lengua, nuestra lengua viene del tiempo de Colón y aprendiendo de las novedades culturales, me pregunto si habéis estudiado la posibilidad de una inmersión de lenguas, muchas de las palabras que están en el informe me asombra porque son prácticamente palabras de la lengua Catalana y Valenciana .. si bien son similares, esta última tiene gran diferencia es en la exageración y tal de modismos de finalizar las palabras con la letra e .. en el Catalan si bien terminan en “a” la pronunciación es una “ae” vocalizada como en la pronunciación del inglés, en el castellano español ocurre algo.. ejem. en estas última década los afluentes de gente con los vuelos de bajo “coste” y no costo .. esto es un ejemplo fuera de la legua española “costó” es un término relacionado a la droga y esta palabra muto. Una palabra de ejemplo de antigüedad en Argentina que vino de Cataluña es la palabra Capicúa .. cap quiere decir cabeza o principio.. la i remplaza a la y .. y cua dice ser cola o fin.. así será cabeza y fin.. un ejemplo del pasado, y me pregunto no estará ocurriendo algo similar ahora con estas formas de combinar las terminaciones de estas lenguas. Disculpen mi sintaxis y la breve reseña escrita en un móvil o celular.. podría dar más ejemplos.. y me ha pasado a veces sim querer hablar alguna palabra en catalan y me han mirado mal algo que al principio no entendía, otro ejemplo del cual hablan es la “x” en catalan tiene pronunciación y se utiliza .., mal ejemplo, chicos “xicos” esta palabra no existe en ningún idioma y es una mezcla de dos por coexistir dos lenguas en las regiones antes citadas en España, tal vez con las bondades de la tecnología y los viajes esta inmersión cultural este ocurriendo, gracias. Saludos.

Bernarda

06/12/2018

Bernarda

Vaya inventos. Encomiable el esfuerzo. Qué lucha más fútil. Pero resulta divertido seguirles, a ustedes.
Ánimo, que ya queda menos.

Alejandra Badaracco

03/12/2018

Alejandra Badaracco

Hola! Excelente artículo: a la vez que proporciona una mirada sociológica sobre un creciente fenómeno lingüístico, diverte y enseña, sin perder su argumentación basada en estudios empíricos. Una maestría de les autores. Gracias.

Fernando

01/12/2018

Fernando

Buenas tardes.
En primer lugar me parece excelente la nota, aporta un abordaje pragmático de las desigualdades que arroja el lenguaje tradicional que pocas veces se divulga, lo que permite que llegue a un grupo de personas que comunmente no son permeadxs por estos debates.
Tenía una consulta en cuanto a algunas palabras que aparecen y que me entra la duda de si es un error de tipeo(que lo dudo) o si es una utilización fortuita. En el texto aparece la palabra «dominaderes» y alguna que otra más en donde se le agrega la E a las dos ultimas sílabas ¿A qué se debe esto? Por lo que entiendo la E solo debería estar en la última silaba que es la que define el género.
Saludos

liliana

29/11/2018

liliana

me parece una genialidad la nota!!!! me gustaría compartirla. Puedo?

Ruth

28/11/2018

Ruth

Mucha gente de mi universidad va tener que leer este artículo y ojalá lo hagan. En el último ciclo he visto como han ridiculizado el lenguaje inclusivo, se han mostrado en contra e incluso hubieron mofas sobre las personas que lo usan. Si realmente leen este texto como yo lo hice, creo que entenderán la importancia y legitimidad del mismo.
Me encantó la escritura. Amo el sentido del humor con que está ecrito, lo liviano que es para leer. Yo creo que este es el tipo de escritura que una persona de mi edad espera encontrar.
Y en definitiva es una forma de resistencia!

Alejandro Fernandez

27/11/2018

Alejandro Fernandez

Esta es la nota mas ridicula que lei en mi vida. Soy una persona formada y no puedo soportar leer un texto en «lenguaje inclusivo». Me cuesta mucho y me hace mal a la vista. Ojala pudiera retroceder el tiempo para recuperar la hora que perdi leyendo esta estupidez.

Maxi

04/11/2018

Maxi

La evidencia que sostiene que las lenguas neutras de países machistas, son en realidad machistas, las veo muy flojas.
¿Habrá algo más para justificar un poco mas fuertemente ese punto?

Antonio

03/11/2018

Antonio

Hola, cual es el origen del «lenguaje inclusivo» o quien lo diseñó?
saludos.

Juan Pujovich

03/11/2018

Juan Pujovich

Es muy lúcido el artículo, interesante, ameno y muy esclarecedor.
Yo soy actor, y me encantaría tomar éste artículo para hacer un monólogo, aprovechando el formato de mi experiencia previa (con otros contenidos) en que un personaje del Siglo XIX ofrece una conferencia a jóvenes y adultes del Siglo XXI
¿Podría contar con la autorización de los autores, para emprender esa tarea teatral?

Laura

19/10/2018

Laura

Creo que la acción va más allá de la palabra, no veo la necesidad de modificar el idioma porque siento que en vez de «inlcuir» en la intensión misma de la palabra estamos «desincluyendo»… Sostengo que inclusión es otra cosa y está visto que por que se hable castellano «inclusivo» o árabe, esa inclusión no está dada. A las palabras se las lleva el viento.

Miguel Corredor

06/10/2018

Miguel Corredor

Holaa, sólo vengo porque les queria agradecer por este texto que publicaron que me sirvió demasiado para usarlo de argumento para mi profe de castellano respecto al lenguaje no sexista.
Obviamente lo referencie, hice mis agradecimientos y lo hice explicitamente (dandoles a elles su respectivo crédito bien merecido) y he logrado cambios positivos.
Del texto saqué varías cosas, así que gracias a ustedes, he logrado cambíos positivos de apoyo al lenguaje no sexista.
Reitero, que los referencie explicitamente y les di su respectivo agradecimiento, si no que agregué otras cosas de que me había informado previamente y demás.
¡¡Son les mejores!! ¡¡Han logrado cambioss!! ❤❤

Giuliana

01/10/2018

Giuliana

Excelente nota, con altura, hunor y mucha consulta de fuentes. Da placer leer un texto de este estilo que argumenta desde el estudio real de las causas y consecuencias y pretende explicar claramente los motivos, en lugar de intentar imponerlos desde una denuncia infundada. Creo que este tipo de notas ayudan a quienes -como Juan Cruz Balian- intuimos por donde viene la cosa, pero desconocemos los argumentos para apoyarlo abiertamente. Felicitaciones!

MiliGala

28/09/2018

MiliGala

es una cortina de humo, nos mantienen distraidos con un grupo de personas que se sienten oprimidas por una letra y se tapan con esto cosas impotantes. Este lenguaje lo crearon un grupo de chetas burguesas aburridas y no es casualidad, esto está financiado por gente a la que les interesa tenernos divididos y entretenidos en estupideces de este estilo. Cuando este tema pase de moda va a surgir otra pavada para seguir aborregandonos

Daniel

24/09/2018

Daniel

Estoy pensando si tiene sentido escribir una nota en lenguaje inclusivo haciéndose el pseudo progre?
Si van a hacerse los snobs, al menos demuestren compromiso con la causa y sosténganlo en tiempo.

Alex Gormaz Matamala

21/09/2018

Alex Gormaz Matamala

Interesante artículo, aunque en ningún momento explica de qué forma el reemplazar «ellos» por «elles/ellxs/[email protected]» beneficiaría a visibilizar más a las mujeres, siendo que en el mismo texto mencionan que también en el idioma inglés (donde para todos los casos anteriores se usa sólo «they») existen percepciones sesgadas de género.
Demás está decir que también en los países de habla inglesa las mujeres ganan menos, sufren acoso y son víctimas de violencia al igual que en nuestro mundo hispanoparlante. Conclusión: reemplazar letras no soluciona el problema, ni ayuda a solucionarlo. Termina siendo simplemente un gasto de energía inútil: podemos todes terminar hablando sobre elles y bla bla bla, pero los problemas derivados del machismo seguirán existiendo.

Paula

18/09/2018

Paula

Gracias, gracias, gracias. Este artículo es necesario. Es de lo más claro y fundamentado que leí sobre la cuestión del lenguaje inclusivo.
Un abrazo.

Gelou Kity

16/09/2018

Gelou Kity

«Los españoles que llegaron a América durante la Conquista» está mal escrito, se dice: «Los Españoles que invadieron América».

Xavier

16/09/2018

Xavier

La variante de cambiar letras por ‘e’ y ‘x’ podría llamarse también lenguaje excluyente. Me parece inclusivo en la intención, pero excluyente en la aplicación. ‘Incluye’ porque busca no hacer distinción de géneros. Pero ‘excluye’ porque para lograr eso crea una variante completamente nueva del idioma. No cambia en nada ni corrige los problemas de la opción original, sino que agrega una excepción.

Considero que el objetivo es inclusivo, pero la solución es excluyente. Para que la solución fuera también inclusiva, creo que no hay que cambiar la sintaxis del idioma, sino la semántica.

A esta versión original:
los chicos: varias personas solo varones o varones y mujeres
las chicas: varias personas solo mujeres

Se la deja tal cual y se agrega una excepción:
los chicos: varias personas solo varones o varones y mujeres
las chicas: varias personas solo mujeres
les chiques: varias personas sin importar si varones, mujeres, u otros

Cuando se podría resolver mas fácil:
los chicos: varias personas sin importar si varones, mujeres, u otros
las chicas: varias personas sin importar si varones, mujeres, u otros

Yendo un poco mas lejos, quitándole el género también a los artículos se puede lograr igualmente hacer ruido con la siguiente combinación:
los chicos = las chicas = los chicas = las chicos.

Para hacerlo realmente inclusivo opino que hay que quitar completamente el género a las palabras, no agregar una variante que explícitamente quita el genero.

Érika Maldonado

15/09/2018

Érika Maldonado

Excelente texto, con un hilo argumentativo claro y con evidencias pertinentes. Me es de gran utilidad porque mi tema de trabajo actual se refiere al lenguaje incluyente en los textos legales como medio de cambio social. Mil gracias por compartir.

Odiseo de Ítaca

12/09/2018

Odiseo de Ítaca

No tiene sentido la (e) como neutro. Porque en el idioma castellano es masculino. En lugar de (e), la letra «u» es más cabal para usar como neutro, porque es propiamente neutru por naturaleza.

En relación con la (e) tenemos que disentir con los defensores del lenguaje inclusivo porque créen que la (e) es menos violento, y se hacen bolas solos, si a eso se añade una (e), al expresar una palabra en determinada situación según sea el contexto, no sale, no da resultado porque suena redundante.

EL ANTÍDOTO MÁS SIMPLE Y PERFECTO CONTRA EL LENGUAJE INCLUSIVO.

Hispanohablantes que defendemos la pureza del colosal idioma castellano.

He aquí una transcripción tomada de GRAMÁTICA DE LA LENGUA ISPAN.

Hagamos esto en memoria del castellano.

En GRAMÁTICA DE LA LENGUA ISPAN no cabe el uso de tales signos para referirse al género neutro: «x» (amigxs). Ni «@» (niñ@s). Ni «e» (todes). Ni peor aún «*» (tod*s).
Ni cualquiera de las siguientes formas incluyentes como «lenguaje inclusivo genérico»: la ciudadanía, personas adultas mayores. Menos el llamado «colectivo impersonal»: el estudiantado, el profesorado. Ni desdoblar términos en «os, as»: todos y todas, niños y niñas. Ni paréntesis «(a) (s)»: querido (a) (s), amigo (a) (s). Ni barra «/»: los / las pianistas, tutor/a. Tampoco el «seudoneutral»: las personas interesadas, las personas indígenas. Nada de «asexualización gramatical». Peor aún «no binario». Jamás cualquier inclusión de artículos seudoneutrales extranjeros (the, hen… .), etc., etc., etc.

En el idioma castellano la mayoría de las palabras se identifican del siguiente modo:

1. Todas las palabras que terminan en «e, o» suenan masculinos.
2. Todas las palabras que terminan en «u, m.» suenan neutros.
3. Todas las palabras que terminan en «i, a» suenan femeninas.

El patrón general que designa el género gramatical es:

1.- Masculino.- Todos los machos del reino animal, y una minoría de objetos o cosas con formas masculino (cuchillo, cincel, borrador… etc.)
2.- Umsei.- Todos los del reino vegetal, Andrógino primigenio, elementos de la naturaleza (tierra, agua, aire, fuego, éter), la pareja (únicamente para designar a los del reino animal) y la mayoría de las cosas u objetos creados con formas u ofician de masculino femenina en uno a la vez (hacha, llave, martillo… etc.).
3.- Femenina.- Todas las hembras del reino animal, y una minoría de objetos o cosas con formas femenina (copa, guitarra, casa… etc.).

Empero en ispan, los sustantivos, los pronombres, los artículos y los adjetivos tienen los tres géneros en función como «masculino, umsei y femenina» únicamente; y tiene que haber una concordancia entre los elementos de la oración. Si usamos un artículo masculino, el sustantivo masculino y el adjetivo que lo va a modificar va a ser masculino. Lo mismo pasa si lo hacemos en umsei o en femenina.

1.- El niño es rubio. (Describe a un niño únicamente).
2.- Lu niñu son rubiu. (Describe a una pareja; es decir: al niño y a la niña en uno a la vez).
3.- La niña es rubia. (Describe a una niña únicamente).

Los verbos y adverbios no tienen género y número gramatical.

¿LES CUESTA MUCHO USAR EL GÉNERO NEUTRO? ¡Es fácil, es cuestión de acostumbrarnos y nada más! ¡Eso sí, sin prejuicios de arcaismos ni nada por el estilo!

No digamos (todos y todas) cuando se refieran a un grupo mixto de hombres y mujeres. Digamos simplemente en única palabra «todus» en lugar de decir (todos y todas).

Este sencillo precepto debe seguir el idioma español con los tres géneros gramaticales «masculino, umsei y femenina» únicamente. Ni más ni menos. ¡Así de simple y perfecto!

Alejandro Nasif Salum

09/09/2018

Alejandro Nasif Salum

Un comentario sobre el islandés. Si bien es cierto que se trata de una de las lenguas más conservadoras (sin duda la más conservadora de las lenguas germánicas), posee una característica interesante en relación al género.

Existen tres géneros en islandés —masculino, femenino y neutro— y dos números —singular y plural—, que se combinan de las seis maneras posibles (a diferencia del alemán, donde existe un único género en plural). Cuando se trata de grupos de personas o individuos con un género «natural» (y toda comilla es poca aquí), el género masculino se usa para grupos exclusivamente de seres de género masculino, el femenino para grupos de seres de género femenino y para grupos mixtos se utiliza el neutro. Por ejemplo:

– Þeir tala íslensku. (Ellos hablan islandés).
– Þær tala íslensku. (Ellas hablan islandés).
– Þau tala íslensku. (Ellos y ellas [o «él y ella», «él y ellas», etc] hablan islandés).

Desde ya, ninguna tendencia puede deducirse de esto, pero queda claro que si bien el islandés es una lengua «conservadora», en materia de género no invisibiliza a nadie.

Odiseo de Ítaca

08/09/2018

Odiseo de Ítaca

No tiene sentido la (e) como neutro. Porque en el idioma castellano es masculino. En lugar de (e), la letra «u» es más cabal para usar como neutro, porque es propiamente neutru por naturaleza.

En relación con la (e) tengo que disentir con los defensores del lenguaje inclusivo porque créen que la (e) es menos violento, y se hacen bolas solos, si a eso se añade una (e), al expresar una palabra en determinada situación según sea el contexto, no sale, no da resultado porque suena redundante.

EL ANTÍDOTO MÁS SIMPLE Y PERFECTO CONTRA EL LENGUAJE INCLUSIVO.

Hispanohablantes que defendemos la pureza del colosal idioma castellano.

He aquí una transcripción tomada de GRAMÁTICA DE LA LENGUA ISPAN.

Hagamos esto en memoria del castellano.

En GRAMÁTICA DE LA LENGUA ISPAN no cabe el uso de tales signos para referirse al género neutro: «x» (amigxs). Ni «@» (niñ@s). Ni «e» (todes). Ni peor aún «*» (tod*s).
Ni cualquiera de las siguientes formas incluyentes como «lenguaje inclusivo genérico»: la ciudadanía, personas adultas mayores. Menos el llamado «colectivo impersonal»: el estudiantado, el profesorado. Ni desdoblar términos en «os, as»: todos y todas, niños y niñas. Ni paréntesis «(a) (s)»: querido (a) (s), amigo (a) (s). Ni barra «/»: los / las pianistas, tutor/a. Tampoco el «seudoneutral»: las personas interesadas, las personas indígenas. Nada de «asexualización gramatical». Peor aún «no binario». Jamás cualquier inclusión de artículos seudoneutrales extranjeros (the, hen… .), etc., etc., etc.

En el idioma castellano la mayoría de las palabras se identifican del siguiente modo:

1. Todas las palabras que terminan en «e, o» suenan masculinos.
2. Todas las palabras que terminan en «u, m.» suenan neutros.
3. Todas las palabras que terminan en «i, a» suenan femeninas.

El patrón general que designa el género gramatical es:

1.- Masculino.- Todos los machos del reino animal, y una minoría de objetos o cosas con formas masculino (cuchillo, cincel, borrador… etc.)
2.- Umsei.- Todos los del reino vegetal, Andrógino primigenio, elementos de la naturaleza (tierra, agua, aire, fuego, éter), la pareja (únicamente para designar a los del reino animal) y la mayoría de las cosas u objetos creados con formas u ofician de masculino femenina en uno a la vez (hacha, llave, martillo… etc.).
3.- Femenina.- Todas las hembras del reino animal, y una minoría de objetos o cosas con formas femenina (copa, guitarra, casa… etc.).

Empero en ispan, los sustantivos, los pronombres, los artículos y los adjetivos tienen los tres géneros en función como «masculino, umsei y femenina» únicamente; y tiene que haber una concordancia entre los elementos de la oración. Si usamos un artículo masculino, el sustantivo masculino y el adjetivo que lo va a modificar va a ser masculino. Lo mismo pasa si lo hacemos en umsei o en femenina.

1.- El niño es rubio. (Describe a un niño únicamente).
2.- Lu niñu son rubiu. (Describe a una pareja; es decir: al niño y a la niña en uno a la vez).
3.- La niña es rubia. (Describe a una niña únicamente).

Los verbos y adverbios no tienen género y número gramatical.

¿LES CUESTA MUCHO USAR EL GÉNERO NEUTRO? ¡Es fácil, es cuestión de acostumbrarnos y nada más! ¡Eso sí, sin prejuicios de arcaismos ni nada por el estilo!

No digamos (todos y todas) cuando se refieran a un grupo mixto de hombres y mujeres. Digamos simplemente en única palabra «todus» en lugar de decir (todos y todas).

Este sencillo precepto debe seguir el idioma español con los tres géneros gramaticales «masculino, umsei y femenina» únicamente. Ni más ni menos. ¡Así de simple y perfecto!

He aquí una descripción del patrón original sobre «DEFINICIÓN SÍNTESIS DEL GÉNERO Y NÚMERO GRAMATICAL» tomada de GRAMÁTICA DE LA LENGUA ISPAN.

DEFINISIÓN SÍNTESIS DEL GENUS I SÍMERO GRAMATICAL
G E N U S:

1.- Masculino
2.- Umsei
3.- Femenina

S Í M E R O

Singular
1.- e, o.
2.- u, m.
3.- a, i.

Plural
1, 2 i 3.- s.

GENUS I SÍMERO GRAMATICAL DEL SUSTANTIBU

G E N U S:

1.- Masculino
2.- Umsei
3.- Femenina

S Í M E R O:

Singular
1.- Niño
2.- Niñu
3.- Niña

Plural
1.- Niños
2.- Niñus
3.- Niñas

GENUS I SÍMERO GRAMATICAL DEL ADJETIBU

G E N U S:

1.- Masculino
2.- Umsei
3.- Femenina

S Í M E R O:

Singular
1.- Bonito
2.- Bonitu
3.- Bonita

Plural
1.- Bonitos
2.- Bonitus
3.- Bonitas

Tincho

08/09/2018

Tincho

Esa elocuencia trucha no te la robo ameo

El lenguaje inclusivo (que excluye mas de lo que incluye) es una herramienta más del set de herramientas de manipulación para meter pendejada a algun partido de izquierda (lo cual es ridiculo, porque todos sabemos que quienes practican «politica» acá son gente que aspira al poder y le chupan un huevo los ideales)

Muy lindas tus palabras y pareciera que queres sonar razonable, pero ya vengo viendo mucha de esta mierda hace años, importada de EEUU. Ya no engañan a nadie, bah, a nadie que haya vivido unos años más que ustedes.

Ivan

07/09/2018

Ivan

No puedo decir que no le pusieron ganas al articulo.

Los lenguajes cambian con el tiempo, es cierto, pero me gusta pensar que no solo cambian, sino que evolucionan al mejor estilo darwiniano, es decir, en el lenguaje se agregan las palabras que se comprueban mas utilices. Las palabras que satisfacen una la necesidad de ayudar expresar una idea y comunicarla para que el receptor del mensaje entienda. Para simplificarlo, las palabras son «herramientas» de comunicación, si yo creo una herramienta útil es normal que la gente la use y se popularice (como un martillo), pero si yo creo una herramienta que no es buena en nada y solo complica el trabajo, nadie la va a usar… El «lenguaje inclusivo» no es una herramienta que ayude en nada, por ej: No hay una correlación (mucho menos una causalidad) en entre que se use mas seguido la palabra «ingeniera» que «ingeniero» para que una mujer o un hombre estudie ingeniería. Un «lenguaje inclusivo» no hace una sociedad mas inclusiva, si alguien me dice: «se recibieron 50 ingenieros civiles este año en la UTN» no asumo que son todo hombres, y estoy seguro que la abrumadora mayoria lo interpretaria de la misma forma. Si el titulo fuera «se recibieron 50 ingenierEs civiles este año en la UTN» no me transmite nada nuevo, voy a pensar exactamente lo mismo, pero va a complicar la lectura del receptor del mensaje y la escritura para quien lo redacta, sin proporcionar ningún beneficio… es decir, es una mala herramienta que entorpece la transmisión un mensaje, por eso la gente no lo adopta naturalmente…

Por otro lado, lo que sí veo que se trata de hacer es adosar una ideología politica con el lenguaje, por ej: si una persona «A» usa «lenguaje inclusivo» teóricamente está «incluyendo» a todos los generos cuando habla, y una persona «B» no lo usa, entonces la persona B está en forma sexista «excluyendo» a algún genero en particular. Esto es una falacia, pero es usado como retorica politica para trata de demostrar una especie de superioridad moral del sujeto A (inclusivo) y el sujeto B (sexista). Cuando el «lenguaje inclusivo» es usado con fines politicos su objetivo no es unir, sino todo lo contrario: dividir… «yo uso lenguaje inclusivo, vos no, por lo tanto vos sos un opresor, por lo tanto yo tengo automáticamente la razón…» (otra falacia…)

Recapitulando mi opinión al respecto:
– El «lenguaje inclusivo» NO es una buena herramienta en el lenguaje, ya que no aporta nada significativo al mismo, por el contrario, solo complica la emición y la recepción de un mensaje.
– El uso politico del «lenguaje inclusivo» solo fomenta la división social, y representa tierra fértil para aquellos especuladores políticos que pretenden ganar popularidad en ciertos sectores de la sociedad utilizándolo. Por ej: No importa que tan autoritarias sean las ideas de alguien, si las plantea con «lenguaje inclusivo» da a entender en su discurso busca la «inclusividad».

Que se implemente o no en el futuro, para mi, solo depende de que lo impongan por la fuerza, es decir, como no es un practico y la sociedad no lo adopta por voluntad propia es posible que se trate de forzar por diferentes métodos. Ej: Agregarlo en libros educativos, obligando que los docentes lo utilicen con sus alumnos, popularizándolo en los medios de comunicación, y segregando socialmente a quienes no lo implementen, al catalogarlos de sexistas u alguna otro adjetivo despectivo.

Saludos

LUCIANA CARLA MANFREDI

07/09/2018

LUCIANA CARLA MANFREDI

Excelente trabajo. Me gustó la demostración empírica de cómo el lenguaje influye en la forma de percibir las cosas. Es una buena forma de argumentación cuando discutimos estos temas. Gracias por compartir sus apreciaciones y análisis.

Aldo

06/09/2018

Aldo

Me sacó lágrimas este artículo. A veces no notamos el agua que nos rodea y leer algo tan bien escrito que nos hace percibirla, emociona.
Felicitaciones a los autores.

Mercedes

06/09/2018

Mercedes

Muy bueno el artículo. Hace meses empecé mi tesis de maestría y desde que empecé me debato en si me la aceptarán si utilizo lenguaje inclusivo. Mi intuición es que no. Lo más cercano que vi fue un paper en el que había una aclaración al principio diciendo que si bien usaban el masculino se referían a todes, pero el uso de masculino hacía más fácil la lectura, bla bla (imagino ahí una puja entre las autoras y el instituto desde el cual publicaban)
¿Saben de tesis, papers y documentos académicos que estén escritos con lenguaje inclusivo? ¿Es una práctica que empieza a verse en el ámbito académico? ¿O todavía no?

Veto

06/09/2018

Veto

Hola, me parece interesante el tema. Pero para ser congruente debió haber sido escrito completamente en E.
Si no lo usan quienes lo pregonan, de que manera van a hacer que los que defendemos la lengua natural lo veamos como algo funcional?

Sabrina

03/09/2018

Sabrina

Hola. Llegué a este artículo por efusivo intercambio en un grupo vecinal en facebook y alguien compartió tu enlace. Siendo una persona a pie…se me dificultó la lectura. Quedé impactada. Lo que no se nombra se hace invisible. Las convenciones cambian y se renuevan… Los jinetes del Espasa calpe lo superaran. Ojalá pueda leer algún otro artículo acorde a los simples mortales.

Sergio

31/08/2018

Sergio

Excelente y complejo. Gran trabajo de citas y lindo entramado para entender mejor. Gracias!

Renzo

31/08/2018

Renzo

Hola, lo planteado me pareció más pertinente y acertado de lo que esperaba (excepto los temas que se mencionan en la conclusión, que tienen que ver con otras cuestiones en la agenda del Feminismo y con las que no estoy necesariamente de acuerdo).
Me considero una persona conservadora en cuanto al idioma, porque me parece que, si bien no se puede caer en la necedad de pensar que no cambia, es necesario que los cambios se produzcan gradual y naturalmente, veremos qué pasa con el lenguaje inclusivo.

P.D: no quiero ser «criticón», pero ¿»lectores» no debería quedar así? la forma femenina es «lectora», no «lectara», la O no determina el género de esa palabra.

Greta

27/08/2018

Greta

HOLA GATTITES!!! aca donde dice «a menudo se verifica mayor inequidad de género que en otros países» no debería ser menor inequidad? se me trabó el cerebro.

Fernando

24/08/2018

Fernando

¡Hola!

He realizado una nota describiendo un poco mi opinión sobre el lenguaje inclusivo para la cual he tomado como referencia este artículo ya que me pareció muy interesante, acá les dejo el enlace por si quieren echarle una mirada https://www.facebook.com/notes/fernando-a-rodríguez-díaz/lenguaje-inclusivo/10156068139756973/

Y bueno dejando claro, por si les interesa, que solo pretendo un sano debate de ideas

Saludos, que estén muy bien

Bernarda

22/08/2018

Bernarda

El sexo de los Ángeles. La evolución del lenguaje es un hecho innegable pero no se hace a base de edictos ni leyes ad-hoc para hechos o corrientes ideológicas coyunturales. Paralelamente, el colectivo LGTB ( ahora LGTBQ) tiene propuesto el pronombre «elle» y los morfemas en «e» para visibilizar a los géneros no binarios, que no neutros. Deberían ustedes hacer un congreso conjunto entre todas las partes reivindicativas existentes para fijar la apropiación y significación de tan exquisita letra puesto que el establecimiento de la letra «e» como género neutro derivará en una denuncia por invisibilización de los nuevos géneros y de los que que han venir que no se verán representados por la inefable letra «e» y que precisarán de una formula expresa que los haga visibles sin que estén englobados en un género neutro que los entierra en tierra de nadie . ¿No sería lícita su reivindicación? Como ven, las cojeras son muchas y crecientes. Me temo que se están solapando y que el lío formado por cuestiones ideológicas se está atomizando creando una nueva edición de las discusiones bizantinas.
No equivoquen la diana, el español, (que no «castellano»que fue el dialecto inicial del que prosperó la lengua española) es una de las lenguas más inclusivas existentes. Existe una forma de uso como lenguaje sexista que es perfectamente discutible y susceptible de enmienda. Esa es la deuda de corrección y la tarea educativa que tiene un traslado positivo e inclusivo. Ahí es donde está la diana. Los morfemas no van a cambiar mi pensamiento ni mi sinápsis neuronal va a encontrar nuevos cauces y conexiones gracias a la letra «E».
Más bien, polarización creciente entre antagonistas necesarios.
Y yo no quiero ser antagonista de nadie.

Fran

16/08/2018

Fran

Me resulta sumamente contributivo y completo el ensayo! Muchas gracias por compartirlo; ha sido revelador incluso para mí, que soy un defensor del lenguaje inclusivo. Sí me gustaría preguntarles, aprovechando que he visto se toman el tiempo de dialogar e intercambiar opiniones con quienes postean al respecto, el por qué de la decisión de no interpelar -o, cuando menos, mencionar- que los adjetivos sobre los que se infieren los resultados del estudio de Lera Boroditskyexpuestos bajo el apartado «Si, se puede» resultan partir de otros pre-supuestos absolutamente estereotípicos y, no necesariamente, igualmente instaurados en todas las culturas. Claro que no dejo de pensar que «no repararía en las aguas en las que nado si no me exponen consciente y traen a presente el cuestionamiento sobre las aguas en las que nadamos…» pero no me parece un punto a menor a dejar pasar y no tener en cuenta en una nota como esta donde, precisamente, se cuestionan e interpelan este tipo de cosas. Me resulta hasta un tanto caprichoso utilizar «valores» o nominativos de lo que se cuestiona como justificativos de una clara toma de posición ideológica que se plantea en contra, a pesar de reflexionar en un final abierto.

Nacho

15/08/2018

Nacho

Muy buena nota! Pensaba que más allá del sesgo machista de la lengua, lo que hace «invisible» la dominación (sea del tipo que fuere) es admitir lo existente como lo único posible. Quienes se animan a más, muestran descontento y aspiran a un cambio concreto del statu quo, de a poco empiezan a ver los hilos del poder. Bienvenida la subversión del lenguaje para empezar a transitar ese camino.

Irene

12/08/2018

Irene

Creo que finalmente, como sucede siempre por el dinamismo propio de la lengua, que estas nuevas formas se incorporarán o no al lenguaje a partir del uso de los hablantes. Podemos pensar que, en caso de incorporarse y «naturalizarse», perderían su carácter disruptivo.
Tu texto fluye y las «e» no impiden ni traban la lectura porque (y perdon por la mirada normativa) están bien usadas!!
El problema es cuando las chicas (estoy en un grupo de whatsapp de un colectivo de mujeres) le ponen «e» a todo!!!! Incluso a los pronombres objetivos («le di el libro a Juana», por ej, se transformó en «se le di», jaja…).

Yamila

10/08/2018

Yamila

El articulo es muy interesante. Pero de todas formas sigo pensando que es mas útil utilizar el masculino para referirnos a todos. Mientras leia, cuando aparecia algo escrito con lenguaje inclusivo, mi cabeza automáticamente lo corregia, o a veces no lo entendia y tenia que leerlo dos veces, por ejemplo: «les dominades» me re costó.

Cambiando de tema, ayer estaba hablando con una amiga, y me surgió la duda, porque son feministas y no feministes? porque hasta donde entiendo, el lenguaje inclusivo se aplica a sustantivos, no? y se aplica a adjetivos también?

Luís

07/08/2018

Luís

Tonterías. Innecesario y tonto esfuerzo. Género gramatical y sexo biológico son cosas diferentes y no tiene sentido buscarle pelo blanco al gato negro. Si toca escribir ingenieros e ingenieras, biólogos y biólogas, abogados o abogadas para «aumentar el interés de las niñas en formarse en estas profesiones», también tocará decir asesinos y asesinas, corruptos y corruptas, secuestradores y secuestradoras…¿No se imaginan las «graves consecuencias » que puede traer el incentivar el interés de las niñas por estas «ocupaciones»o características? (si responden que no hay consecuencias graves, entonces estamos de acuerdo: se exagera la influencia del lenguaje sobre la vida, en toda esa perorata del lenguaje ‘inclusivo’) Nótese que omito el enorme gasto de tinta y tiempo y la ruptura del ritmo natural del lenguaje. Y eso que evitamos los ridículos ingeniere, abogade, biologue…

Dejo por aquí unas sugerencias «inclusivistas» de la traducción o modificación de los títulos de algunas obras:

«Los y las miserables» de Víctor Hugo.
«El mono desnudo y la mona desnuda» de Desmond Morris (¿Les mones desnudes? :D :D )
«El hombre mediocre y la mujer mediocre» de José Ingenieros (¿El hombre y la mujer mediocres? :D )
«El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre y de la mona en mujer» de Friedrich Engels. (¿Del mono y la mona en ser humano? ¿del mone en persona? ¿persone? :D :D )
Y que tal será revisitar a Neruda con «lenguaje inclusivo»?

«El hombre y la mujer tierra fueron vasijas párpados…»
Ya, paremos esta estupidez ;)

aaassss

07/08/2018

aaassss

Esto lo encuentro muy parecido al Newspeak que imperaba en Oceanía en el libro 1984.Se acerca bastante a una definición de totalitarismo y fascismo.

El gaka

07/08/2018

El gaka

El próximo 24 de Marzo deberían cerrar el acto diciendo «Por los 30.000 compañeres detenides-desaparecides, PRESENTES.» No se debe asumir el genero de los desaparecides no?

Marcos

06/08/2018

Marcos

Le Argentine? La diferencia entre los Estados Unidos y la Argentina se debe a una cuestion de genero?

DAni

04/08/2018

DAni

Chicos gracias por esta maravilla de articulo!, tanta gente necesita leerla…
Los dejo que abri 123 pestañas con todos los estudios mencionados, aguante ustedes, sigo leyendo

Jorge

02/08/2018

Jorge

Fíjanse si pueden convertir esta oración a lenguaje inclusivo:
«Yo la/lo/las/los amo» a ver como hacen :P

Jorge

02/08/2018

Jorge

Eso ya está propuesto, y es así como decís vos; hay un PDF dando vueltas que aclara esos cambios por cuestiones fonéticas (en otros idiomas pasa exactamente lo mismo).
(Aclaración: estoy totalmente en contra de este «»»»»lenguaje»»»»»)

Lara

02/08/2018

Lara

Muy buena la nota. Hablando con compañeros quisimos usar el lenguaje inclusivo en una charla para ver como nos manejábamos con él. No solo que se nos hizo más que difícil sino que encontramos casos donde no pudimos resolverlos. Por ejemplo la palabra «chicos». Probamos con chices pero según varios sonaba a un grupo de «chizitos», por ese motivo varios propusieron «chiques». En casos así donde la fonética cambia drásticamente por el uso de la E, ¿Qué se propone?

Xavi Korta

29/07/2018

Xavi Korta

He leído el artículo.
Yo personalmente estoy en contra del lenguaje inclusivo. Me parece que es una moda pasajera que ha surgido a raíz de la ola de feminismo, y que se creen que por hacer eso va a cambiar algo. El lenguaje se ha convertido en un tema político, y cuando se politiza todo, mal vamos.
No me parece que el hecho de cambiar el lenguaje y usar una «e» sea digno de admiración. No sé mucho de lingüística, pero he investigado diferentes fuentes.
Sobre la bibliografía que se expone en el artículo, suscribo lo que otro autor ha dicho arriba que más bien parecen datos sacados para justificar una posición. Por otro lado las fuentes que yo he consultado son casi todas de académicos y artículos sobre lingüística, que me parece es el campo más apropiado para tratar este asunto, no tanto la sociología.
Debo de ser uno de los pocos que apoya la RAE; aunque he visto muchos comentarios tachándola de politizada, arcaica y machista, me parece que a diferencia de la clase política, la RAE ofrece perspectivas sobre el lenguaje desde el punto de vista académico propiamente de la lengua. Y a algunas personas que les acusan de machistas deberían saber que incluso las mujeres de la RAE se oponen al lenguaje inclusivo.

Dicho esto, si el problema se trata de que el lenguaje «invisbiliza» a las mujeres o a cualquier otro colectivo, cambiar la lengua no va cambiar nada. Lo que hay que cambiar es la educación de las personas. Hay que explicar no sólo que el plural masculino es el inclusivo de ambos sexos, sino también por qué esto es así, porque históricamente así ha evolucionado. En otras lenguas usan el femenino como plural y no armar tanto alboroto. ¿O acaso en otros países con lenguas que no designan géneros son totalmente igualitarias?
Ésa es otra, explicar la diferencia entre género y sexo.

Por lo tanto, aunque agradezco ver otros puntos de vista, creo que este tema se debería tratar desde el punto de vista más académico, a través de la RAE y los filólogos investigadores. Opinar está muy bien, pero cuando no estoy seguro de algo, procuro consultar con los expertos en ese tema. Y no quiero parecer parcial, de hecho animo a todo el mundo a que lo comprueben, pero si bien hay algunos casos en los que se defiende el lenguaje inclusivo, la mayor parte de la comunidad académica no está de acuerdo con esas medidas.

Yo no voy a decirle la gente lo que tiene que hacer, pero si tienen que buscar referentes, preferiría que fuesen a fuentes más sólidas. Luego pasa que la gente habla muy inclusiva pero desprecian y abandonan la escuela sin aprender nada, y todo lo aprenden a través de Twitter.

En internet y redes sociales la gente que haga lo que quieran como siempre, pero a mí no se me verá jamás usando lenguaje inclusivo, que de tanta hipersensibilidad la próxima vez habrá que cambiar hasta la forma de caminar para no ofender al prójimo con mi expresión de «altanería».

Buenas noches a todos.

Alan Liftenegger

27/07/2018

Alan Liftenegger

Sol y Juan, me parecen dos revolucionarios del teclado. Mi ánimo no es ofenderlos. Mi ánimo es primero dar mi opinión y segundo construir una crítica que les ayude a darse cuente de: a) No hay bases científicas firmes o culturales para aseverar que el «lenguaje inclusivo» logre que las personas sean más inclusivas, ni siquiera que sean más reflexivas en relación a cuestiones de género, como sí lo son los debates del matrimonio igualitario, ley de aborto o igualdad de salario. b) No puede ser que ya estén dictando reglas de que palabras van o no van con una «e». c) hablan de inclusión, pero a mi criterio, resulta bien claro que este «lenguaje inclusivo» resulta de lo más elitista y segregativo, no proviene de un proceso «bottom – up», sino todo lo contrario. El lenguaje, que es una construcción social, no puede ser acuñado por unos pocos y de esta forma autodenominarse «inclusivos». Perdonen mi critica negativa, pero inclusión es darla una oportunidad de participación activa en la sociedad a un adicto al paco o a un preso por homicidio o a alguien que no termino ni la primaria. Ojalá la moda de la «e» se pase rápido sin penas ni glorias y a los lectores no nos impongan nuevas palabras y nos pretendan machistas por no incorporar las ocurrencias de algunos pocos.
Saludes

hernan

24/07/2018

hernan

Muy interesante la nota y muy relevante. Debo confesar que cuando surgió toda la discusión más reciente sobre les generes, me sonaba a un cuento de Leo Masliah de cuyo nombre no puedo acordarme. Pero después se me pasó.

En lo personal, lo que mas se me dificulta es no tanto el uso de la e, la @ o la x, o su lectura, sino la definición de cuándo corresponde y cuándo no. Cuándo se trata de un sustantivo o adjetivo «sexuado» y cuando no. Como que no está del todo clara esa definición, ese corte y quién lo decide. Y suena como un esfuerzo un tanto afectado, tratar de pensar y analizar cada palabra antes de decirla-escribirla, esfuerzo al cual el cerebro naturalmente se resiste por una sencilla razón:

-al cerebro le encanta tomar atajos, y la conciencia le cede el volante a los sistemas autonomos cada vez que puede (el libro y podcast The Hidden Brain de Shanktar Vedantam tiene muchos ejemplos de esto).

Y si a algunos se les dificulta masticar chicle y bajar una escalera en simultáneo, ni hablar de analizar el género de las palabras a medida que se las dice, y mantener un hilo razonable de pensamiento (aunque -siendo justos-hay demasiada gente que no precisa el obstáculo del lenguaje inclusivo para carecer de todo hilo conductor en sus discursos).

Por otra parte, pienso que así como el lenguaje es fluido y orgánico, su evolución tampoco va a estar exenta de meandros, de idas y vueltas, y es importante que se ejerza la paciencia y la tolerancia en cuestiones de el cambio de usos y costumbres. Así como nuestros padres le siguen diciendo videocasetera al Blu-Ray, o siguen refiriéndose a los servicios de transporte urbano con el número que tenían en los años 60 (y los que hoy transitamos los 40s todavía nos sentimos algo incómodos a veces con el concepto de privacidad laxa de las redes sociales), todes nosotres vamos a tener que ser tolerantes entre nosotres mismes.

Por ejemplo, asumiendo por descarte que el uso de lenguaje inclusivo demuestra una voluntad inclusiva manifiesta, pero que el NO uso de ese lenguaje inclusivo -o su uso inconsistente- no demuestran NECESARIAMENTE su ausencia. Como para no pelearnos innecesariamente, vio…

Mariano

24/07/2018

Mariano

No tengo drama con la E, con la X me volvía loco. Aunque considero que esta nota es un claro ejemplo de porque a medida que la lengua se va transformando necesita de revisiones y estudio, porque al escribir de forma desregulada algo como «de le artiste»; ya no sabes si estas leyendo español, francés o un error de tipeo (tipeo es el ejemplo de una palabra inglesa castellanizada, totalmente aceptada por todes). ¿Cual es el problema de «del artista»? ¿Donde esta marcado el masculino o el femenino en este caso? Y hay miles de ejemplos similares en la lengua española. En Argentina, por ejemplo, tuvimos 8 años de «La Predisenta», cuando presidente funciona perfectamente para ambos sexos y cualquier genero, solo hace falta cambiar el determinante del articulo donde se puede incluir cualquier genero, mas allá del sexo binario, usando «le», «la» o «el». Eso sin hablar de todas las formas neutrales femeninas.

Pablo

22/07/2018

Pablo

Como las pantallas me afectan la vista, uso las app que me leen los textos… escuchar un texto escrito con la e es un bajón, aunque con la letra x es insoportable.

Si cuando era un pibe se me ocurría decirle sirvienta a la empleada doméstica mi vieja me daba vuelta la cara de un tortazo!

El lenguaje inclusivo me alejó del feminismo. No soy el único!

Pedro

20/07/2018

Pedro

Me gustó la nota. Sirve para abrir la cabeza.
Una cuestión que se me plantea es cómo se puede revertir ese sesgo masculino en una palabra como «eminencia» que es femenina, sin embargo en aquél video que hacían el experimento de darle a la gente un ejemplo del padre que tenía un accidente con su hijo, donde el padre moría y el chico quedaba grave, lo atendía una eminencia de la medicina y la mayoría de la gente decía: «No puede ser, si el padre ya murió». A pocos se le ocurría que una eminencia podía ser una mujer.

Pedrito

20/07/2018

Pedrito

En el artículo se dan ejemplos como «sujeto» o «individuo».
No hay ni «sujeta» ni «sujete» ni «individua» ni «individue» así como tampoco hay «persono» ni «Persone».

Sebastiano

18/07/2018

Sebastiano

Sólo dos cosas amigues:
1- qué paciencia para responder todo!
2- no puedo creer que haya gente a la que le de tanta bronca este asunto del uso de la lengua castellana, no comprendo dónde radica la ofensa porque se diga «chiques» en lugar de «chicos».

Saludes, jijiji

Marcos Antonio

17/07/2018

Marcos Antonio

Es más fácil y práctico usar el español tradicional, esta neolengua derivada del español complica la existencia y la comunicación entre individuos. Vamos, que si 2 personas al charlar logran intercambiar ideas, significa que la lengua cumplió su único objetivo, la comunicación. Entorpecerla con ideas «políticamente correctas» me parece poco práctico, porque se pierden las verdaderas importancias de nuestra hermosa lengua.
Además, ¿qué es eso de «lenguaje sexista»? Ahora se victimizan hasta en el lenguaje?
Es que es en serio, cada vez que leo algo de lenguaje inclusivo, me dan ganas de irme a tu casa, entrar en tu ordenador y corregir tus faltas gramaticales publicadas en este articulo.
En vez de enriquecer nuestro idioma lo estamos idiotizando, parece una lengua hecha a partir de gente que no habla español nativo, eso es lamentable

Miguel

17/07/2018

Miguel

Interesante articulo, un tema muy debatido, pero que irrisorio cuando la civilización se está derrumbando. Bizantino… justo antes de colapsar Constantinopla debatía sobre el sexo de los angeles. No hay prioridades? en todo caso creo más en la educación y buena voluntad que en crear una novlang. Tanto sexo y aun no nos liberamos ni solucionamos nada? Será una cuestión de sexo o de como relacionarnos? Bueno suerte, que tengo qué hacer…

Claudio Ron

17/07/2018

Claudio Ron

Hola. Me parece una pelotudez. No es verdad que el lenguaje modele el mundo, solo lo describe. Es una representación, un signo de algo que existe aún antes que el lenguaje haga su aparición.
Hay un error filosófico en el artículo, un error de partida. El género, desde el punto de vista taxonómico, tal como es aplicable a las personas -aunque sobre esto también hay una discusión abierta, pero de otra índole- , es el género humano.
Género siempre supone una clasificación por afinidad, genero musical, género literario, etc. En biología también está presente dicha clasificación por afinidad, género es una singularidad basada en criterios evolutivos relevantes, por ejemplo la ecología, morfología o la biogeografía.
Desacertadamente, hace mucho tiempo, alguien usó género como regla gramatical para definir qué artículo lleva qué sujeto, la puerta, el árbol, sujetos que no son en sí mismos factibles de clasificar por sexo. Digo desacertadamente porque podría haber usado cualquier otro nombre que no tuviera connotaciones discriminatorias. El caso es que en el momento de aplicarse el artículo «la» a femenino y «el» a masculino, se comenzó a asociar el término género al tema sexual, algo que nunca debió de suceder. El problema derivado es que esa palabra, género, nunca dejó de tener, e invocar en el subconsciente, su carácter clasificatorio y en un lugar muy poco controlable, psicologicamente hablando, pone a mujeres y hombres en aceras diferentes a un nivel primario, el biológico.
Dicho esto, que diluye la mitad de los argumentos expuestos en la nota, vamos a la otra mitad.
Si lo que se dice aquí es verdad. ¿Qué pasa con los idiomas que cuyos adjetivos no tienen declinación por género? En inglés no hay hermosa o hermoso, hay beautyful. ¿Que quieren decir? ¿Que en donde la lengua no es discriminatoria no hay machismo? ¿O que esas sociedades no tienen ninguna esperanza de salir de él?.
El machismo debe ser combatido desde otros ángulos más contundentes y relevantes. Dejen el lenguaje en paz. Da la sensación de que como siempre se busca en el sitio equivocado, se adjudican responsabilidades a quienes no la tienen y se condena sin juicio previo con argumentaciones muy parciales que solo evitan enfrentar el verdadero problema.
Un saludo.

Marcos

16/07/2018

Marcos

Nosotros tenemos menos droga porque no tenemos una palabra para ‘dealer’. En castellano no hay una palabra para el vendedor minorista de drogas ilegales, por eso, en los países de habla latina hay menos drogas ilegales que en los países de habla inglesa. Alguien me puede decir porque a los yanquis no se les ocurrio la idea de eliminar del ingles la palabra ‘dealer’?

Camila

15/07/2018

Camila

Me pareció muy interesante la nota. Quisiera saber si los estudios publicados están en español y podrían facilitarme la traducción

Muchas gracias!

Ruben

14/07/2018

Ruben

Muy interesante y educativo artículo.
Bien fundamentado.
Particularmente me cuesta leer o escuchar palabras que tengo incorporadas con «a» y «o» reemplazadas por «e».
Es como que necesito traducirlas a como me resultan familiares.
De todos modos, y coherente con mi postura de estar contra toda forma de opresión, suscribo la actitud de dar la lucha feminista también en el lenguaje.
Eso sí, me va a costar un hueve

Uh! Me parece que ahí no aplica

Saludos

eli

13/07/2018

eli

hola me gustaría saber cual es la hipótesis y los argumentos del textoya que los necesito para un trabajo, gracias!1

Alsira Susana

12/07/2018

Alsira Susana

Me gustó la nota. Tengo algunas preguntas y comentarios:

1) ¿Cuál es el fundamento, la razón por la que se impulsa y fomenta la utilización del lenguaje inclusivo? En caso de decidir no usarlo, ¿puede alguien sufrir algún tipo de daño por ello? ¿Puede alguien decirme válidamente que le estoy ofendiendo por haber pronunciado o escrito «todos» en lugar de «todes»? ¿En dónde radicaría la ofensa, la lesión, si es que la hay? ¿De qué manera le afecta negativamente en su vida o bienestar el modo en que yo o cualquier persona le llame? En principio no le modifica su realidad en absolutamente nada. Se me ocurre que la persona que es denominada con un pronombre con el cual no se siente a gusto podría llegar a experimentar, en el más extremo de los casos, algún tipo de daño psicológico, pero de ser así su existencia debería ser acreditada con evidencia fehaciente, y por el momento no me he topado con ella.

2) Si lo que se quiere es visibilizar la existencia de personas que no se identifican con los géneros binarios masculino y femenino, ¿no se puede, acaso, lograr ese fin sin necesidad de usar palabras terminadas en «e»? ¿No sería más productivo y fácil, por ej., enseñar en las escuelas públicas que existen más personas que no encajan perfectamente en el esquema binario hombre-mujer, en lugar de cambiar toda nuestra forma de escribir y hablar? ¿O quizás obligar a empresas a contratar personas trans? ¿O fomentar la inclusión de personas trans y no binarias en cargos públicos? Lo que intento resaltar es simplemente que el medio para lograr el fin (visibilizar identidades disidentes y comenzar a respetarlas) no tiene por qué ser forzosamente el que la nota y muchas personas proponen, que es modificar tooodo el lenguaje. Intento decir, la relación medio-fin puede presentarse con modalidades muy diversas. (Desde ya quiero aclarar que no soy una conservadora de la lengua, estoy totalmente de acuerdo con que la misma va mutando constantemente. Hago esta aclaración para que no se interpreten estas preguntas como una defensa ciega y sacrosanta a la RAE y al lenguaje tal y como actualmente es).

3) Si se entiende que sólo hay dos géneros, el masculino y el femenino (tal y como lo hace el feminismo radical), entonces el lenguaje inclusivo sería, no te digo inútil, pero sí perdería la posibilidad de lograr una de las finalidades que pretende conseguir y para las que se lo propone. Usarlo serviría al solo efecto de suprimir la función englobante del género gramatical masculino como omnicomprensivo de hombres y mujeres. De modo que al decir «todes» se englobarían a las personas que se identifican con el género masculino y a las que lo hacen con el género femenino, pero no a terceros géneros (trans, no binaries, etc.) porque -según esta concepción ideológica del feminismo- los mismos no existen. ¿Qué piensan de esto? ¿Es respetable que radfems se rehúsen a usar lenguaje inclusivo? Más todavía, ¿es respetable que cualquier persona, sea o no feminista, se niegue -por la razón que fuere- a usar lenguaje inclusivo?

4) Me ha pasado que cuando me referí a un hombre o a una mujer con género neutro en lugar de en masculino o femenino, se ofendieron. Me dijeron «no me digas orgullosE, decime orgullosO». Entonces, creo que podemos vaticinar con bastante grado de certeza que cuando usemos palabras terminadas en «e» nuestros destinatarios se van a sentir disgustados u ofendidos o incómodos porque se los está despojando del género gramatical con el que toda su vida fueron llamados y con el que más a gusto se sienten. Lo cual es un problema. Porque el lenguaje inclusivo no se propone solamente para referirse a un conglomerado de personas sino también para hablar en singular con una sola persona. Por ejemplo, no se propone sólo cambiar el «todos» por el «todes» (plural) sino también -otro ejemplo- «¿estás contente?» (singular). Esto conlleva el problema de que nuestro destinatario puede ofenderse por, paradójicamente, nuestra intención de no ofenderlo usando lenguaje inclusivo. Esto está relacionado al punto 1, con el tema de si existen o no pruebas fehacientes que constaten que se puede sufrir un perjuicio psicológico grave por estos desencuentros o «equívocos» en cuanto al género gramatical a utilizar para referirse a alguien.

Me fascinaría que me contesten, son dudas que siempre tuve. Muchas gracias y espero no haberle faltado el respeto a nadie.

Josefina Ganuza

11/07/2018

Josefina Ganuza

Hola! Muy buena nota, no obstante aun no hay argumentos del todo convincentes , y tampoco un uso masivo por parte de hablantes… Por ejemplo, lo que tan se comentó, el sustantivo “persona” (y similares) no requieren devenir en “persones”? Sería entonces “les personas” o “les persenes”? Y lo digo como feminista y lingüista. Sus argumentos son geniales y clarísimos, no admiten refutación alguna, que eso quede claro. Pero todavía no cierra el asunto con este tipo de ejemplos. Creo que “muerte al macho” se emparenta con “muerte a la ‘o’ “, como queda claro en el error que cometen con “lecteres”: es lector y lectora, cómo resulta en E iban O que no indica género?

Marcela Orellana

09/07/2018

Marcela Orellana

Excelente nota, sólida y convocante. La compartimos en la página de nuestra *Biblioteca Popular Inclusiva «palABRAZO»* que descubre cada día más y más compromisos con la reflexión y la comunicación.

Nicolás Pedrosa

06/07/2018

Nicolás Pedrosa

Excelente Sol, Juan!!!! (+ Sol por ser cordobesa)
Me encantó la nota y la estoy replicando adnauseam a amigues, colegas, docentes, etc

Topo tamedre

05/07/2018

Topo tamedre

Like si viniste a reirte de los comentarios

Lara

05/07/2018

Lara

Muy buena la nota!
Lo único, los cambios al neutro de la lengua no son solo para la equidad de género. También se busca incluir al lenguaje a personas que se autoperciben fuera del binomio heteronormativo: ni hombres, ni mujeres.

carlos

03/07/2018

carlos

Me parece una estupidez hablar de estas pavadas cuando hay tantos temas realmente importantes en la vida.

Alicia

01/07/2018

Alicia

Sol y Juan Cruz, impecable la nota que escribieron. ¡muchas gracias y felicitaciones!

Horacio Aragona

30/06/2018

Horacio Aragona

Un nuevo aporte al caos generalizado.
(O une nueve aportx a le caes generalizade).

https://www.pagina12.com.ar/125247-idioma-y-genero

Ariel

28/06/2018

Ariel

Buena nota. Me queda la duda, en caso de que incorporemos algún neutro como la letra e, ¿si la sociedad continua con una impronta machista, acaso el nuevo neutro no tomaría tintes de falso genérico como en el japonés? Si a fin de cuentas el lenguaje es influenciado por el zeitgeist, temo que un esfuerzo de neutralizar el lenguaje sea de cierta forma desfigurado a través del uso cotidiano. Las cargas que tienen las palabras pueden solo pasarse a nuevas palabras (no importa lo bien intencionadas que sean), no desvanecerse.

Flap

28/06/2018

Flap

Me pareció muy interesante el artículo. Con más de 40 años me resulta dificilísimo cambiar mi manera de hablar, pero voy con el cambio por la E inclusiva por motivos que ya comentaron antes y sería tedioso repetir. Un par de aportes que me quedaron dando vueltas en la cabeza:

1) Quienes resisten el cambio sobre la base de que es una minoría, escuchen las conversaciones en la puerta de cualquier escuela secundaria y vayan viendo por dónde viene la cosa. Por otro lado, yo soy mujer, no feminista pero sí profundamente antimachista; nunca había tenido problemas con el masculino genérico, pero desde que se empezaron a levantar conciencias con este tema, reconozco que cuando dicen «todOs» y me están incluyendo, por ejemplo, cada vez me hace más ruido. No debo ser la única y creo que es un fenómeno que va a crecer exponencialmente en el futuro cercano.

2) Para quienes aducen que es un problema psicológico y que no es el lenguaje el que discrimina: digamos, en interés del debate, que les concedemos este punto… ¿Y? ¿No estaría bueno respetar esas sensibilidades? Digo, si les parece tan intrascendente y a otras personas les significa tanto… ¿no sería una cuestión hasta de cortesía básica? Si no lo quieren usar, al menos respeten el uso ajeno del lenguaje inclusivo sin denigrar.

3) Tampoco estoy de acuerdo con etiquetar de «faches» o «retrógrades» a quienes sigan con la normativa establecida, sobre todo porque esto es muy nuevo. Tal vez haga falta un tiempo de transición que colabore despertando conciencias pero sin cambiar drásticamente el idioma. En este sentido, una propuesta que no vi comentada en la nota ni en los comentarios me parece digna al menos de considerar: alternar aleatoriamente masculino y femenino como genérico. Por ejemplo en una nota decir en algún momento «El lector que haya llegado hasta aquí…» y en otro momento «La lectora puede sentirse interpelada por…». Este sistema lo usa, por ej., el Prof. R. Dawkins en más de uno de sus libros. La primera vez que lo leí (estaba en inglés) tuve que releer toda la página en busca del sujeto femenino que me había perdido, hasta que (nota del autor mediante) entendí qué estaba haciendo. Me costaron un poco las primeras páginas pero después la lectura fue completamente natural y requería menos reacomodos de la gramática establecida. Además, creo que para un estado de transición tiene todavía más fuerza en tanto pone a la mujer, al sujeto femenino aún más explícito en el discurso y en la «imagen mental» de lo que se está leyendo (esto apunta sobre todo a los comentarios sobre que la E no cambiaba la percepción «masculina» del genérico). Por no decir que permite a los varones «sentir» el tema del género opuesto (o digamos complementario) como genérico. La única objeción que le veo a este sistema es que no estaría incluyendo a quienes no se identifican con ninguno de ambos géneros, por eso insisto en su utilidad «temporal», mientras van incorporándose todos los cambios. Solo una idea más para pensar; aunque personalmente creo que a la larga se impondrá el uso de la E , quizás esta forma «alternada» – como dije – sea una transición más suave y amigable para quienes encuentran difícil o doloroso (!) incorporar cambios gramaticales.

Felipe C

27/06/2018

Felipe C

Si entre el chino y las lenguas que se hablan en india tienes a más de un tercio del planeta y sus lenguas no tienen género como el 95% de las lenguas vivas, mientras que sólo el 5% tiene género incluyendo las indoeuropeas que usan menos del 25% de la población del planeta, entonces ¿es relevante quitar el género en el idioma español para combatir el machismo? Creo que es una soberana pérdida de tiempo. Si tengo que aprender a hablar español de nuevo por imposición, prefiero aprender chino que me va servir más, sobretodo que son los mayores productores de publicaciones científicas y ya casi no los traducen al inglés, menos al español y difícilmente al español inclusivo ¿o españel inclusive?

Alfredo P.

27/06/2018

Alfredo P.

Pura ideología.

Felipe

27/06/2018

Felipe

Tengo varias dudas, desde un punto de vista cronológico y al mismo tiempo aplicable del lenguaje inclusivo . ( Leí el artículo completo y me parece comprensible lo que se busca)
1) Cuánto tiempo tomaría aplicarlo en un futuro próximo, contemplando todo el cambio gramatical necesario
Para llevarce a cabo. (Reestructuración del lenguaje)
Una estimación realista.

TCA

26/06/2018

TCA

La lengua anula, esclaviza , enaltece , moldea , resalta ciertas cosas, oculta otras . La lengua o el lenguaje , mejor dicho, no es una herramienta ingenua. Siendo conscientes de ello podemos elegir de qué manera expresarnos en los ámbitos informales y en aquellos formales donde se nos permita. Me encantó su artículo.

Magalí

25/06/2018

Magalí

Quiero agradecerles por haber escrito esta nota. Me está ayudando muchísimo a hablar del tema con mi familia y mis amigues. Estamos en un momento de plena exploración y creatividad; algo bueno va a salir de todo esto.

ayj

25/06/2018

ayj

Lo lei dos veces, solo me suena mal que forzar lenguaje de arriba hacia abajo suena muy 1984, y, lo de personas de color es solo lo politicamente correcto, publico, en general es solo eso (me hace acordar al sudafricano blanco que gano una beca para african american, el lo era)
quizas solo sea como dijo Perez Reverte, migrante o migranta?

Ceci

23/06/2018

Ceci

Me gustó mucho la nota. Aclaró algunos puntos que aún tengo en conflicto, ja! Creo que lo interesante es que nos demos la posibilidad de pensar y reflexionar.
Me resultó interesante que agregaran los papeles, para les curioses (está bien???), es un aporte genial!!!

Jorge

22/06/2018

Jorge

¿Cómo van a hacer con el uso/abuso del «leismo»? (Ej: A estES diputadES hay que votarLES / Yo LE amo)
Eso, actualmente, es un error ya que votar en este caso se usa como transitivo y debería usarse OD (lo, la, los, las) y no les….o sea que sería lo mismo usar Objeto Directo u Objeto Indirecto en cualquier verbo?
Algún otro idioma con mismas raíces (Portugués, Italiano, Francés, etc..) propuso estas modificaciones también?

Gracias!

José

21/06/2018

José

está bien pero, ¿y el inconsciente?
«Pensar que se pude manipular el lenguaje como si fuera un instrumento de comunicación es propio de administrativos de la lengua más que de sujetos divididos por el inconsciente. La intención programática del lenguaje responde a la fantasía del lenguaje universal, unisex, representada por el mito de la Torre de Babel. Históricamente todos los intentos de inducir lenguas artificiales vieron rápidamente su fracaso. La lengua que sirve para comunicar no sirve para hablar, y menos aún para copular: encuentro enigmático entre la carne y la palabra. Cualquier explicación sobre el orígen del lenguaje es un salto metafórico; con el asunto de la plabra estamos envueltos en una trama reversible de la que cuando creemos disponer en realidad nos dispone, o indispone. Los códigos artificiales son sistemas hablados por nadie, como la matemática. Basta hablar un poco para derrapar en equívocos y tropiezos incalculables. Creemos que manipulamos la lengua como un órgano externo cuando en verdad somos degustados por ella.
Además, el tropiezo predilecto del sujeto del lenguaje es el sexo; piedra con la que volverá a chocarse una y mil veces; y no porque sea un animal torpe que no aprende, sino porque la piedra en verdad es una cosa hueca, que encima, la tiene adentro.»

Sol Minoldo

21/06/2018

Sol Minoldo

Para todes les lecteres que, después de leer la nota, encuentran interés en la propuesta pero no terminan de encontrarle la vuelta, escribí un texto que puede servir como orientación. Aunque no podemos referirnos a un uso ‘correcto’ o ‘incorrecto’ de esta manera de hablar, sí se puede , en base a clarificar los objetivos de ese uso, y con criterios prácticos, impulsar algunas recomendaciones. Dejo el link! https://goo.gl/JxhcW6

Martin Parodi

21/06/2018

Martin Parodi

Muchísimas felictaciones por el artículo. Fue muy útil para mí, gracias por escribirlo y poner evidencias.

Horacio Aragona

21/06/2018

Horacio Aragona

Aclaración previa: todavía no he leído todos los comentarios anteriores, ni sus respuestas por parte de lᾦs autorᾦs; me propongo hacerlo, con tiempo.
Conocía el artículo; me llegó (de nuevo) por féibu, y me sirvió para abrir la capocha.
Yo tendía a considerar inoperante esta nueva tendencia lingüística (aún minoritaria); no le daba más trascendencia que la de una reacción justificada, pero inútil. Encontraba aberrantA a la «e», me resultaba desagradable la «x» (porque conlleva una connotación de tachadura inoperante, como lo de barrer la mugre debajo de la alfombra e imaginar que «ya no hay mugre»)(y ya sé que no es ésa la idea de las compañeras luchadoras). La @ es clara e inclusiva (más en castellano que en otros idiomas, por la morfología del carácter), pero me preguntaba si vale la pena sacrificar la lengua en pos de un resultado poco alentador y menos aún probable.
Sol Minoldo y Juan Cruz Balián sintetizan muy bien la verdad que se me escapaba, en la frase «(…) si se busca un mundo más igualitario, la lengua no es una clave mágica para conseguirlo, pero tampoco se lo puede negar como espacio de disputa». Y esa frase desarmó mi resistencia; es irrebatible.
Lo único que me quedaría por argumentar, desde mi nueva (recién estrenadita) conciencia, es:
Si vamos a optar por un lenguaje disruptivo -como una más de las formas de lucha, y no como LA forma de lucha-, entonces por qué no hacerlo a fondo, y con tutti: propongamos un nuevo grafema, un «dibujito» que todavía no exista y que vaya a ( o DEBA) incluirse en el alfabeto, para aplicar a estos casos en que la elección entre una «a» y una «o» pueda implicar un sometimiento a reglas que rigen «desde siempre» (el agua para los peces, diría el genial Foster Wallace).
Más arduo resultará encontrar el fonema adecuado para el neo-grafema que propongo, o sea: qué sonido le daríamos a esa nueva letra del alfabeto, la que nos libraría del sometimiento sexista, al menos en el lenguaje.

Y todavía queda lo más difícil de todo: si es cierto -como algunos afirman- que el inconsciente está estructurado como un lenguaje, habrá que recordar que no será modificando el envase como habrá de modificarse el contenido; una tal creencia parecería más una cuestión de packaging que de igualitarismo inter-género.
Cambiar un lenguaje es extremadamente difícil.
Cambiar una impronta cultural -de la cual ese lenguaje es consecuencia- lo es muchísimo más.
Por suerte, cambiar la voluntad y la determinación de liberación es imposible. Gracias por eso, compañeras.

Jesús

21/06/2018

Jesús

Buenisima la nota! Felicitaciones y gracias por el compromiso, la documentacion a fondo y el humor.
Me quedó dando vueltas el tema de «lecter» y «lecteres». Admito que cuando lei «le dominader» pensé que era un error en la redaccion. Tuve que releer. Si «lector» tiene carga masculina y para el neutro se propone «lecter», no se deberia abandonar «lectora» como forma femenina (ya que se formaria a partir del masculino y se veria comprometida la linea politica que se viene defendiendo) para pasar a ser algo como «lectera»? Me parece que ahi se enreda todo. Me parece inevitable replantearse el debate de los sufijos derivativos.
Saludos!

Cristina Bavera

21/06/2018

Cristina Bavera

Gracias por esta nota! es muy buena, y me viene perfecta para continuar debatiendo con compañerxs y amigues que insisten en que «es intrascendente». No me resultó para nada difícil atravesar el uso de «e» en la lectura, aunque yo utilizo actualmente la «x», tras un tiempo de intentar con «@» que no me terminaba de cerrar.
Aguante el lenguaje inclusivo y que la RAE se vaya a dormir le sieste, jajaja

Lula

20/06/2018

Lula

«Asumes que el “Los” tiene, en la práctica, una connotación masculina en el mensaje, pero no es así, es un genérico simplemente; no es ni masculino ni femenino, es neutral…»
Quien dice que es neutral?. En mi caso, por ejemplo, no puedo escuchar mas a una mujeres que dice «Porque nosotros los estudiantes». Perdón, pero no puedo. Me imagino que esa persona es un hombre y ya la estoy encasillando en un género.

Sebastián Rodríguez

20/06/2018

Sebastián Rodríguez

Muy buena nota; me despejó algunas dudas a pesar de que no puedo quitarme de la cabeza las palabras de mi profesor de semiología cuando decía que el lenguaje no puede modificarse simplemente por quererlo, «a la fuerza».
En casos como «niños», «diputados», «trabajadores», etc., siempre tuvimos la opción de decír «niños y niñas», «diputados y diputadas», «trabajadoras y trabajadores»… No sería cuestión simplemente de utilizar los terminos ya existentes?
Muchas gracias!

Ma.Julia Porta

19/06/2018

Ma.Julia Porta

Excelente artículo. Gracias a les escritores

Andy Djordjalian

19/06/2018

Andy Djordjalian

Me gustó el artículo. ¡Gracias!

¿Tienen una referencia al experimento de Boroditsky de los hispano y germanoparlantes que dieron adjetivos para llaves, puentes y otros objetos? Me interesaría ese en particular porque, a diferencia de los otros, puede dar indicios del grado de la asociación entre género gramatical y sexo. Me refiero a que no me sorprende que a falta de otras señales los hispanoparlantes tendamos a asociar un lápiz con una voz masculina. Pero esa sexualización inconsciente del género gramatical puede ser de grado insignificante frente al saber que, por ejemplo, «todos» incluye a mujeres y personas LGBTQ cuando se dice sobre un grupo abstracto o mixto.

No encuentro ese experimento en el paper de Boroditsky del enlace del artículo. Sí, descripto por arriba, en «Sex, Syntax, and Semantics,» de Boroditsky, Schmitt y Phillips, publicado en D. Gentner and S. Goldin-Meadow, eds., «Language in Mind: Advances in the Study of Language and Cognition» (Cambridge, MA: MIT Press, 2003), 61–79. Pero quería ver detalles, para evaluar la confiabilidad del resultado y el grado de sexualización. Como referencia, los autores citan un paper de ellos tres, «Can quirks of grammar affect the way you think? […]» (2002), que hacen figurar como «Manuscript submitted for publication». Boroditsky y Phillips efectivamente publicaron un artículo con ese nombre, en CogSci 2003, pero sin Schmitt y sin ese experimento en particular.

Gg

19/06/2018

Gg

Me encantó el artículo… esta escrito de manera profunda pero sin renunciar a la chispa y el humor. Muchas gracias por la reflexión a ambos autores :)

Javier

19/06/2018

Javier

Este artículo es desagradablemente pretencioso. Aspira intrínsecamente a ser de motivo científico, justificado, que es algo racionalmente necesario y pretende tener una propuesta que es al menos, útil, y no lo es.
No estoy cuestionando la intrínseca naturaleza sexista del español y que el lenguaje afecte nuestra manera de pensar; basta de tomar de ejemplo «La mariposa», es evidente cómo se le otorga un significado implícito a estas palabras que siguen alimentando una idea de cómo es la personalidad femenina o masculina (En este caso, que «mariposa» suene a algo naturalmente femenino, ya que comparte esta cosa media colorida pero delicada, a pesar de que existen mariposas macho y hembra).
Pero sí cuestiono que la parte del que «El» y «Los», y que sea un génerico masculino que excluye al femenino. Asumes que el «Los» tiene, en la práctica, una connotación masculina en el mensaje, pero no es así, es un genérico simplemente; no es ni masculino ni femenino, es neutral. Y al ser neutral, no existe ningún mensaje ni explícito ni implícito dentro de él y su uso, no así el caso de las palabras con género (como por ejemplo ya dije «mariposa»), estás simbolizandolo a partir de una idea que tú mismo creaste y que no todos comparten. Asumes que existe algún mensaje oculto dentro de esto que nos marca desde pequeños, así como, algo secreto que pocos se dan cuenta, ¿Tienes alguna prueba racional para probar eso?. Puedo entender que en el caso de «El» se comparte el uso en el genérico y el masculino, pero eso no significa que eso afecte directamente su connotación en la práctica, son cosas distintas. El ruido no existe si no lo puedes oír.
Ya dejando en claro eso, no veo ninguna necesidad de usar cosas como «todes, les, lxs, etc», «todos» es el genérico para referirse tanto a hombres como mujeres o tan solo hombres, y todos entendemos y compartimos eso.
Veo mucho más sentido discutir cosas como el género de las palabras, las cuales empiezan de partida a crear una ilusión detrás de cada género. «Por supuesto que se debemos llamarle EL hacha, es varonil y tiene poder» «LA BALLENA de mi esposa» «LA VACA de mi hermana». Pero tampoco puedo ayudar mucho en esta materia, ¿Qué harás en este caso? ¿Eliminar el género? (diciendo por ejemplo Le Ballene) ¿O hacer ambos géneros lingüistamente correctos? (El Balleno, o el muy infame La Cuerpa). Mientras la primera opción es totalmente degenerativa en el lenguaje, impráctica y difícil de implementar, la segunda termina siendo algo totalmente innecesario, ¿por qué La Cuerpa? ¿Qué función cumple este opuesto al momento de entregar un mensaje? Siempre el punto de vincularle un género a una palabra es atribuirle algo de personalidad, lo cual, si bien suena muy bien en el papel, tenemos este problema cultural arraigado a los significados ambigüos de cada palabra.
Y pues, ese es el mayor problema, es cultural, sería genial poder eliminar de una vez por todas este problema del género en las palabras, pero pensar que puedes hacer algo para cambiar el lenguaje, a este nivel, es increíblemente ingenuo y demuestra que no entiendes qué es el lenguaje de un principio y donde nace. El lenguaje NO ES un acuerdo, el lenguaje NO ES algo artificial, pero es nuestro medio para ENTREGAR UN MENSAJE . Si lo que de verdad quieres es usar un lenguaje inclusivo, no lo harás cambiando superficialmente el lenguaje, lo harás manejándolo, perfeccionadolo con el buen arte para cada día mejorar tu habilidad para entregar el mensaje que tú quieres dar.
Cambiar el lenguaje podría a la larga evitar que nuevas generaciones sufran de estos problemas del lenguaje sexista, pero aún si pudieses cambiarlo no sacarías nada si la cultura sigue entregando mensajes con naturalezas machistas. Yo creo que una vez que logras cambiar que la cultura sea sexista podríamos empezar a cambiar el lenguaje.
Y aún así, no podemos ignorar la doble naturaleza de este supuesto «lenguaje inclusivo», ¿Sabes por qué a la gente le disgusta varias cosas del lenguaje inclusivo? Es porque, primero, no es natural, y de hecho, me costó demasiado leer este artículo, fue demasiado doloroso, no tiene nada que ver con ser purista. Y segundo, cada vez que lees un mensaje «inclusivo», tiene un extraño «doble» mensaje que combina, lo que sea que estés diciendo, con el innecesario recuerdo del movimiento feminista; y NO, no estoy diciendo que tenga algo de malo hablar del movimiento en lo absoluto, lo que quiero decir es que es como estar recordando, en cada frase, en cada linea, en cada momento, el consentimiento del lenguaje inclusivo por sí mismo; y eso sucede DEL MISMO MODO que lo hace «LA mariposa».
Un cambio en el lenguaje puede, y debe, ser espontaneo, pues así es como nace el lenguaje, nunca fue impuesto. Así que, si lo que tú quieres es hablar con el tan supuesto «lenguaje inclusivo», adelante, hazlo. Probablemente entorpezca la lectura de alguien más, pero da lo mismo, si lo que te importa a tí al final es, hablar como tú quieres. Pero no vengas acá a creer que puedes hacer algo para revertir esto imponiendo esta cosa al resto, y digo imponerlo tanto como andarle pidiendo a la RAE que haga cambios, como inventarle a la gente que hablar así es una «necesidad». Todos aquellos que piensan que pueden imponer lenguaje a otros me parecen increíblemente ilusos, imponiendo intelectuales falsos.

Mi lenguaje muta como se le dé la absoluta gana, y este lenguaje mío sirve para entregar mensajes increíbles y bonitos a otros, incluso sirve para entregar mensajes de igualdad a los demás. Por eso, mi lenguaje es un lenguaje inclusivo también, y es curioso, porque no tuve que usar ninguna de estas propuestas extrañas.

José Carlos Plaza

18/06/2018

José Carlos Plaza

Propongo hagan a sus amigos la misma pregunta de la llave (en español)
“Les hablantes de ese idioma (aleman en que la llave es “el llave” describieron en promedio las llaves como duras, pesadas, metalizadas, útiles. En cambio, les hablantes de castellano las describieron como doradas, pequeñas, adorables, brillantes y diminutas.” Y absolutamente nadie les contestara lo que este estudio revela.

Herman

18/06/2018

Herman

Quieren hablar en lenguaje inclusivo? Hablen en inglés, fácil y sencillo.

Nacho

18/06/2018

Nacho

Hola!! Me gustó mucho la nota. No puedo decir que esté de acuerdo después de leerla, pero me agrada bastante que se discuta este tema desde una perspectiva lingüística, aunque tenga (inevitables) tintes políticos, y sin los usuales «es una aberración/mierda/estupidez» o «te sentís tocado, machirulo». Hay algunas cosas que no me cierran, pero en su mayoría ya fueron expresadas en otros comentarios, así que tal vez las respondan en ellos (y de no ser así, tampoco creo que lo hagan en el mío).
Pero algunas cosas que me quedaron rondando por la cabeza son las siguientes: dado que pareciera haber sesgos machistas tanto en las lenguas con género gramatical como en las que no, ¿no es eso evidencia (o al menos sugerencia) de que el machismo percibido es una cuestión extralingüística? Mas aún, si en el caso de Islandia, como mencionaron, no hubo un cambio significativo en la lengua durante años y aún así se progresó considerablemente mas que otros países en relación al rol de la mujer en la sociedad, ¿no implica eso que el núcleo de dicha cuestión no esta en la lengua, y que un cambio en ella no es condición necesaria para que ocurra, y por lo tanto no es influyente? (pareciera que estoy disfrazando mis conclusiones de preguntas, lo se, pero es solo porque pienso mientras escribo). Otro caso entre los idiomas sin división de género son las lenguas persas, como el Farsi, el cual se usa en Irán, uno de los países con mayores desigualdades de género incluso dentro del mundo musulmán. Si, como uds sostienen, la inclusión de terminaciones neutras ayudaría a atacar problemáticas de género, ¿porqué en un país cuyo idioma es enteramente neutro eso no ocurre? Por supuesto que hay un mar de distancia en cuestiones de género tanto entre Irán y Argentina como entre Argentina e Islandia, no pero puedo evitar notar que las modificaciones lingüísticas a las que se pretende llegar no se dan en una sociedad que promueva el progreso social al que se apunta (al menos en los casos mencionados).
Por otra parte, si bien leo en muchos lados criticas a que el plural indefinido del castellano sea arbitrariamente masculino, pocas veces explican porque. Si no recuerdo mal (corrijanme si me equivoco), esto se debe a que se hace una referencia tácita a «hombre» no como género, sino como forma castellana de latín «hominem», declinación acusativa de «homo», «humano», el genus de la especie, que es masculino morfológicamente pero no denota género, al igual que «persona» en el caso inverso. Sin embargo, justamente como tenemos un caso similar pero inverso, en orden de visibilizar la presencia de la mujer, ¿qué tan viable sería referenciar indistintamente ambas palabras («hombre» y «persona»), obteniendo así plurales indefinidos tanto masculinos como femeninos? [ej: «todos los (hombre>homo>humano) lingüístas» = «todas las (personas) lingüístas») Seguramente salga gente a decir que eso complica innecesariamente la lengua, pero, creo yo, al igualar ambos casos se le quitaría importancia al género sin la necesidad de usar formas por fuera de la gramática actual, ante lo cual, si persiste el conflicto, al no haber ya una disrupción fonética, se cae de maduro que las raíces del mismo son otras.

Mas allá de todo, muy buena la nota, y espero que haya otras similares. Saludos!

Diego Martinez

17/06/2018

Diego Martinez

Gracias por el articulo y el intercambio en los comentarios. Me sirvió para pensar sobre todo la relación entre lenguajes y organización conceptual de los géneros.
Acto político al que podemos sumarnos, ser indiferentes u oponernos, el lenguaje inclusivo solo vivirá si tiene fuerza en la masa de hablantes y escritores. En ese sentido el uso de la e es la opción con mas chance para cambiar el habla. Interesante el problema de normativa que plantea, para los artículos y pronombres y también para sustantivos agentes, con forma femenina y masculina que forman plural con e (lector/lectora, lectores/lectoras, autor…..)
¿Para cuando el «Manual del buen uso del lenguaje inclusivo»? Entiendo que los ejemplos históricos de reglaje lingüistico mas notables son los de los estados nacionales de la Europa post medieval. No se si habrá algún otro ejemplo de cambio artificial incorporado en algun idioma por un grupo de hablantes.
Tambien me llevó a pensar en el concepto de «morfema» o mas especificamente en la asociacion del fonema o con el campo masculino, a con el femenino y e con el neutro, algo que en un análisis rápìdo se muestra lleno de irregularidades, por ejemplo los sustantivos de origen griego , masculinos pero terminados en a…..
Como individuo favorezco la e en como reemplazo de todos los sustantivos colectivos que venian tomando forma masculina hasta ahora excluyendo a los elementos femeninos del conjunto.

Saludos!

Patricia Kolesnicov

17/06/2018

Patricia Kolesnicov

Muy buena.. la voy a usar. Ojo que mi apellido ws KolesniCov. Grazie.

gustavo

17/06/2018

gustavo

Nada nuevo, demasiado larga la nota para , un esfuerzo innecesaria para justificar un cambio que no existe y solo es una expresión de un momento social particular. Una cosa es la mutación espontanea del lenguaje, y otra intentar generar un cambio forzoso que ni siquiera logra el fin que se pretende.

Sury

17/06/2018

Sury

Me encantó la nota y unos cuantos comentarios constructivos. Les felicito por el excelente trabajo y por la altura al responder otros tantos comentarios obtusos. Me llevo horas completar la lectura de todo pero lo disfrute y aprendí un montón. Gracias!!!

MaiiKisz

16/06/2018

MaiiKisz

Me encantó la nota. Lo hermoso fue que me llegó por muchos lados distintos, lo que quiere decir que mucha gente la leyó y la está recomendando. Me hizo pensar que sería hermoso que a raíz de estas cosas que se dan en el marco social, se pueda empezar a hablar de Bourdieu en las escuelas secundarias (entre otros sociólogos, filósofos, etc… que yo recién estoy conociendo ahora, con 27 años, en la universidad). Utopía, quizás. Gracias por hacer esto <3

Emi

16/06/2018

Emi

Hola, la verdad Interesante la Nota, pero tengo una duda, cuando abri el papel citado del experimento donde le piden a 24 participantes describir objetos e ingles que tienen genero inverso en español y aleman, ese experimento no aparece en el papel citado, hay 2 experimentos pero son diferentes. Que paso?

Gabriela Alvero Krsul

16/06/2018

Gabriela Alvero Krsul

Me encantó la nota! Veo que la gran mayoría de la gente se centra en el análisis lingüístico de la cosa, yo lo leo más como algo «comportemtal» -serå que soy educadora canina y me encanta ver y analizar cómo las emociones influyen en el comportamiento y las relaciones- Antes de este texto pensaba que no era muy relevante el lenguaje en el tema de la inclusión, ahora entiendo mucho mejor por qué SI lo es

Nano

15/06/2018

Nano

Muy interesante la nota pero me detengo en 2 partes (En un par mas pero ya fueron deliberadas en comentarios anteriores) :
…»En otro estudio de Lera Boroditsky se hizo una lista de 24 sustantivos con género inverso en castellano y alemán, que en cada idioma eran la mitad femeninos y la mitad masculinos. Se les mostraron los sustantivos, escritos en inglés, a hablantes natives de castellano y alemán, y se les preguntó sobre los primeros tres adjetivos que se les venían a la mente. Las descripciones resultaron estar bastante vinculadas con ideas asociadas al género. Por ejemplo, la palabra llave es masculina en alemán. Les hablantes de ese idioma describieron en promedio las llaves como duras, pesadas, metalizadas, útiles. En cambio, les hablantes de castellano las describieron como doradas, pequeñas, adorables, brillantes y diminutas. A la inversa, la palabra puente es femenina en alemán y les hablantes de ese idioma describieron los puentes como hermosos, elegantes, frágiles, bonitos, tranquilos, esbeltos. Les hablantes de castellano dijeron que eran grandes, peligrosos, fuertes, resistentes, imponentes y largos…»
Me parece un parrafo totlamente esterotipado (totalmente opuesto al planteo de fondo que quiere hacer la nota), en donde asevera que el hombre es duros, pesados, metalizados, útiles y las mujeres doradas, pequeñas, adorables, brillantes y diminutas. ¿Quien eligió esos sustantivos propios del género masculino y los otros del femenino? Los que hicieron el estudio y por correlación, ustedes.

…»Otra de las fuertísimas resistencias a este tipo de propuestas es la de quienes sencillamente niegan que exista algún tipo de relación entre la lengua y los mayores o menores niveles de equidad de género. Aunque recién comentamos evidencias empíricas que sugieren que esa relación sí existe, se suele hacer referencia a la cuestión, también empírica, de que en aquellas regiones en las que se hablan lenguas menos sexuadas, por ejemplo con un genérico verdaderamente neutral, a menudo se verifica mayor inequidad de género que en otros países….»
Me detengo a pensar en esta parte y en lo que sigue de la nota. ¿Se podría comparar un país con lenguaje neutro, como Inglaterra, y uno como Argentina, y comparar si uno es mas equitativo en términos de género que el otro? Creo que sería la única evidencia que inclinaría definitivamente la balanza y mostraría una utilidad al cambio. Es de la única parte que no mostraron fuentes o un estudio fundamentado.

Claudia

15/06/2018

Claudia

Estimados
Gracias por el artículo, la reflexión y las referencias. Hay un asunto que uds no contemplan y que hace a la esencia misma del fenómeno lingüístico. El cambio lingüístico no ocurre por un acto planificado, intencional. La lengua no es del orden de la voluntad. El cambio es de naturaleza espontánea y masiva (porque cuando lo percibimos, ya es masivo). No tiene una intencionalidad social o ideológica. Las formas “puédamos” o “hubieron disturbios” son ejemplos de cambios lingüísticos avanzados (al menos en el dialecto montevideano). Los hablantes no decidimos hablar así, el cambio ocurre más allá de las voluntades individuales o de grupo. Así son las lenguas naturales. En nuestra condición de hablantes podemos proponer y promover usos inclusivos dentro de los recursos de la lengua. Igual que dejamos de hablar del “descubrimiento de America”, podemos dejar de hablar de “la evolución del hombre”, o “la llegada del hombre a la luna”, o “reunión de padres”… y buscar expresiones más inclusivas. Pero no podemos modificar el sistema de género gramatical. No es del orden de lo posible. Además, sin ofender, la actitud lingüística subyacente en la promoción de “todes” es normativa y, aunque bien intencionada, en última instancia autoritaria, como las campañas de “hablemos correctamente nuestro idioma”. A los hablantes no se les dice cómo hablar su lengua, no está bueno y además, no funciona. Y denota una ilusión de control sobre la lengua que los hablantes no tenemos.
Saludos
Claudia

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Germán

15/06/2018

Germán

Si, una palabra sirve a conceptualizar y comprender un fenómeno. Pero no es racional pensar que cambiando un fonema se puede cambiar toda percepción de nuestra experiencia empírica. ¿Podrán detener nuestros (injustos) sesgos y heurísticos cognitivos dentro de un razonamiento lógico gramatical? ¿Podrán detener esa “violencia simbólica” que (supuestamente) determina nuestras decisiones? No lo creo, se trata a mi parecer de una deformación berreta e ideológica que maquilla un movimiento social. Todo muy lindo, pero suenan como giles… (Disculpen si ofendo) siento que el cambio va por otro lado. Saludos!

Mariana

14/06/2018

Mariana

Muy interesante el artículo.
También entiendo que el sufijo derivativo o derivacional {-dor} / {-tor}no debería flexionar.
Me gusta este análisis de Pedrito: la lectora/le lector/el lectoro/las lectoras/les lectores/los lectoros.
Soy profesora de gramática portuguesa y estamos debatiendo con algunes alumnes el tema del lenguaje inclusivo, aunque todavía me considero medio dinosauria en estas cuestiones. Me cuesta, pero seguiré pensando. Gracias por este material.
Saludos!

adrian

14/06/2018

adrian

Lindo articulo, académico, fundamentado con citas y bibliografía.
Pero a su vez inutil, poposo y lleno de lugares donde acarician el ego académico e intelectual.
Desde el Decameron, el Cid hasta hoy la lengua se fue formando para lograr nobeles en literatura de habla castellana, expresaron ideas, fundaron revoluciones, cambiaron paradigmas, solo con las palabras que se desarrollaron mundos, paises, distintos fenómenos.
Se buscaron en lenguas muertas y antiguas para fundamentar la exdistencia de nuevas, especies incluso, o por nombres del que las descubre, todo con bases.
Las nuevas palabras que ingresan son por su uso extendido en regiones de habla castellana, incluso hay interegionales.
Pero esto nuevo es basado en algo vacio, pretencioso y nulo. Con las que existen pueden cambiar todo sin necesidad de inventar para dorarse la pildora los progresistas del nuevo milenio, carentes de luchas tangibles.
Muchas gracias, saludos.

Ardynal

14/06/2018

Ardynal

No puedo estar de acuerdo con quienes se empeñan en desdoblar, acuchillar, cambiar y maltratar la lengua a su antojo. Primero, leed este artículo: https://www.lavozdegalicia.es/noticia/cultura/2018/01/05/lenguaje-inclusivo-tonteria/0003_201801G5P34991.htm
Segundo: presidenta es tan incorrecto como ausenta. Presidente es alguien que preside, como ausente es alguien que no se encuentra en un lugar. Y como presidente, protestante, regente, gobernante y un largo etcétera.
Tercero: decir todes es tan incorrecto como usar la dichosa X y además parece que habléis un valenciano chapucero, ya que se asemeja mucho a la palabra totes, que significa todas. Amiga es igual en singular y amigas en plural es amigues. El valenciano es mi lengua materna tanto como el castellano y no pienso quedarme de brazos cruzados mientras algunos se empeñan en pisotearlas y retorcerlas. ¿Tanto os cuesta aceptar que las cosas son como son y no hay que tocarlas? Si yo entro en una sala y digo buenos días a todos, que alguien me explique a quién estoy ofendiendo, insultando, excluyendo y discriminando, cuando simplemente estoy deseando buenos días a quienes se encuentren en dicha sala. Como acérrimo defensor de la lengua castellana y en nombre de todos nosotros, por favor os pido que dejéis de maltratarla con la excusa del sexismo. El lenguaje no puede ser sexista porque no es un ser vivo ni consciente que se mueve y respira. Es un conjunto de letras que forman palabras. Sexista es una persona y sus actos.

Santiago

13/06/2018

Santiago

¡Hola!

Me encantó casi toda la nota, se mandaron un tremendo laburazo y está tan bien redactada que es imposible dejar de leerla.
Me aclaró un montón de ideas ya que soy una de las personas que si bien apoya este tipo de iniciativas, esta en cuestión, la del lenguaje inclusivo, me hacía muchísimo ruido.
Gracias a su nota entendí un montón de aspectos y estoy mucho más abierto a esta iniciativa en particular. Me sigue sin cerrar el uso particular de la «e», pero ya no voy a volver encarar este tema como antes.

Ahora… ¿por qué digo que me encantó «casi toda la nota»? Bueno, porque después de una fructífera y agradable lectura, llegando al final y con ganas de felicitarlos, me encuentro con este párrafo:

«Anécdotas como esta nos recuerdan que la lengua es maleable y que apoyar o rechazar un uso disruptivo, que tiene por objeto reclamar derechos larga e injustamente negados, es una decisión política, no lingüística».

Quería remarcarles que esta afirmación está cargada de prejuicio, y que a veces porque alguien cree que la aplicación de una solución no es la correcta no significa que está en contra del intento de solucionar eñ problema. Y no, no es nada político. A veces simplemente las personas no estamos de acuerdo en las formas, y eso no nos impide «tirar para el mismo lado».

Así que, a dar el ejemplo, y no prejuzgar. ¡Un saludo!

Lucila

13/06/2018

Lucila

¡Los felicito por la nota! Leerla me hizo reflexionar sobre algunas cuestiones que me hacían bastante ruido acerca del uso del lenguaje inclusivo.
Concuerdo con que el lenguaje es sexista, pero me costaba aceptar la idea de que en un enunciado apareciera un término considerado «neutral» que no correspondiese con el resto de las palabras, lo veía como algo contradictorio. Sin embargo, la aclaración de que no necesariamente tendría que usarse para referirse a absolutamente todo, sino para las personas o seres animados que den idea de género, me acomodó un poco las ideas.
Si bien aún me cuesta interiorizarlo, creo que el debate sobre el lenguaje inclusivo va más allá de si el uso es correcto o no desde el punto de vista normativo, sino que lo interesante de la cuestión es que es algo que viene a romper con un orden establecido que el mismo lenguaje contribuye a reproducir.
El debate en cuestión irrumpe y altera el equilibrio al que estábamos acostumbrados, por eso nos obliga a repensar sobre qué es aquello a lo que considerábamos como «lo normal». Todo esto da lugar a la reflexión acerca de los estereotipos patriarcales y de la carga ideológica que el lenguaje posee, puesto que toda lengua refleja ideología. Es un interesante debate que enriquece el pensamiento humano.

Les recomiendo para leer el libro «La palabra amenazada» de Ivonne Bordelois, que tiene mucho que ver con todo esto.

Santi

13/06/2018

Santi

Excelente trabajo! A mi criterio sin baches. Sólo agregaría algo que leí sobre el uso de «e» en lugar de «x» o «@» , y es que permite su lectura en dispositivos electrónicos para personas no videntes♥

Luciano

12/06/2018

Luciano

Hola lucho, va el texto que te recomendé. Sol

LILI

11/06/2018

LILI

Nota muuuuuuuuuuuy interesante!
Asocié con el cambio en las notas de comunicaciones en la escuela, antes «Sres padres:» ahora decimos»Familias:».Lo tomo como positivo en relación a los cambios que se han dado en las conformaciones «familiares», se las tiene en cuenta.Caigo en este preciso instante que antes era machista y ahora feminista ??? jajaja es un lío.
Creo , coincido , que el cambio en el lenguaje, en el modo de decir, decirnos, pueda cambiar pensamientos,se logre visibilizar y escuchar dominaciones que evidencian, me parece que suma.Igualmente me fastidia que si lo uso de tal o cual modo soy o no soy inclusiva. Cuando cada jornada inicio diciendo «Buenos días chicos» yo de verdad percibo a todes!!!!

Maija Meier

11/06/2018

Maija Meier

He notado que alguien nombró a Batjin. Del mismo texto, se me vienen a la mente unas palabras:

«La importancia de ese proceso de lucha con la palabra ajena y su influencia es enorme en la historia del proceso ideológico de formación de la conciencia individual. (…) El proceso se complica además por el hecho de que distintas voces ajenas entran en lucha por influir en la conciencia individual (de la misma manera que luchan también en la realidad social que las rodea)».

Si bien él está enmarcando su discurso en relación al locutor en la novela, realiza a menudo correlaciones con la realidad. En este sentido, es importante notar sus observaciones sobre el lenguaje social. Evidentemente no es nueva la tensión en el lenguaje. Decía, también:

…»para la valoración corriente y el desciframiento del sentido real de las palabras ajenas puede tener importancia determinante quién es el que está hablando, y en qué medio concreto».

En ese sentido, la palabra ajena en relación a le autore y más allá de le autore misme, sino de une sujete. Siendo que nadie nace con una lengua particular sino con una que nos precede y que, a pesar nuestre, utilizamos. Hay una pugna en el lenguaje en relación a nuestras ideologías, donde se funde el lenguaje que a su vez no es constante sino que se encuentra en permanente cambio (prosiguiendo con las figuras acuáticas, podríamos pensar en el río de Heráclito). Decía Voloshinov:

«La más íntima introspección ya es una tentativa de traducción a la lengua común, y de consideración del punto de vista del otro; por consiguiente incluye una orientación hacia un receptor potencial. Ese receptor puede ser simplemente el portador de las evaluaciones del grupo social al que pertenece el sujeto de la introspección. Bajo esta relación, la conciencia, en la medida en que no nos separemos de su contenido, no es ya un fenómeno meramente psicológico, sino, ante todo, un fenómeno ideológico, el producto de una relación de comunicación social. Este co-participante permanente de todos nuestros actos de conciencia no determina sólo el contenido de ésta, determina igualmente —y creemos que es el punto principal— la elección del contenido, la elección de aquello de lo que tenemos conciencia, y por lo tanto, también las evaluaciones que penetran en la conciencia (lo que la psicología designa habitualmente como «tonalidad emocional» de la conciencia)».

Agudo, para su tiempo. Épocas revolucionarias. Si bien él pensaba en la lucha de clases, hogaño podemos pensar su enunciado en términos, también, de lucha de género. En el leguaje esto se da con más fuerza:

«Any ideological product is not only itself a part of reality (natural or social), just as is any physical body, any instrument of production, or any product for consumption, it also, in contradistinction to these other phenomena, reflects and refracts another reality outside of itself. Everything ideological possesses meaning: it represents, depicts, or stands for something lying outside of itself. In other words, it is a sign. Without signs there is no ideology. A physical body equals itself, so to speak; it does not signify anything but wholly coincides with its particular, given nature. In this case, there is no question of ideology

However, any physical body may be perceived as an image; for instance, the image of natural inertia and necessity embodied in that particular thing. Any such artistic-symbolic image to which a particular physical object gives rise is already an ideological product. The physical object is converted into a sign. Without ceasing to be a part of material reality, such an object, reflects and refracts another reality».
https://www.marxists.org/archive/voloshinov/1929/marxism-language.htm

A fin de cuentas:

«La lengua como sistema estable de formas normativamente idénticas es tan sólo una abstracción científica, productiva únicamente para ciertos fines teóricos y prácticos. Esta abstracción no se adecua a la realidad concreta del lenguaje. (…) El lenguaje es un proceso continuo de generación, llevado a cabo en la interacción discursiva social de los hablantes».
https://es.wikipedia.org/wiki/Valent%C3%ADn_Vol%C3%B3shinov

valeria forster

09/06/2018

valeria forster

Hola, primero que nada gracias por el txt, me interesó y sobre todo representó mucho de lo que pienso y que (por obvias razones) nunca puedo expresar tan bien. Por eso mismo es que he querido compartirlo con personas con las que vengo teniendo acaloradas discusiones, sin embargo todas las que están en otros países, han tenido problemas para abrir la página . Nadie fuera de Argentina logra cargarla. Será que pueden facilitarme le txt de laguna otra manera, para poder compartirlo y así seguir avanzando en este tema que nos ocupa, interpela y por sobre todo APASIONA.
Gracias de nuevo!!

Juana Porro

09/06/2018

Juana Porro

Muy buen artículo para alentar la reflexión y el debate sobre este problema. Lo llevo al aula de estudiantes de profesorado. Gracias, Sol y Juan Cruz.

Luis Videla

08/06/2018

Luis Videla

Hola, me parece interesante el artículo, pero sigo sin estar convencido del uso de todes y algunes. Eso a pesar de que defiendo a rajatabla las motivaciones del movimiento feminista.
Hay algo que nadie menciona, así que no me queda más remedio que hacerlo yo mismo.
La cosa es que soy un lector voraz. Me estoy acercando a los 5000 libros leídos. No sólo que leo muchísimo, sino que lo hago a una velocidad que es casi tres veces la media.
Y ahí yace el problema: cada vez que me tropiezo con un todes, o todxs, o [email protected] es como un bache en la ruta. Si vas a 50 km por hora tal vez no sea un inconveniente, pero alguien que viene a 150 km se hace percha, una y otra vez.
Cada vez que me topo con esa “e”, “x” o “@” intrusa sufro un cierto malestar.
Tras leer un párrafo con apenas cinco ocurrencias me siento como la persona que ha comido carne en mal estado.
Entiendo que seguramente, lo mío no sea tan importante como otras perspectivas, pero me gustaría que alguien escuchara y por lo menos entendiera mi lamento.
Saludos.

Mariasilvia Paschetta

08/06/2018

Mariasilvia Paschetta

Una maravilla la nota! Hace un tiempo vengo incorporando el uso de la «e» (y sus correspondientes une, elles, les, etc) y me suena hermoso, capaz porque mis abueles maternes, el vasco y la gallega, hablaban francés pa que nosotres no entendiéramos (y así aprendimos a entender mucho). Y hace rato que digo que el castellano no existe ni en Castilla, y que la RAE menefrega, porque no soy ni realista (en ningún sentido), ni académica, ni española! Yo hablo ARGENTO, como todes les argentes!!!!! GRACIAS!

Ximena Arrau

08/06/2018

Ximena Arrau

Si… Yo pensaba por qué sería la «e» la letra neutra… No porque me suene masculina, sino, por qué se elegiría esa y no otra.

A mi, en lo personal, me acomoda más «@», ya que alude a los nuevos tiempos cibernéticos, actuales y resultaría más fácil incluirlo en la real academia y en el lenguaje común.

Damian

07/06/2018

Damian

Muy intresante el articulo. Ahora, me parece muy contradictorio esto:
«Sin embargo, la investigación empírica aporta indicios de que los sustantivos ‘neutrales’ y los pronombres de lenguas sin división gramatical genérica pueden tener de todas formas un sesgo masculino encubierto. Así, aunque eviten el problema de una terminología masculina genérica, incluso los términos neutrales pueden transmitir un sesgo masculino. »
El parrafo que incluye esa oracion parece refutar toda la propuesta. Eso de «encubierto» es muy ad hoc. ¿Cómo se explica? ¿No advierte acaso que neutralizar el genero empeoraria las cosas? O bien advierte eso, o es una prueba muy fuerte en contra del efecto que tiene el genero neutro. De otra manera, se estaria afirmando una cosa y lo contrario a la vez. Ya que no solo no coincide con sociedades mas igualitarias, sino que coincide con sociedades profundamente machistas.

Daro

07/06/2018

Daro

Querido Agustin

La idea no es mirarle el pelo al huevo, sino entender la problemática.

No estoy del todo convencido de la utilidad del lenguaje inclusivo, pero la verdad es que no se pierde nada intentando incorporarlo. La RAE es la real academia española y debería ocuparse del lenguaje real, que lo construyen las personas hablando y escribiendo.

Carlos Senna Figueiredo

07/06/2018

Carlos Senna Figueiredo

gustavo

07/06/2018

gustavo

Una solicitud: ¿alguien puede decirme qué bibliografía habla del uso del «tú» y del «vos» en Argentina? Gracias.

gustavo

07/06/2018

gustavo

Permisos (son dos).
Primero se me ocurre una comparación arquitectónica. Sospecho que en un artículo de la sección Arquitectura de algún diario, leí que los arquitectos que diseñaron una universidad con un gran parque en su frente dudaban de por dónde debían pasar los caminos peatonales, de cemento. Decidieron no diseñar ni hacer esos caminos hasta que el desgaste del pasto por el paso de la gente indicara el recorrido correcto (entiéndase correcto por el más necesario y cómodo para los usuarios). Cuando las huellas estuvieron manifiestamente marcadas, por ahí hicieron los caminos de cemento.
Segundo permiso: Cuando, en la España del S XVI se cambió el vos por el tú, ¿hubo tanto análisis, tanta literatura, tanta discusión, o fue un cambio de las costumbres más … natural…inconsciente… (pido ayuda con la palabra)? ¿Servirán estas discusiones para marcar el rumbo de nuestro lenguaje? ¿Quién decidirá la fórmula ganadora, quién decidirá se se juega, o no, este partido? ¿Temo que (y espero que no) sean los medios?
Saludos cordiales

Agustín

07/06/2018

Agustín

A pesar de estar totalmente en contra del «lenguaje inclusivo», leí toda su nota porque me parece interesante informarse sobre el punto de vista y opinión de quienes estén a favor.

Ahora lo que critico es, ¿por qué solo es aplicable a palabras cuyo género en plural es «masculino», y no a palabras cuyo único género es femenino?

Les propongo ejemplos concretos:

Ustedes afirman que la palabra «científiques» es correcta, porque su verdadero plural es «científicos» cuyo género es masculino (por lo tanto es machista, androcéntrico y retrógrado, ¿verdad?).
¿Entonces por qué cuando el género a emplear es femenino, no lo traducen a su «lenguaje inclusivo»? ¿Por qué «personas» y no «persones»? ¿Por qué «lingüistas» y no «lingüistes»?
Claro, porque en los últimos casos la (y cito textual) «proyección del género gramatical femenino compense la histórica tendencia a pensar la humanidad como varones».

Les propongo un ejercicio: «traduzcan» la siguiente oración a su «lenguaje inclusivo».
«El gato es un buen animal de compañía».
¿Cómo van a hacer? ¿»Le gate es une buene animel de compañía»?
No, no hay forma, por eso es importante mantener la regla de que el género masculino debe ser empleado para referirse a ambos sexos, y eso no es machista, eso es ser correcto.

Los invito a leer el artículo de la RAE sobre el género:
http://lema.rae.es/dpd/srv/search?key=g%E9nero

Les guste o no, y no se lo tomen a mal, la RAE es quien dicta cómo se habla y escribe correctamente, no «El gato y la caja».

Sin más, espero su pronta respuesta.

Saludos.

Andreina

07/06/2018

Andreina

Hola, me encanto leer la nota y me gustaría que este tipo de argumentos bien pensados fueran los que salen por televisión…

Ahora, no me di a la tarea de leer todos (todes?) Les? Comentaries? (O con «comentarios» es innecesario porq no son personas?) En fin! No los leí todos pero igual dejo mi duda con el riesgo de repetir:

Note que dicen mucho «nos» y nunca «nes» al referirse a «nosotros» como conjunto de personas que hacen o dejan de hacer cosas. Es por alguna razón en especial? Esta el nosotras y el nosotros así que si hablara de que todes mis compañeres y yo «nes saltames» las clases aplica??? O quizás aún estoy un poco confundida con todo lo que implica este lenguaje inclusivo, la verdad es como tratar de aprender un montón de reglas que aún no existen!! Gracias por tan buen análisis!

Rodrigo

07/06/2018

Rodrigo

El cambio de lenguaje no va a erradicar la violencia de genero eh…

Daniel

06/06/2018

Daniel

Hola, muy interesante el artículo. Les cuento que John Holloway escribió su libro Crak Capitalism https://libcom.org/files/Holloway%20-%20Crack%20Capitalism.pdf en femenino, cuando llevamos la tarea, desde nuestra editorial (Herramienta) tomamos la decisión de pasarlo a castellano neutro, perdiendo parte de su espíritu revulsivo. Este artículo me hace poner en duda esa decisión…

Saludos

Alfredo

06/06/2018

Alfredo

Muy bueno el texto para reflexionar sobre el lenguaje, pero tuve una duda, ¿por qué se escribió «lecteres»?
Esa «O» que cambiaron no indica el género, pero reconozco que es una palabra difícil para que sea inclusiva ya que la «E» en este caso colo incluye el masculino.

Ale Damiani

06/06/2018

Ale Damiani

creo que hace falta una corrección en el grafico «338.lenguaje_inclusivo_05-2-1.png», puede ser que estén invertidas las barras masculinas y las femeninas?

Lilyth

06/06/2018

Lilyth

Reproducir las producciones sociales de la manera tradicional con el mismo lenguaje, es conservar las condiciones de la existencia humana de la misma manera que hace muchos años atrás, es transcribir la vida sin exigir explicaciones, es cruzarse los brazos sin ningún tipo de contradicciones, es huir de los conflictos y al qué dirán cierto grupo de actores perfeccionistas en el lenguaje.

Lo que se pretende con estas palabras, es hacer un llamado de atención, y/o una crítica constructiva a todo lo que nos destruye, y personalmente opino que el lenguaje es una de las causas de la desigualdad social, por lo tanto lo que nos puede ayudar a mejorar la convivencia, es practicando un lenguaje diferente, con el cual se pueda reivindicar a muchos grupos sociales y proclamar la igualdad de derechos para todas las personas.

Si reproducimos cambios en el lenguaje, dejaríamos de perpetuar esa discriminación que proviene de la misma organización social, cambiaríamos el modo repasado de vida en las interrelaciones sociales.

Es decir, se debe dar la importancia a la posibilidad de construir nuevos imaginarios e ideologías diferentes, donde tengamos la oportunidad de exponer y de participar en los todos procesos de la vida humana, sin distinción, ni opresión.

Tan solo si fuera posible exponer la realidad del pensamiento humano, «pero sin eliminar su verdad», sería simplemente dejar vivir su extraordinaria realidad…Para que se logre un mejor entendimiento sobre la propuesta de un lenguaje Diferente, es necesario entender los esquemas de actuar, pensar, organizar, sentir y exponer que tienen las personas, para que tanto la sociedad civil como las instituciones del estado se den cuenta cómo afecta este tipo de lenguaje en las relaciones sociales, y se empiecen a generar y priorizar nuevas directrices en los nuevos discursos, donde se reflejen símbolos y códigos equitativos, para que posteriormente las expresiones verbales visibilicen a toda la humanidad con respeto y equidad.

Tampoco es necesario desdoblar el lenguaje…. existen muchas posibilidades de unir y cambiar unas palabras con otras para nombrar a todas las personas y que nadie se siente excluido, ejem: niña – niño – por NIÑEZ.. asi de simple. estoy de acuerdo que se puede utilizar la letra «e» en muchas expresiones , esta palabra seria la clave del incio para fomentar igualdad en el lenguaje.
http://irisneva.blogspot.com/2017/09/

Lilyth

06/06/2018

Lilyth

La lengua no es degenerada…. al lenguaje lo utilizamos como una herramienta para establecer o fijar nombres a las cosas y a los pensamientos, – acorde a las representaciones, ideologías, impresiones e imágenes que vamos aprendiendo en nuestra cotidianidad. Es decir seguimos siendo coherentes con esas convicciones, pensamientos, elecciones, interrelaciones, clases y roles sociales, ocultando toda realidad humana.
Es decir se apoyan de manera sutil del lenguaje para moldear sutilmente a la humanidad, y articular diferentes formas de dominación y los roles de subordinación, en otras palabras, sencillamente porque la intención fue, es y será que la humanidad mantenga un conocimiento uniforme.

No estoy de acuerdo con el LENGUAJE INCLUSIVO, por la sencilla razón de que no es justo estar incluidas en un lenguaje androcéntrico, y seguir manteniendo la manera de como la «RAE» ha designado a las personas y a las cosas.

Ya es el tiempo de empezar con un LENGUAJE QUE HAGA LA DIFERENCIA,Hablar DIFERENTE significa, dejar a un lado todo tipo de estereotippos y paradigmans machistas, quiere decir nombrar a las personas y a las cosas tal como son, con sus especificidades propias y diferentes, porque nada ni nadie es semejante.

En el imaginario es imposible reconstruir otro tipo de lenguaje.. pero, lo que si podemos empezar a nombrar las diferencias «cada persona es un mundo». Entonces empecemos a respetar nuestras diferencias, empecemos a ser la DIFERENCIA.

Basta de seguir acomodandonos en mundo que de manera sutil nos subsime en una sociedad patriarcal.

http://irisneva.blogspot.com/2016/

Alejandro Soltonovich

06/06/2018

Alejandro Soltonovich

Sin llegar a compartir algunas de las conclusiones, incluidas algunas «tácitas», metodología y bases filosóficas y epistemológicas… el artículo me pareció excelente y, luego de leer buena parte de los comentarios, quedé muy contento con esta aproximación científica mixta entre lingüística y sociología (estoy más próximo a este segundo espacio por titulación y actividad reflexiva): aprendí mucho con el texto y con muchos comentarios de los participantes. Igualmente me sentí muy molesto (aunque no realmente sorprendido) por las intervenciones de algunos integristas de la ciencia (no de los autores, cuya templanza en las respuestas tuve ocasión de admirar) que por alguna razón misteriosa creen que la ciencia y sus métodos no son también ideológicos… Gente llena de «justa ira» cientificista: si van a criticar el trabajo de otros soltando una catarata de bibliografía, al menos citen correctamente… y bájense del pedestal del cientificismo purista, que la ciencia es otra cosa: es debate, es intercambio, es impureza…
Vuelvo a lo relevante. Como aspecto general, quería resumir (y re-asumir) la duda central que vi reflejada en otros comentarios: cuando se habla del lenguaje inclusivo no se está hablando solo de una cuestión lingüística, sino de un reclamo político y de una política social (también soy de quienes creen que la RAE cumple una función política… y que calladita está más linda) encabezada por un segmento heterogéneo de la población a la cual, en última instancia, no le importa la cuestión lingüística en sí, ni tampoco la semiológica… este artículo sirve para reflexionar a quienes tenemos dudas sobre la cuestión y al mismo tiempo nos importa… lo que creo queda en el aire es lo siguiente: que no afecta a los participantes del «río lingüístico» a quienes no les importa en lo absoluto el tema (lo cual no significa que no les interese la igualdad de género, ni que sean cómplices de la dominación patriarcal por ello) ni tampoco a quienes participan de la lucha social sin considerar estas cuestiones … en este aspecto, el artículo tiene una carga prescriptiva que es parte de esa lucha por el sentido y que queda algo desenfocada respecto del auditorio… desenfoque totalmente comprensible (y claramente discutible en sí mismo) pero que señalo porque solo quiero que quienes desarrollaron este excelente trabajo puedan orientar sus esfuerzos de la mejor manera posible (sea la que sea, porque no me corresponde definir sus términos) ya que es notable tanto su capacidad como investigadores y expositores. En definitiva, muchas gracias por su esfuerzo!

Yo.

06/06/2018

Yo.

Fea tu weá de artículo.

Jerónimo

06/06/2018

Jerónimo

Excelente nota.
No hagan caso a comentaristas malicioses: acusan sesgos de paja en ojos ajenos y no ven los sesgos de viga en sus propios comentarios (los comentarios que debaten con el artículo buscando ampliar el conocimiento señalan puntos fuertes y débiles, cuestionan pero acuerdan parcialmente, suman; los que traen un entendimiento blindado a argumentos y evidencia no logran reconocer ni un elemento útil, nada que los haga reflexionar y ampliar su entendimiento sobre el tema, sólo aportan un bombardeo que no logra hacer puntería por estar más centrado en seguir el mapa de su determinación previa que en analizar la investigación que tienen delante. A estes últimes, ni cabida).
Discrepo de las acusaciones de sesgos o vicios cientificistas que leí en algunos comentarios. Creo que el error que los lleva a esas acusaciones reside en adjudicar a la nota objetivos que ésta no se propone.

A mi criterio la nota consigue efectivamente:
– visibilizar modos en que el habla modifica la forma en que interpretamos la realidad,
– ofrecer evidencia y argumentos que colaboran en validar la lengua como un espacio de disputa de sentido (y, correlativamente, de modificación del comportamiento social) y
– demostrar la invalidez de toda una rama de argumentos «lingüiscistas» en contra del lenguaje inclusivo.

Sinceramente, me aportó datos y me aclaró conceptos. Lxs felicito y agradezco (a mí, perdón, pero me gusta usar la ‘x’, jijiji).
No hace falta que respondan a este comentario: sé que tienen mucho por responder y celebro que así sea.
Un abrazo grande.

Fedro

06/06/2018

Fedro

Hola! Si bien no estoy a la altura de sus conocimientos lingüísticos y gramaticales, discrepo mucho con respecto al uso de la E como neutro y quisiera dar mis motivos para que luego me den su impresión de ser posible.
Creo que como sociedad nos debemos un debate profundo y sincero con respecto al género que va más allá del lenguaje. Como bien se aclara a la pasada en el artículo, el género -sea en la ropa, en los colores o incluso en las personas- es una jerarquía basada en el sexo y, por ende, es opresión sexista. En parte me llamó la atención que al hablar del uso de la barra (por ejemplo en todos/as) -que es el recurso más coherente e inclusivo para mi- dijeran que contempla sólo dos géneros cuando, por un lado, el género debería abolirse (por lo comentado anteriormente, fomenta una jerarquía sexista), y por el otro el género de la palabra debería, tal como hace el género en las personas, referirse al sexo biológico (y todos/as sabemos que sexos sólo hay dos). Por el otro lado dicen a modo de argumento que la barra «les salta a los ojos como alfileres» cuando en realidad es un recurso aceptado como lo son los paréntesis, las comillas y demás. Con todo respeto, no me pareció muy convincente ese punto.
En fin, estoy de acuerdo en muchas cosas de las dichas en el artículo, como la forma en que nos determina el lenguaje y como se legitima a través de éste la desigualdad entre los sexos, pero creo que, además de lo ya expresado, el recurso de la E que pretende traer igualdad en el lenguaje puede ser un arma de doble filo, por la sencilla razón que, al igual que con el uso del genérico masculino, la mujer, históricamente oprimida, sigue sin nombrarse. Por todo esto sigo considerando el uso de la barra como la mejor alternativa para aportar igualdad en la lengua. Muchas gracias!

Agustín

06/06/2018

Agustín

¡Cómo disfruté el «Bienvenides a la verdadera nota, estimades lecteres»!

Milagros

05/06/2018

Milagros

Tengo que admitir que abandone varias veces la nota antes de poder terminarla , complejo de leer en este codigo, raro en esta página.

Paulo Ballan

05/06/2018

Paulo Ballan

Hola! Me re copo la nota la verdad, pero me causa mucha curiosidad el párrafo que habla sobre el japonés, el islandés y el árabe clásico. Sentí que está sacando toda la correlación entre el lenguaje y el machismo, lo cual toda la anterior nota hasta ese momento viene argumentando de una manera concreta. Luego de un rato pensándolo, creo que apunta por el lado de «el lenguaje no es el único factor de una sociedad machista», pero hay que darle una vuelta de tuerca para llegar a esa conclusión.
Corrijanme si me equivoco!

Muchas gracias por compartir y los felicito!

Jonathan Andres Urbina Caviedes

05/06/2018

Jonathan Andres Urbina Caviedes

Waeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee! Me cambio por completo el punto de vista que tenia sobre el tema, aun que aun (Por experiencia en los rubros) se me hace muy difícil «creer» (a través de pruebas) eso de los números de la brecha salarial y los números del femicidio.

No solo porque vivimos en el país de las falacias lógico matemáticas («…La casa está en orden…» y el famoso y ponderado «INDEC»).

Sino que los sueldos están sujetos no solo a la ley, sino que a los convenios colectivos de trabajos (Que impone los sueldos base sin discriminar sexo, raza, religión o color) que tratan los gremios (Y acá en Argentina hay gremios para todo, así que todo rubro tiene un gremio). Yo trabaje muchos años en el sector de PERSONAL en empresas, y nunca vi esa «discriminación» tan fomentada, y créeme que vi muchas mujeres ganar más que cualquier hombre, no por «USAR SUS ATRIBUTOS» sino que por su eficacia, eficiencia para desarrollar su tarea y otras también.

En el ambiente laboral existe los que se llaman «FUERA DE CONVENIO», que justamente están fuera de los convenios colectivos de trabajo.

En cuanto al femicidio………… 1º: No importa a quien se mate, torture, golpee, acose, etc. fue, es y seguirá siendo una victima.

Para mi, la vida de una persona no es como en un «Vídeo Juego» donde si matas, torturas o golpeas y acosas a una mujer, tenes 1000 puntos (si de paso es negra y judía tenes un 1UP). pero si matas a un hombre de las mismas condiciones, recibes 110 puntos y una penalización de movimiento.

Recordemos que «Todo se toma como uno quiere», algunos piensan que matar a un hombre negro y judío es malo por «la penalización», otros piensan que no vale la pena por el bajo puntaje y el alto costo de la penalización, peeeeerooooo…. Hay otros que piensan en desnudarse, ponerse un calzoncillo en la cabeza, pintarrajearse y salir a las calles con pancartas que dicen «PORQUE MATAR UNA MUJER NEGRA Y JUDÍA VALE MÁS QUE UN HOMBRE DE LAS MISMAS CONDICIONES, YO TAMBIÉN VALGO LO MISMO», pero lo que en realidad nadie piensa, es en que; «SOMES» más que 1000 puntos y 1UP, somos vida, sea como sea y sea por lo que sea… SOMOS VIDA.

Y más allá de las artimañas de campaña cualquiera fuese su índole (De las que todavía no nos acostumbramos y tampoco parece importar). Creo que hay que dejar de lado el «sensacionalismo cargado a los números y encuestas», para enfocarse en lo verdaderamente importante, que es «la seguridad e integridad de la vida de las personas» (Fíjate que que lindo encierra a todos los géneros esa frase).

Sensacionalismo cargado a los números:
– Les que están en contra de la caratula de femicidio dicen que mueren más hombres que mujeres, en asaltos, accidentes, etc. y si, es verdad. Pero la sensacionalización de ese numero trae consigo las controversias que conocemos.

– Les que están a favor de esa caratula, dicen que se viola una mujer cada 6 horas en el país, lo cual es cierto. Pero la sensacionalización de ese numero trae consigo las controversias que conocemos.

Pero sabemos (No por lógica, sino que sentido común) que una mujer tiene un 100% de probabilidades de ser violada vs un hombre, frente a una situación de asalto, pero por cada 1 mujer asaltada hay 10 hombres asaltados, de los cuales hay 3 muertos, 4 heridos y 3 que la zafan, etc, etc, etc.

Y eso es como decir que en China un perro tiene más probabilidad de morir a manos de una persona, que una persona en si, y que un feto de entre 3 y 9 meses tiene muchas más probabilidades de morir que un perro. (Ya saben, en China se come todo).

A lo que voy, es que todos abogan por el genero, raza, religión, color, etc. pero nadie aboga por lo que en realidad hay que abogar… LA INTEGRIDAD DE LA VIDA.

Yo no creo en números, porque ningún estudio de esos está firmemente respaldado, por médicos forenses que practican las autopsias, etc. tampoco están a la vista del publico en general. Solo hay números, probabilidades y estadísticas, que cuando se aplican a personas… de poco valen, ya que no existe 2.66 personas, o son 2 o 3, pero no 2.66, al igual que «el 87,35% de los encuestados (353 personas), dicen que ‘si’ » osea que 308,3455 «personas» = 308 personas, 5 dedos meñiques, 4 muelas del juicio, 6 parpados, 18 amígdalas y 7 riñones votaron por el «SI»

Tan solo expreso mi opinión, por experiencia vivida.

Marcos Buchin

05/06/2018

Marcos Buchin

Hola, la nota es muy jugosa a pesar de los interesantes cuestionamientos hechos por varios lectores ( y muy bien respondidos por los autores). Sobre la percepción que tendríamos de conceptos de acuerdo a su género gramatical, me quedan dudas: la poronga, la barra brava, la hinchada, la manada, etc. son todos ( o todas) femeninas gramaticalmente pero machistas y patriarcales conceptualmente ¿Y la polla y el coño? No deja de ser curioso. También me quedan dudas sobre la cuestión de que un neutro igual al masculino invisibiliza a las mujeres, por ejemplo ante una clase mixta si el maestro dice «alumnos» les habla a nenes y nenas, si dice «alumnas» sólo a las nenas, para referirse sólo a los nenes debe especificarlo «alumnos varones»… La dimensión política del lenguaje es maravillosa, hoy alcanza con decir «todos y todas» para decir que uno si no es K al menos los mira con cariño, y la correlación «persona anti todos y todas» o «anti presidentA» con «gorila» es bien alta… Adhiero al uso disruptivo intencionado del lenguaje, cada uno sabrá donde y cuando es pertinente aunque el hábito no haga al monje. Abraxes y gracies

Milena Siguen

05/06/2018

Milena Siguen

Olá

Piedad

05/06/2018

Piedad

No hay que dejar de aclarar que los grupos no son comparables en absoluto. Garantizar comparabilidad es dudoso incluso cuando hablamos de gente de la misma ciudad. Calificar esto de evidencia me parece demasiado generoso. Dado que no contamos con evidencia me parece más recomendable evaluar los costos de aplicación. Si no son muy altos, ante posible mejora, para adelante!

Juanjo

05/06/2018

Juanjo

La Academia Argentina de Letras publicó un artículo hace un tiempo sobre este tema. Les dejo el link: https://t.co/h0HKBsu9D6

Matías Nicolás

05/06/2018

Matías Nicolás

Excelente nota! Se la compartí a todes mis amigues!

Sara

05/06/2018

Sara

Solamente para aportar un dato: «presidenta», en el sentido de ‘la que preside’, está en el diccionario de la Real Academia Española desde la edición de 1884.

Real Academia Española. Diccionario de la lengua castellana por la Real Academia Española. Duodécima edición. Madrid. Imprenta de D. Gregorio Hernando. 1884.

Clara

05/06/2018

Clara

Muy buena nota, gates !
No está directamente relacionado con el género; pero recuerdo que la primera vez que usé «interrupción voluntaria del embarazo» en una charla alguien me dijo: la verdad es que le quita estridencia y es más fácil hablar.
Ojalá podamos tomarnos un poco más de tiempo para comunicarnos mejor

Flor

05/06/2018

Flor

Hola!

Los felicito por el trabajo. Me gustó, sobre todo, la primera parte.

Entiendo perfectamente que la idea difundida de la RAE de lengua unificada es una quimera, pues es imposible unir a todas las variaciones del español en patrones comunes y estáticos

También es importarte reflexionar que el lenguaje es pensamiento. Sindudamente!!!

Ahora bien, me parece que es necesario remarcar que el genero gramatical es arbitrario, es decir, no hay cargas semánticas en él.
Si yo tengo tres hijos de los cuales una es niña, no hay nada de discriminativo o sexista en que yo responda a la pregunta «¿cómo están tus hijos?»
«Todos están bien». No hay nada de discriminativo en esa O de todos. No estoy dejando afuera a mi hipotética hija.

Sí, puedo asegurar es que desde la sintaxis se puede realizar cambios que afecten a la semántica, por ejemplo, la voz pasiva. Que tanto es usada en el discurso periodístico para manipular los análisis de los hechos.

Es importantísimo visibilizar todos las injusticias por el medio que sea. Es hiper bienvenido si es desde el lenguaje, ya que pensamos mediante este y viceversa. Pero también es necesario advertir desde qué lugar lo hacemos. Si no entendimos que el genero gramatical es arbitrario y que no tiene cargas peyorativas es porque nos falta estudiar gramática.

Compañere

05/06/2018

Compañere

1. El castellano alguna vez tuvo neutro (después de todo viene del latín) y con el tiempo lo fue perdiendo. Las lenguas, por una cuestión de eficiencia o de economía si se quiere, tienden a desprenderse de aquello que no usan.

2. Los cambios artificiales que se le hacen tienen un porcentaje de éxito infimo.

3. Sobre todo, el gran problema del uso del neutro (en el castellano, en pleno siglo XXI y teniendo en cuenta los dos puntos anteriores) es un problema de mal gusto.

Real Hero

05/06/2018

Real Hero

Interesante. Existen antecedentes de idiomas de diseño pensados para ser universales e inclusivos, el ejemplo más claro fue el esperanto. Cambiar la forma de pensar el género en el idioma español tiene rasgos en común con el esperanto, en ambos casos existe una intención premeditada y artificial por generar una forma de comunicación, en el caso del esperanto no prosperó porque fue más una abstracción intelectual que un cambio cultural socialmente aceptado. Solo el tiempo dirá si esta iniciativa prospera.

Javi

05/06/2018

Javi

Muy buena la nota.
Este tipo de cambios lo primero que generan es rechazo, pero creo yo rechazo por el cambio mismo (como cuando te cambian el sentido de la calle de la esquina y nos quejamos porque costumbre)
despues estan les que se sienten raros con lo nuevo, pero lo terminan entendiendo/aceptando.
y bueno, estaran les que se opongan, por que se sienten tocados, o lo que sea.

en lo personal, debo decir que me cuesta muchisimo incorporar el lenguaje inclusivo, sobre todo por costumbre, en ese aspecto prefiero la «e» por que se escribe y se lee, la X se piensa y se pronuncia como O al final de cuentas.

en ingles por ejemplo, se han reemplazado designaciones de trabajo (originalmente llamadas por formas masculinas) por formas inclusivas, como «firefighter», «policeofficer» o «bartender», extrañamente aquí suelen usarse (al usar inglés digo) sus formas masculinas,

SAludos

Walter

05/06/2018

Walter

Mi problema con este tema es el siguiente:
Si yo quisiera dejar afuera de algo a alguien, hablaría otro idioma.

No sé si se entiende. Intento explicarme:
Soy hombre, blanco, clase media – alta, universitario y milenial.
No creo pertenecer a ninguna minoría, pero siento empatía con personas que claramente la pasan peor que yo.
El tema es que no necesito de un traductor para entender a un pobre, pero tuve que googlear sororidad, machirulo, patriarcado (en su acepsión feminista), etc.
Y lo peor es que siento que lo googleé al pedo, no agregó nada a lo que ya sabía sobre el tema.
Si un Quom quisiera que yo no entendiera su justo reclamo, debería expresarlo en Toba.

Saludos

Kike

05/06/2018

Kike

Hola! Gracias por este texto le amé de pe a pa!
Hace años que me vengo debatiendo con este tema porque en mi profesión esta manera de darle género al rol es algo que define cómo se transmite y enseña desde tiempos inmemoriales. Yo me dedico al baile de parejas mas específicamente al baile de parejas con música de Jazz que se suele denominar Swing (el estilo de Jazz que se baila lleva ese nombre) aunque su nombre mas específico sea Lindy Hop. Desde hace tiempo que hay una corriente fuerte de educadores y bailarines que ponen el foco en los roles a desarrollar en el baile y no en los géneros. Ejemplo que seguramente conoceremos de otros bailes de pareja es que los hombres son siempre el líder, se le indica como guiar y las mujeres son siempre el que sigue y por lo tanto se las limita a tratar de entender para donde quiere ir el hombre.
En ingles, el idioma de donde el baile es originario USA, este problema no es tan evidente pues se habla de Leader y Follower aunque si se evidencia en la manera de enseñar y ver los roles.
Esto ya setea la mente de los educadores y de los alumnos en el mondo acción/hombre-pasividad/reacción/mujer y por lo tanto las quejas mas habituales son que solo enseñan para los leaderes y no para «las» followers (seguidoras XD).
Incluso en el lenguaje de como conectar/leer a nuestro compañero se evidencia esto. Ejemplo en español se usa la palabra «marca» para describir como guiamos un paso pero en ingles la palabra es «lead» dando a entender que no es algo inmutable como una marca sino una sugerencia o una guía.
Hace tiempo que a nivel mundial se viene debatiendo esto, el hecho de que son roles y no géneros, acá en Argentina y por tener la tradición de la enseñanza del baile de parejas del Tango, esta bastante poco desarrollado. Incluso es visible en los lideres de la escena argentina siendo en su amplia mayoría hombres y con una escases enorme de lideres (representatividad) mujeres, que las hay pero no son cabezas de escuelas u organizadoras de eventos sino siempre son las compañeras/parejas de baile/co-organizadoras de los hombres.
Gracias de vuelta por este texto!
Abrazo enorme

Jaime

05/06/2018

Jaime

Que lindo el periodismo cuando esta bien hecho y te fuerza a deconstruir. Felicitaciones a ambes.

Lucía Niklison

05/06/2018

Lucía Niklison

Como lingüísta escribiendo un paper sobre este tema, tengo que dejarles mi gratitud por todos los links a papers.
Y un comentario no menor y bastante interesante: la RAE reconoce «presidenta», porque hace dos siglos que documenta apariciones del término. Y sobre todo, lo reconocen porque esos usos documentados son en España, porque otro detalle que no hay que dejar de lado es que la RAE, además de machista, el supuesto panhispanismo se lo meten adonde no da el sol. Volviendo al tema, cuando les preguntás en #RAEconsultas en su twitter @RAEinforma te responden que «presidenta» «está bien dicho porque está documentado su uso desde el 1800». Pequeño detalle que olvidan mencionar: el uso que documentan, que sigue apareciendo como segunda o tercera acepción del término, es como «Mujer del presidente». ¿Por qué no maduran y sacan esa acepción de las entradas para «alcaldesa», «jueza» e incluso «médica»? No hay por qué.

Ana

05/06/2018

Ana

Excelente! Lei y disfrute la lectura y lo que dice. Felicitaciones. La comparto. Gracias

Pela

05/06/2018

Pela

Gente, me permito sugerirles reescribir los últimos párrafos de «¿Y ahora qué hacemos?» porque me parece que no se está entendiendo. Creo que no queda clara la cuestión de que hay evidencia empírica en contra del argumento pero que es cuestionable porque en principio no podemos observar un experimento controlado de un país contra sí mismo en circunstancias similares pero con diferentes lenguajes, y además en los casos de lenguaje neutro se observa machismo transmitido por otras vías. Digo yo; no sé. Mandarme a la mierda también es opción.

En lo personal no me gustaba la idea de cambiar el lenguaje por una cuestión de comodidad. Pero dado que hay evidencia débil de que es importante, he sobrevivido a la lectura, y no hay ninguna razón para mantenerlo como está, yo digo que lo modifiquemos.

En términos de estrategia, sin embargo, me parece que escribir así en este espacio puede ser mejor idea que ponerse a argumentar con la mayoría, porque he visto que la discusión genera un choque y un rechazo que es diseminado aún por les machirules disfrazades de progres (dije bien?). Me parece que será cuestión de escribir así, y a la gilada, ni cabida. Que nos acostumbremos.

Monica

05/06/2018

Monica

Como la comencé a las 11 de la noche, pensé que las modificaciones eran producto de una mala traducción, no me fijé en les autores, me interesó le tema.
Confieso que como purista del español me rompe « las vistas» cuando leo pasajeros y pasajeras, obreros y obreras, compañeros y compañeras, etc. Siempre pensé que sólo pasaba por dar visibilidad al género y ahora comprobé que el meollo va más allá, muchas gracias.

andres_cass

05/06/2018

andres_cass

Muy buena la nota. Un gran disparador para pensar muchas cosas.
Cuando comenzé a ver lenguaje inclusivo en las redes me chocó en un principio, pero con el tiempo me fui acostumbrando y lo fui adoptando. Hoy en día, en mis trabajos para una maestría que estoy cursando lo utilizo.
En cuanto a como aplicarlo, en un principio iba más por el uso de la x, pero después lo reemplacé por la e, no solo por su facilidad para leerla sino porque encaja en la estructura preexistente en (falsos) genéricos como estudiante y similar.

Soy de los defensores de que quien se apropia de los significantes se apropia de las ideas, por lo que defiendo el uso del lenguaje inclusivo. Transformar la forma en que pensamos las cosas ayuda muchísimo a transformar la realidad (estoy tratando de no extender el comentario a terrenos más filosóficos).

Creo que de los que están en contra del lenguaje inclusivo, los que más me molestan son los que se oponen porque «se degenera el lenguaje» y habitualmente sus «críticas» vienen acompañadas de insultos y/o descalificaciones. De última tené una posición respecto a su utilidad o impacto, pero no me vengas a decir que degenera el lenguaje y después clavás 10 palabras extranjeras mal escritas.

Julia

05/06/2018

Julia

Lo bueno de los cambios en la lengua es que son democráticos, esperemos que este hábito aislado muera por su propia liviandad.

Lucía

05/06/2018

Lucía

Me encantó el artículo… y me costó mucho leerlo :/
No por las «e» sino por la secuencia que hay que seguir. En el camino me iba llenando de preguntas. Aclaro que no soy una persona formada puntualmente en ninguna disciplina que intervenga directa o indirectamente en este artículo, no puedo criticar ni hacer observaciones como las que leí en los comentarios (le puse onda a leerlos a todos pero no pude). Me llevo dos «cosas» que me quedaron dando vueltas en la cabeza mientras leía:

E. Por lo que vi, salvo el primero, los demás estudios que se citan están hechos desde/para otros idiomas. Por lo que dice la nota al muy principio «la lengua (o lenguaje, no sé) es un fenómeno social. Ocurre siempre con relación a un ‘otro’, a una comunidad con la que establecemos convenciones respecto a qué significan las palabras y cómo significan esas palabras». ¿Esa relación es unívoca en todos los idiomas? porque social no necesariamente implica universal… ¿Hay matices, tiene una sola forma? ¿No hay nada previo al lenguaje o complementario (para no jerarquizar) que influya también en cómo se construye esa relación entre lo que estructura una forma de conceptualizar -individual o colectiva- y las palabras que usamos?
Claro que la respuesta a todo esto puede ser: bueno, estudiá letras, queride.

B. Este cambio en particular empezó a ser visible entre les nosotres comunes con formas escritas de romper los modos masculinos de nombrar. No sé si esto es obvio, común, usual, si solo me pareció raro a mi, o lo es. Las primeras apariciones de lenguaje inclusivo fueron con @ y x, escritas. Impronunciables ambas. Pero no se notó (lo digo desde mi experiencia, donde esto circula pero no se estudia) hasta que necesitamos hablarlo. La x es linda porque tacha algo, molesta a la vista pero en nuestras cabezas acostumbradas se lee «o», como el arroba. Ahí ganó la «e», que es molesta también, pero la única que en la mente, al leer, se pronuncia de una manera distinta porque es una letra que el cerebro reconoce como sonido hablable. Triunfante como presidenta.

Saludos :)

Marcela

05/06/2018

Marcela

Me encantó. No podría estar mejor explicado, con evidencia. Simple y concreto.
Me resulta emocionante que seamos parte de un cambio tan considerable en nuestro lenguaje.

Flavio

05/06/2018

Flavio

El lengueje sexeste mecheste del cepetelesme petrerquiel nes este sekende el cerebre, per ese rezén es que heble keme idiote

Almafuerte

05/06/2018

Almafuerte

El nuevo rumbo de esta página me genera confusión. La otra vez, explicando la corrida del dolar, se acudieron a fetichismos pseudocientificos, como el monetarismo (con ese toque progre del neokeynesianismo, que lleva la nueva sintesis, tan cool hoy por hoy) para sostener que todo se reduce a masa monetaria y stock de divisas. Ahora , partiendo cual revista «social text» (tan vapuleada por Alan Sokal) vienen con la tesis del contructivismo social de que «todo es cultura/todo es lenguaje», y el relativismo lingüístico que le sigue.
No puedo atacar su bibliografía citada o links por no leerlos con detenimiento. Pero en vez de experiencias de asociación mental de palabras, porque no ver un caso de ingeniería social (mucho mas real): en EUA la palabra Nigga esta prohibida desde la ley de derechos civiles hace varias décadas atrás. Sin embargo, la población negra, siendo tan sólo el 15 por ciento, es la que mas porcentualmente llena las carceles, no accede a educación de grado, y permanece sin ascenso social… Puede ser correlación o falsa relación, pero es sugestivo que décadas de lenguaje no discriminador no altere indicadores sociales de segregación.
Saludes.

Ramón Z

04/06/2018

Ramón Z

Excelente trabajo! Una pregunta. ¿Cómo debo citar el artículo? Gracias

RZP

04/06/2018

RZP

¡Excelente trabajo! Una pregunta, ¿Cómo debo citar el artículo? Gracias.

Belu

04/06/2018

Belu

Normalmente diría «Gracias por la nota, gatos»…pero ahora creo que va a ser …¿Gates? Incluso el nombre ElGatoyLaCaja me suena raro… :O En el primer caso me refiero a género de personas pero
el segundo a el gato de Shrödinger…¿cómo saber si no fue gata?

Nahir

04/06/2018

Nahir

Hermoso, genial y necesario artículo: ¡gracias! Una pequeña observación: creo que en la explicación del gráfico sobre la personificación de ideas abstractas están intercambiados los términos.

Augusto

04/06/2018

Augusto

Excelente nota! gracias! atractiva, entretenida y muy bien explicada. Felicitaciones!

Ana Rosa Cantiello

04/06/2018

Ana Rosa Cantiello

Excelente nota y clarísima!!
Debo confesar que al comienzo del lenguaje inclusivo, me costó leerla, pero luego me resultó casi igual.
Todo lo dicho logró convencerme de la necesidad de este cambio en el uso de las palabras, siendo una gran defensora (como lo soy), de la pureza y perfección en el uso de nuestro idioma.
Muchas gracias por permitirme reflexionar y entender.
Felicitaciones!!!

Carlos Senna Figueiredo

04/06/2018

Carlos Senna Figueiredo

Que bueno este mano-a-mano. Meto una vez más mi cuchara. La mejor definicion de lenguaje y la que más ayuda a distinguir lenguaje y lengua es la que ofrece el chileno Humberto Maturana.
Que dice Maturana? Dice que el lenguaje – que es el fundamento de lo humano – es la coordinacion de coordinaciones consensuales conductuales. Es algo recursivo. No solo coordinacion. Se trata de coordinacion de coordinaciones consensuales. Asi que no tiene que ver solamente con lo verbal. Vale leer lo que dice el genial biólogo.
Carlos

Carlos Senna Figueiredo

04/06/2018

Carlos Senna Figueiredo

Muy linda la nota! Felicitaciones. Ahora bien, pienso que la presencia del género en el lenguaje va durar mientras dure el machismo. Como ejemplos de todos los dias: mi nieta Julia me invita a jugar: «yo soy la profesora y vos sos el profesoro.» Y más: «la enamorada del buey es la bueya» O mi amigo sueco casado con brasilera. Cuando la presentaba a los amigos solia decir: «Esta es mi marida». Nos divertíamos comentando que el sueco es el unico idioma en el cual el feminino de marido es marida. Los terminos no se despegan, simplemente cambia el género por sobredeterminación cultural. Los gringos dicen «she» para los buques. En tiempos de guerra tratan como feminino sus países (Germania,Brittania, Madre Rusia) porque necesitan la proteccion de LOS soldadOs. Lo mismo para el mundo: Madre Tierra, Madre Naturaleza. Que delicadas son…
Felicitaciones una vez más. Carlos

Flavio

04/06/2018

Flavio

«Pero les lecteres que hayan llegado a este punto habrán atravesado media nota escrita de forma tradicional y media nota escrita con lenguaje inclusivo, de modo que además de toda la evidencia expuesta sobre la relación entre lengua y pensamiento, podrán evaluar también cuán traumática ha sido (o no) la experiencia» … bastante, la verdad. Rompe los ojos. Por otra parte el artículo, si bien plagado de referencias a estudios empíricos adolece del problema fundamental en la investigación científica que es la falta de objetividad respecto al resultado esperado. Es decir, los autores «quieren» que la evidencia científica aporte sustento a lo que ellos ya creén, antes de haberlo probado. Como investigación científica eso invalida los resultados. Tanto más cuando se parte de supuestos que por más tallados en piedra que puedan estar para algunos, son en realidad más que discutibles, como la brecha salarial o la supuesta relación directa entre machismo y violencia hacia las mujeres. Llama la atención que las sociedades menos machistas del mundo según el índice de equidad de ONU presenten a su vez un número importante de casos de violencia de género. Es decir que la relación directa entre machismo y violencia no sería algo tan lineal.

Emilio

04/06/2018

Emilio

Utilizar la política (interpretada como agente de cambio) para modificar algo tan vasto como el lenguaje, es una batalla perdida. Es muy romántico, pero tiene más chances de generar ese cambio la cocinera boricua que dice «peldón» al pedirte que repitas una frase , q el intento forzado de querer incorporar una palabra como «persones» o «amigues».

Cualquier artificialidad es simplemente olvidada por el idioma. Es sencillo: si tenés que forzar tu manera de hablar, no lo vas a decir. Vas a buscar otras palabras.

Pregúntenle a Mr Zamenhof sino a ver qué pasó con su proyecto (dejame decirte que este experimento del lenguaje inclusivo no es original ). NI UNA mención al esperanto en el artículo.

Besis… ahre

Florencia Molina

04/06/2018

Florencia Molina

En general me encantan las notas del gato, pero está se me hizo insoportable de leer, literalmente me dolían los ojos. Fui saltando partes desde que empezó el lenguaje inclusivo y llegué hasta al final de pedo. Sigo sin verle el sentido al lenguaje inclusivo, más allá de todas las pruebas empíricas que citaron, entorpece la lectura y la escritura, y disiento en eso de que «nos importa un carajo que diga la RAE». El fin de la RAE es unificar la lengua y evitar que se extinga, porque al ser hablada por tantas personas corre riesgo de que termine desmembrandose en numerosos dialectos, como le pasó al latín vulgar. Tiene sentido que exista.

Claudio

04/06/2018

Claudio

Muy interesante la presentación del tema. Respecto de las diversas propuestas de formas inclusivas del lenguaje, me llamó la atención un texto que leí hace un tiempo en el que la forma neutra estaba sencillamente representada por el femenino, lo que es completamente correcto si el lector asume aquí el apócope de «persona». Un ejemplo sería el de la que escribe este comentario, que es una (persona) varón. Esta forma tiene la ventaja evidente de no requerir ningún dispositivo adicional (nuevos pronombres, etc.), y debo decir que, por lo menos en mi humilde opinión, hace un gran trabajo en visibilizar la cuestión de género. Eso sí, requiere de nosotras las varones que nos animemos a usar el femenino al autoreferirnos…

Bruno

04/06/2018

Bruno

El articulo es el mejor que he visto para defender el lenguaje inclusivo, por lo menos trata de verlo cientificamente. EeL problema es que la conclusion no se sigue de las premisas y sigue sin demostrar que el lenguaje inclusivo sirva de algo, su interpretacion de los estudios es antojada.

De la existencia de cierta concordancia del género gramatical y objetos o ideas demuestra ni de esto se puede inferir que el lenguaje sea ‘un mecanismo que perpetúa la relación de dominación masculina’.

Un ejemplo de esto serian los estudios que demuestran que luego de jugar videojuegos violentos o ver peliculas de accion las personas muestran niveles de agresividad elevados. Listo, esto prueba que las peliculas y los videojuegos causan violencia…¿Verdad? NO.

Los efectos son de corto plazo.

No veo como pueden inferir de esos estudios que el lenguaje perpetua la dominacion masculina, su interpretacion es demasiado injustificada.

Lo mas llamativo es que ustedes mismos menciona el caso Arabe, Islandes y japones y como sus lenguajes neutros no ha tenido ni la menor influencia en la igualdad de genero. Luego dicen : «aunque eviten el problema de una terminología masculina genérica, incluso los términos neutrales pueden transmitir un sesgo masculino» o «el androcentrismo en lenguajes sin género puede incluso aumentar la invisibilidad léxica, semántica y conceptual de las mujeres».

Que contradiccion tan lamentable. ¿Que estan diciendo? Que el lenguaje neutro funciona pero no funciona al mismo tiempo.

Y hablando de posiciones infalsables: «El lenguaje neutro ayuda a combatir la dominacion masculina pero en los paises donde existen y no sirve es por alguna razon misteriosa que no podemos explicar apropiadamente».

Deshonestidad intelectual ¿Donde?

En fin, lo mismo de siempre.

Federico

04/06/2018

Federico

Me gusta como está escrita la nota, es divertida de leer.

Y aprobecho para aportar una forma posible para salir de la dificultad que parece representar el uso de lenguaje inclusivo, por lo menos es la que a mí me ayudó. Básicamente hay que salir un poco del plano individual, de reflexión interna, de mirarnos tanto el ombligo, y conectar con otres. Sobre todo con otres. Con personas que no se definan como varones ni cómo mujeres. Del contacto con esa otredad, con ese otre, se aprende más que miles de horas de darle vueltas al asunto.

Puede que no sea una solución universal, pero a mí me sirvió para crecer mucho.

Micaela

04/06/2018

Micaela

Buenas! Supongo que la nota cumple su función: incomodar. Es una gran nota en ciertos puntos, celebro el debate y la inclusión de la linguistica en El Gato y la Caja (a ver si vienen más!)
Pero van mis acotaciones, ciertos lugares en donde me parece que hace agua.
1. Como dijeron arriba, se confunden los términos lengua / lenguaje en reiteradas ocasiones. O castellano / español. Lo mismo pasa con la idea de adquisición o aprendizaje de la lengua. En una nota cuyo objeto es la lingüística, errar en eso no está bueno.
2. Creo que la nota falla en su método científico. Más que plantear una hipótesis a corroborar o desmentir, el artículo hace uso de otros trabajos para legitimar una postura clara desde el inicio. Acomoda las fuentes para aceptar lo que se busca. No estaría mal si esto fuese una columna de opinión pero es una página que busca divulgar científicamente y pelear contra la posverdad.
3. Asimismo, si uno de los objetivos es acercar temas científicos a todas las personas, no nombrar el hecho de que la lingüística es una disciplina atravesada por opiniones muy fuertes, por debates grosos entre externistas e internistas, hace que nos muestren sólo un lado del problema. Me parece que hubiese sido más interesante armar un debate dentro del artículo en sí y dar argumentos a favor y en contra (que los hay de ambos lados y buenos y científicos): pensar, con Saussure, la idea de inmutabilidad y mutabilidad de la lengua; traer a discusión a Chomsky y su planteo contra posturas como la de Boroditsky; pensar también la neurolinguística o la psicolinguistica o, si no, directamente decir «Me estoy parando desde el externismo, la lingüística no es homogénea, como hay estos argumentos, hay otros: lean acá acá y acá». ¡Seguro hay un montón de lingüistas ahí afuera con ganas de participar del debate!!

¡Saludos!

Diego Azuaga

04/06/2018

Diego Azuaga

Lo que me costó leer este artículo! Entre esos «les» que no sabés rápidamente si son un «los/las» o un «les» posta y palabras como «lectEres», que le ponen la E a una O que no denota género, porque lectAres, esto es un quilombo.

No me gusta ninguna opción, pero realmente prefiero la X loca. Me da más velocidad de comprensión del texto que la E, que puede resultar ambigua.

Fer

04/06/2018

Fer

Hola gatos, pregunta
«Algo muy similar encuentra Friederike Braun en su estudio con la lengua turca, cuya falta de género gramatical no evita que les hablantes de turco comuniquen mensajes con sesgos de género.»

Me hace ruido esto. Digo. No buscamos evitar que se comunique un sesgo de género. Buscamos evitar que haya un sesgo de género al comunicar, no se si se entiende la diferencia.

Después de todo, la función de una lengua es comunicar justamente. Independientemente de cuál sea el mensaje que se quiere comunicar o si estamos de acuerdo con el…
No me parece que la onda sea eliminar toda posibilidad de comunicar algo, aunque ese algo sea injusto..
No se, me sono a eso.

Abrazos gatos!

Xota QED

04/06/2018

Xota QED

– «es nuestra lengua materna», como se podría parafrasear mejor en un lenguaje inclusivo? Trato de buscar una variante y no se me ocurre.

juan pedro

04/06/2018

juan pedro

Muy buena la nota. Estoy más bien a favor del uso de la «e» pero en las discusiones a veces no es lo suficientemente contundente como para contrarrestar la fuerza de la costumbre. La nota es muy útil en ese sentido, pero me quedó algo de duda respecto a «el sexismo del lenguaje no parece correlacionar con la inequidad de género», me parece que no se responde a ese argumento con la contundencia que caracteriza al resto del artículo en cuanto a cita de investigaciones. Y asociado a eso, me pasa lo mismo con «incluso los términos neutrales pueden transmitir un sesgo masculino».

Gabriela Bonino

04/06/2018

Gabriela Bonino

Excelente nota. La comparto para les estudiantes de formación docente!

Leonel Bracco

04/06/2018

Leonel Bracco

¡Muy buena nota!
Comparto este video que puede ser interesante:
https://www.youtube.com/watch?v=AYRg2DPj-FM

Lorena Maqueda

04/06/2018

Lorena Maqueda

Me encanta que jamás tiren para un lado o para el otro, nos lo dicen a modo de «Esto es lo que tenemos/sabemos del tema, ahora te toca pensar, medir y pesar».
La verdad es que me sigue resultando incómodo, pero entiendo un poco más por donde viene la mano.
Lo cierto es que, por ejemplo, en mi caso, mi familia, nunca se crearon estereotipos de género, mi abuelo cocinaba, mi abuela puteaba porque el del equipo contrario estaba en posición adelantada, yo lo ayudaba a mi abuelo a levantar paredes, mi vieja no va a plancharte una camisa aunque eso iguale el dólar y el peso, mi hermanita de 8 años usa rosa y negro en igual medida y quiere ser veterinaria y diplomática. En mi laburo soy un número sin sexo. Sí, obviamente, siento preferencias e injusticias fuera de las puertas de mi casa o del trabajo, pero dentro no importa si uso boxer o bombacha.

Mauro

04/06/2018

Mauro

¡Hola! Me encantó este artículo, a pesar de que soy bastante conservador con el uso del lenguaje. Está claro que hablamos una lengua viva y hay que dejarla evolucionar (y, de vez en cuando, ayudarla).
Respecto al «hit argento»: ¿cuál es la recomendación o el «nuevo» uso habitual para esas palabras? Me parece horrendo presidenta, igual igual de horrendo que presidento. A nadie se le ocurre decir estudianto o sirviento. ¿A caso no sería «bello» dejar la e justo ahí donde apareció, donde nadie le mandó estar?
Notas de menor importancia:
> mientras escribo esto, veo que el corrector ortográfico del navegador me señala que presidento está mal, pero nada dice de presidenta;
> creo que hay gente que confunde la vocal en el final de una palabra con el género que representa, pero sólo en algunos casos – ¿alguien dice poeto?

Saludos!

Daniel

04/06/2018

Daniel

Excelente artículo para invitar a la reflexión sobre el lenguaje inclusivo. Yo me encuentro entre los puristas que no pueden leer un «todxs» o «todes» sin sentir la misma repulsión que ante «haiga», o incluso más, porque quien dice «haiga» lo hace por desconocimiento. Pero la reflexión sobre el tema es bienvenida. Estoy de acuerdo en que lenguaje es dinámico y vivo, evoluciona sin dejarse encorsetar (como cuando se quiso erradicar el voseo en Argentina), pero son cambios espontáneos que nadie planifica y son relativamente lentos. Ningún grupo se propuso impulsar -para colmo de cero- el voseo o el uso de palabras de lunfardo en Argentina, que seguramente causaron repulsión a muchos en algún momento. En el caso del lenguaje inclusivo se intenta introducir variaciones expresamente planificadas, casi una norma nueva, dentro de una misma generación. Por eso, equipararlo a otros cambios de la lengua es tendencioso. Pero celebro el debate serio, y la anécdota de «presidenta» y «sirvienta» es un disparador fabuloso.

Bruno

04/06/2018

Bruno

Realmente muy buena.
Tengo dos observaciones para hacer nomás.

1. Hay una tendencia a centrar el lenguaje a la lingüística gramatical y semántica. Esto no permite ver, de forma clara, la relación entre las lenguas y los otros «sistemas» semióticos (imagen, cuerpo, etc.).

El problema se presenta una vez que se exponen las objeciones en torno al árabe, islandés y japonés. La respuesta se centra en que «incluso los términos neutrales pueden transmitir un sesgo masculino». Sin embargo, me parece más importante remarcar otras ideas:

a- Hay aspectos verbales no estudiados por la lingüística y sí por la semiótica y las teorías de los discursos, hay elementos sexistas que aparecen en lo textual/discursivo.
b- Hay toda una cultura de imágenes, videos, signos corporales, acciones, etc. que está también atrás, que condiciona a les agentes sociales.

A y B implican que las palabras se insertan en la cultura y que, aun cuando no haya determinado sistema gramatical que implique sexismo, hay inequidad de género. No quiero negar el «sesgo masculino», sino decir que su peso está vinculado con estructuras y aspectos que, a mi entender, son de mayor importancia (se pueden buscar muchos ejemplos vinculados a A y B).

2. Creo que se puede agregar un poco de información en el experimento de Winawer: algunos ejemplos de sustantivos de algunas lenguas.

Pero insisto, el artículo es muy muy bueno.
¡Saludos!

Lucía Rodríguez Planes

04/06/2018

Lucía Rodríguez Planes

Hola! Me gustó su nota! Creo que sería interesante incorporar a este análisis realmente exhaustivo las estrategias para usar lenguaje inclusivo que no implican el uso de a/o, @, x ni e. Estrategias de redacción que la lengua española permite justamente por tener tantas formas diferentes de decir (casi) lo mismo.
Por otro lado dejo un comentario sobre la palabra «murciégalo», que me apena se lo exponga así… La palabra murciégalo fue previa a murciélago, justamente construida a partir de la primera descripción de estos bichejos como ratón («mus») ciego («caecus»). El proceso que sufrió la palabra es un cambio del orden de las letras que la forman, que se llama algo así como metátesis si recuerdo bien, y que derivó en los murciélagos actuales. Con almóndiga podemos extendernos también a los siglos que lleva en el diccionario (se acerca a los 4, pero sólo recientemente se indicó que estaba en desuso en la lengua culta y, cosas raras del periodismo, se hizo noticia), pero como se me dan mejor los bichos que la cocina dejo acá nomás. Gracias!!!

ramiro

04/06/2018

ramiro

Usar la «e» para neutralizar el genero de una palabra suena horrible. Se planteó conservar la «o» como neutral y usamos la «e» para el masculino estticto? Lo estetico de una palabra es mas importante de lo que parece si queremos que se use, y ese cambio parcial haria más fácil tragar el cambio.

Pela

04/06/2018

Pela

Qué lindo es cambiar de opinión! Muchas gracias.

Fede

04/06/2018

Fede

Muy interesante la nota, pero dejo algunas críticas:
Está escrita definiendo a la lengua como un «fenómeno social», donde hay «una comunidad con la que establecemos convenciones respecto a qué significan las palabras y cómo significan esas palabras», una definición bastante difícil de defender -y bastante vetusta-, porque ni yo ni ninguno de nosotrxs elegimos el significado de las palabras «yo», ni «no», ni «elegí», ni «el», ni «signficiado»… ni «ni»… bueno, me entienden.
Lxs autorxs diferencian las gramáticas descriptivas de las normativas, y se dice que las «normas son necesarias para poder analizar una lengua, sistematizarla y enseñarla mejor a las siguientes generaciones», algo que también está equivocado, las normas sirven para que la lengua no cambie – el lema de la RAE es «limpia, fija y da esplendor»-, pero nadie necesita normas para aprender su propia lengua, la evidencia más clara es que lxs docentes tengan que hacer callar a lxs niñxs para enseñarles la conjugación de los mismos verbos que estaban usando hace un rato en el recreo.
Las normas tampoco son necesarias para analizar y sistematizar, que es básicamente lo que hacen las gramáticas descriptivas. En todo caso lo que es interesante y faltó mencionar, son las gramáticas explicativas, las que hacen hipótesis sobre cómo funciona una lengua, sobre por qué esto suena bien así y no de otra forma.
Otro problemita no menor es que se usa con el mismo sentido «lengua» y «lenguaje», que no son lo mismo. El lenguaje es una capacidad humana común a toda la especie, las lenguas son diferentes realizaciones de esa capacidad, estas últimas sí intervenidas políticamente por instituciones como la escuela o la RAE.
El gato y la caja es una publicación interesante, pero tiene algunos vicios cinetificistas, porque, por lo menos en lingüística, para que algo sea científico no hace falta sumarle una banda de papers, alcanza con pensar científicamente el objeto que se tiene entre manos. Y ese también es un punto interesante, ¿qué modelo de ciencia se tiene en este tipo de notas?¿Importa que haya estudios que avalen el uso de la palabra «cuerpa», o tenemos que entender que los movimientos feministas la usan sin pensar en las ciencias del lenguaje, pero sí pensando en su lucha política emancipadora, una de las más importantes de nuestro tiempo?
El lenguaje inclusivo es un tema relevante, y algunxs lo investigamos mientras nos formamos como lingüistas, pero necesita ir de la mano de cuestionar, también, los modos en que se hace ciencia y las formas en que los saberes son emancipadores.

Ceel

04/06/2018

Ceel

Yo sentí toda la vida el problema que muestran sorbe las profesiones. Crecí en un ambiente donde podía ser doctora pero nunca algo técnico, porque era para nenes. Y no era adrede, solo se dio así. No vengo de una familia machista pero… Se dio.
Cuando crecí y me di cuenta de cómo un estudio podía cambiar y formar mi vida, dejé medicina. Hoy estoy estudiando para recibirme de técnica en medicina nuclear y después siga con sistemas.
El idioma es lo primero que percibimos. No me parece mal que cambie como la sociedad y como nosotros. Esto ya pasó antes, y cuando este establecido y haya otro cambio, pasará lo mismo. La gente se queja pero después lo toma como norma.

Damián

04/06/2018

Damián

Gracias chiques (me costó), texto sublime y necesario.

Daniel Alonso

04/06/2018

Daniel Alonso

Un caso parecido al de presidente / sirviente es que la terminación «ista» determina oficio, profesión o suscribir una idea y no género. Asi decimos «dentista», «marxista», «electricista» y hasta «machista» (supongo que a desgano de ellos) y no «dentisto», «marxisto» o «electricisto» cuando son hombres los que detentan la profesión o idea. Cuando digo que soy feminista, no falta el que pregunta porque no «feministo», por ejemplo. Sin embargo, hay una curiosa excepción, que la RAE, en su carácter de «escribano» del lenguaje a tomado nota e incorporado y es que decimos «modista» y «modisto», dependiendo del sexo de la persona. Sospecho que la causa de ésto es que el hablante duda de la heterosexualidad de un hombre que hace vestidos y para encubrir esa duda le cambia la terminación al masculino, decirle «modista» seria casi como decirle «yo se que sos homosexual» y ante ese encubrimiento, la palabra gana suficiente entidad como para terminar incorporada al diccionario de la RAE, busqué y no encontré «marxisto», «electricisto», «gasisto», «dentisto» o «machisto». Lo curioso es que «modisto» dice que es masculino ¿y modista? , sigue diciendo tanto masculino como femenino.

Francisco M. Gómez S.

04/06/2018

Francisco M. Gómez S.

Hola, tengo que confesar que me costó leer la nota pero llegué al final porque es un punto de vista distinto y vale la pena escucharlo.
Si creo que habría que aclarar el salto a las conclusiones, que parece que es un salto que no queda del todo claro.
Por ejemplo, cuál sería la conexión entre el idioma y la dominación de la que habla al principio?
En la nota, el único ejemplo donde se nombra una diferencia del lenguaje que llevaría a desigualdad de género sería el experimento donde las niñas tienen acceso mental a profesiones de mujeres (algo bastante interesante), sin embargo hablamos de los trabajadores sociales, los psicólogos o los odontólogos, todas profesiones con más mujeres que hombres. Lo que realmente pareciera ser una razón de peso, que influye fuerte y se hace necesario es la existencia de modelos a seguir (algo que incluso explicaría el resultado del experimento). (El «Efecto Scully» es un buen ejemplo, donde aparentemente gracias a Dana Scully aumentó la elección de carreras de ciencias y tecnología por parte de mujeres).
En el resto de la nota no hay ningún otro ejemplo donde haya una relación de desigualdad causada por el lenguaje. Incluso, el propio ejemplo del árabe parece indicar que hay factores culturales bastante más influyentes que lo que podría llegar a ser el lenguaje.
Lamentablemente las desigualdades existen, aunque por suerte la cultura en los últimos años viene mejorando muchísimo como para que exista igualdad entre todos los seres humanos (mejorando no sólo para lograr una igualdad de género sino también en cuestiones raciales o temas como la esclavitud). Todavía falta mucho por hacer (en algunos lugares más que otros, África y Medio Oriente son ejemplos feos pero no hay que irse tan lejos para buscar ejemplos de desigualdad), pero estamos avanzando. Por suerte estamos mucho mejor que hace si quiera 100 años atrás. ¿Tuvo que ver el lenguaje con alguno de estos cambios? Todo parece que indicar que no, que en realidad son cuestiones mucho más de fondo fondo.
De todos modos existe un problema adicional que pocas veces es tenido en cuenta. Desde el feminismo lo que necesitamos es cambiar la forma de pensar de una gran parte de la población. Obviamente, cambiar una forma de pensar va más por el lado de la persuasión que del enfrentamiento. Un problema frecuente que se ve son algunas «soluciones» que no mejoran en el problema pero que intentan ser disruptivas y llamar la atención. Ahora, es necesario pensar qué pasa en estos casos por la mente de la gente a la que queremos convencer. Cuando ven algo disruptivo y que les choca, ¿qué es lo que dice la evidencia?, ¿cambien su forma de pensar y se unen a la causa o que les genera todavía más rechazo que antes?
Todo apunta a que hablar con lenguaje inclusivo y esperar que disminuyan los femicidios tiene tanta lógica como bailar la danza de la lluvia y preparar el paraguas. Incluso peor, porque las consecuencias que provoca son justamente las opuestas: alejar todavía más a las mismas personas que pretendemos acercar.

Gonza Oubina

04/06/2018

Gonza Oubina

primera vez que me tomo media hora en leer algo más que un parrafo sobre el tema, muy interesante. Nota:el grafico sobre el genero de las representaciones pictoricas tiene mal la leyenda

Julieta

04/06/2018

Julieta

Hola! Gran gran nota. Me gustó, particularmente, la inclusión de los estudios últimos, los de la relación entre sociedafes desiguales y lenguas que parecieran más equitativas . Mi duda con respecto a esto es: ¿la lengua realmente construye realidad o la refleja? Sé que la lingüística está dividida en este tema (como en todos los temas, aproximadamente) y, entonces, si pensamos que es mero reflejo, coincido con Eric arriba. El uso del lenguaje inclusivo en esta instancia (del patriarcado, digamos, o de la desigualdad de género) ¿no puede llegar a implicar que se nos dé vuelta la tortilla y que tapemos la estructura con elementos de la superestructura? Creo que el lenguaje inclusivo funciona o sirve en tanto disruptivo, en tanto llamado de atención. Pero no me parece que el objetivo debiera ser institucionalizarlo porque, a la larga, invisibilizamos el problema (a la larga, invisibilizamos, otra vez, a las mujeres) . Por eso celebro que la RAE no lo acepte.
Otro tema, tampoco creo que si queremos construir un sistema más o menos uniforme, es “correcto” (en nuestra nueva normativa) el “dominaderes”: el significante “dominador” no posee género masculino en el morfema “/o/“, posee un morfema cero que denota lo masculino (es el caso de “león” vs “leona”). En ese sentido, el inclusivo podría ser “dominadore” en singular, estando en esa última e el morfema que implicaría “género neutro”. Pero nada, línea bastante fina, claro.
Último: mi argumento favorito en contra de quienes postulan ‘pero la Rae ña ña ña’ es contarles que la palabra ‘modista’ en sus orígenes era femenino y, cuando los varones empezaron a ser cada vez más en ese área, la RAE aceptó “modisto” para… no dejarlos afuera de la lengua.
Un saludo! (y ojalá sigan las notas lingüísticas)

Joaquín Carlos Mario Gana

04/06/2018

Joaquín Carlos Mario Gana

Un pez dentro del agua, ¿está mojado? .
Hermosa la nota, odio que me cayera justo ahora que tengo que terminar una corrección de un plan y es más interesante leerla.

Felicitaciones!

Eric

04/06/2018

Eric

Me gustó la nota, aclara y fundamenta ciertas cosas que de repente intuitivamente podemos concebir pero nos falta el sustento.
Dicho eso, respecto al lenguaje inclusivo siempre he tenido la duda de si, usando la metáfora de la nota, éste puede transformarse en el agua que no notamos. Me explico: ¿puede la inclusión transformarse en inercia de tal forma que no la notemos y hasta la omitamos? He leído textos que usan lenguaje inclusivo pero llega un momento en que lo olvidan y vuelven a la predominancia de lo masculino, por ejemplo algo tipo «lxs estudiantes estamos cansadxs de ser subestimados y omitidos».
Creo que en tanto exista desigualdad, ésta debe en lo posible estar siempre presente desde el pensamiento; y quizá el uso por inercia de alguna modificación lingüística tipo x, e, @, etc., pueda incluso ser en cierto sentido contraproducente.
En esa línea, me pregunto también si puede ser otra alternativa el usar un lenguaje invlusivo en la medida que los recursos actuales permiten. Perdonando la autorreferencia, escribo por ejemplo «quienes participan de los procesos educativos» (o algo así) en lugar de «los estudiantes». Aunque obviando lo engorroso, me hizo dudar de este truco la parte de la nota sobre la carga implícita de lo masculino en casos aparentemente neutrales.
Aún así quisiera plantearlo como duda, posibilidad o, por si me equivoco, para que me ayudaran señalando los errores de mi razonamiento.
Saludos.

Diego

04/06/2018

Diego

Muy buena nota ! Excelente trabajo de investigación. Felicitaciones.

Leonardo

04/06/2018

Leonardo

Muy buena la nota… ¿Será política editorial y ahora cada vez que leamos una nota del gato vamos a terminar con la mandíbula de cocainómano de tanto pronunciar la e?

Dos cosas. Primero: ¿por qué acosaderes si el sufijo que marca el género está en «-res» (acosadoras-acosadores)? Debería ser acosadores y habría una homonimia entre los sufijos masculino e inclusivo, cosa que la x resolvía mejor aunque era impronunciable.
Segundo: otra complicación que suma el uso de la e es que genera una ambivalencia entre los pronombres les (dativo) y les (acusativo en su versión inclusiva). No sería, de todas formas, tan raro porque pasa lo mismo con te y nadie se confunde.

De todas formas, como sabemos los que estudiamos la lengua, por más que debatamos y pensemos, solo el tiempo dirá.

Ivan

04/06/2018

Ivan

Me gustó la nota. Lograron cambiar mi forma de ver todo esto de las @, las / y las e. Capaz no sea tan irrelevante como pensaba.

Para leerlo, cuesta un poco al principio pero con el paso de los párrafos se va facilitando hasta hacerse idéntico al tradicional.

Me quedó una pregunta: ¿Podemos decir persones e individues entonces?

Un abrazo para todes!