El Gato y La Caja
Emparejame la torta

Emparejame la torta

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Anabel Belaus

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Paula Monteagudo

¿Qué es el PBI? ¿Cómo repartimos mejor la torta?

Emparejame la torta

¿Dónde se cobra el Ingreso per Cápita? A más de un muerto de hambre le gustaría saberlo.

En nuestras tierras, los numeritos tienen mejor suerte que las personas. ¿A cuántos les va bien cuando a la economía le va bien? ¿A cuántos desarrolla el desarrollo?

Eduardo Galeano

 

Cuando con mi pareja decimos que no vamos a casarnos, la respuesta es siempre la misma: ‘Bueno, ¡pero hagan fiesta igual!’. Es que a todos (o a casi todos) les (nos) gusta la fiesta. Pero hay alguien que no siempre la pasa tan bien: el que organiza. Que quiénes vienen, que cuántos invitados, que si pollo, carne o menú vegetariano, que cuánta mesa dulce, cuántos kilos de torta. Una forma intuitiva de resolver esto último es pensar cuánto queremos que coma cada invitado y multiplicarlo por la cantidad de invitados que vendrán:

De esta forma nos aseguramos de que todos puedan degustar y disfrutar de la torta que tanto nos costó hacer o comprar (según habilidades y ganas). Y si tenemos dudas o había alguna apuesta en juego, al final de la noche podemos estimar cuánto comió cada invitado haciendo el cálculo inverso:

Esto último es básicamente un promedio o, como se llama en el ámbito estadístico: la media. Otro parámetro estadístico, menos conocido pero súper útil, indica el valor que deja igual cantidad de personas por arriba y por debajo de sí mismo y se llama mediana (si la mediana es 0.5 kg de torta, sabemos que el 50% de los invitados comió 0.5 kg de torta o menos, y el 50% comió 0.5 kg o más). Por último, algo que todos conocemos y que sirve mucho para este tipo de cálculos es el valor que más se repitió, al que llamamos la moda (o el modo, según gustos estadísticos): ¿Cuántos kg de torta comió la mayoría de los invitados? Eso es la moda. (Acá con mayoría no nos referimos a la mitad más uno de los casos, sino al caso que ocurre la mayor cantidad de veces, o lo que entendemos como ‘mayoría relativa’).

Media

Mediana

Moda

Decidimos hacer una fiesta bien chica. Invitamos a 20 personas y encargamos una torta de 10 kg. Si todos los invitados comieron lo mismo, la media, la mediana y la moda son exactamente iguales. Este caso se vería así:

En este ejemplo vemos  lo que cada invitado comió de torta (en fracción de kg). Como la torta tenía 10 kg y los invitados eran 20, el promedio es de 0.5 kg por persona y, como todos comieron lo mismo, la mediana también (porque el 100% de los invitados comió 0.5 kg de torta); lo mismo la moda. En criollo, la torta se repartió por igual entre todos los invitados.

Otra forma de resolver el dilema es simplemente poner banda de torta en la mesa y dejar que cada quien coma lo que quiera, sabiendo que habrá quien come como pajarito y dejará la porción a la mitad, que la mayoría comerá bastante (¿para qué son las fiestas, si no?), y que también habrá un grupo que lastrará hasta tener que desabrocharse el último botón del pantalón. La distribución de la torta sería algo así:

En este caso, calcular la media nos habla un poco menos sobre lo que cada invitado comió, pero igual sirve para darnos una idea útil para la próxima fiesta. Como la distribución es simétrica (va igual para ambos lados), acá también la media y la mediana coinciden. Con la misma torta de 10 kg y los 20 invitados, la moda en este caso también es de 0.5 kg de torta, es decir que la mayoría (exactamente 6 personas) comieron medio kilo. Pero mirando bien el gráfico nos damos cuenta de que hay personas que comieron menos y también otras que comieron notablemente más. De hecho, hay una persona que parece que andaba con gula porque se comió 900 gramos ella solita.

El problema surge cuando te enterás de que ciertos parientes indeseables vienen a la fiesta. No sólo tenés que quedar bien con ellos, sino que sabés que comen mucho, y que les importa poco si los demás comen o no. En ese caso tenés que calcular cuánto van a comer ellos, y hacer la torta lo suficientemente grande como para que sobre algo para los otros invitados. Claro que llega un punto en que no es posible hacer la torta más grande, y tenés que aceptar que habrá invitados que se queden con ganas de más, y hasta algunos que ni siquiera lleguen a probar la torta o tengan que andar pidiendo que les conviden. En ese caso, la distribución de la torta se vería algo así:

Mirando el gráfico vemos que 3 invitados comieron 1 kg de torta cada uno, dejando 7 kg para que se repartan entre 17 personas. Algunos les siguieron la corriente y consiguieron comer 700, 800 o 900 gramos de torta. Pero la gran mayoría comió mucho menos. En este caso, la media y la mediana ya no coinciden. De hecho, la media sigue siendo de 0.5 kg, pero la mediana es de 0.35 kg. Esto es así porque tus parientes comieron tanto que, aunque la mayoría de la gente comió poco, hicieron que el promedio siguiera siendo alto. Por eso la moda en este caso es la que mejor nos canta la posta: la mayoría de los invitados comió 200 gramos de torta. En este ejemplo la distribución ya no es simétrica.

Acá viene la parte donde el casamiento se pone hostil y la torta polisémica, porque con el PBI pasa algo muy parecido.

El PBI (Producto Bruto Interno) se calcula sumando el valor monetario de la producción de bienes y servicios de demanda final de un país o región durante un determinado período de tiempo. Es decir, se hace una lista de lo que se produjo en el país (no importa de qué nacionalidad sea quien lo produce) para consumidor final (no como medio para producir otra cosa), se revisa cuánto vale cada cosa de la lista en el mercado (por cuánto podrías venderlo), se suma todo eso y lista la torta. Hay quienes dicen que cuanto mayor es el PBI, mejor se está. Cuanto más kg de torta, más torta comemos.

Obvio que acá viene un PERO.

Tal como pasó con la torta, para saber cuánto comerá cada uno, necesitamos dividir el PBI por la cantidad de habitantes del país. El resultado es el Ingreso Per Cápita (IPC), que desde hace bastante se usa como EL indicador de bienestar predilecto. Cuando el IPC es alto se sale a alardear frente a otros países, porque se asume que todos están con la panza llena de tanta torta. Pero la distribución de los ingresos en Argentina (y en tantos otros países que también usan el IPC como indicador de bienestar) es marcadamente asimétrica, y ahora sabemos lo que eso significa: que el promedio es un mal estimador de cuánto come cada uno.

En base a los datos del INDEC, la distribución de ingresos en Argentina en el segundo trimestre de 2016 fue así:

Muy linda, muy precisa, la tabla. Pero, para poder ver esto más claro, mejor un gráfico:

Lo que vemos ahí son deciles, es decir, bloques de a 10% de la población, y cuánto de los ingresos totales del país van a cada uno de esos bloques (ordenados de menor a mayor, según su acceso al ingreso). Ahí se ve que un 10% de la población (el 10% más rico) accede a más del 30% del ingreso, mientras que el 50% más pobre de la población (deciles 1 al 5) tiene que repartirse el 21.5%. Para ponerlo en números, el promedio de ingreso per cápita familiar es de $5.717, pero la mediana nos permite ver que el 50% de la población recibe $3.893 o menos, mientras que el 10% más rico cuenta en promedio con $18.037.
Pero como ver sólo un gráfico no es suficiente, hay otro indicador llamado Índice de Gini para estimar el nivel de desigualdad en un país. El Índice de Gini va de 0 a 1; cuanto más cerca de 0 más igualdad (un puntaje de 0 exacto significa que todas las personas reciben exactamente lo mismo), cuanto más cerca de 1, lo contrario (sacar 1 en Gini significa que una persona recibe el 100% del PBI, y el resto, claramente, nada).

Familia Weasley. Índice de Gini: 0.1429 (aunque aumentó a 0.1666 el último año).

Argentina históricamente ha oscilado entre los .4 y .5 puntos, y aunque la tendencia en los últimos años mostraba una disminución en la desigualdad, parece que estamos volviendo a aumentar. De hecho, de acuerdo al Centro de Economía Política Argentina, en el 2016 Argentina sacó un Gini de .41 a nivel de ingresos medios per cápita familiares. Hay países que están peor, sí, pero eso no quita que venimos bastante al horno en términos de igualdad.

Para contextualizar, acá están los resultados para todo América latina:

El uso del PBI y consecuentemente del IPC como indicadores de bienestar ha sido muy criticado, incluso por su creador, Simon Kuznets. Pero además se pone en duda su utilidad como sinónimo de bienestar por otras razones, como que ignora el impacto de la producción en el medio ambiente, no incorpora datos en relación al nivel de educación, salud, condiciones laborales y justicia, entre otras. En base a esto se han propuesto diferentes índices que buscan reflejar el verdadero nivel de bienestar de la población, como el Índice de Desarrollo Humano, que además del PBI considera la esperanza de vida y algunos datos sobre educación. Hay otros índices nuevos y más ambiciosos como el SEDA (Sustainable Economic Development Assessment) que considera 10 aspectos del bienestar, o el Índice de Progreso Social (Social Progress Index), que evalúa los países considerando las necesidades humanas básicas y otros aspectos como acceso a educación, salud, calidad ambiental, derechos personales, libertad de expresión, tolerancia e inclusión. El punto en común entre estos últimos índices es que los datos de varios años consecutivos en diferentes países permiten ver que para aumentar el bienestar lo importante no es (siempre) aumentar el PBI, sino decidir cómo distribuirloComo ejemplo, Canadá se encuentra en el puesto 13 en el ranking según IPC, pero 6to en el ranking de progreso social, mientras que Estados Unidos está número 5 según IPC, pero 18 según progreso social. Con menos, Canadá hace mejor, digamos.

Si bajamos un poco en el mapa encontramos que, según IPC, Costa Rica (puesto 55) puntúa peor que Argentina (puesto 45), pero mucho mejor según progreso social (Costa Rica=28, Argentina=38). Y si nos venimos bien cerca, también encontramos que Uruguay (puesto IPC=43, puesto Progreso Social=31), con un poquito más que Argentina, parece estar logrando hacer bastante más en términos de distribución.

*Gráfico del Social Progress Index 2017 (https://www.socialprogressindex.com).

Lejos de ser perfectamente objetivos, los datos no hablan por sí solos sino mediante la forma en que les preguntemos. Esas preguntas que hacemos tienen que ver con la mirada y objetivos que tenemos. Al hacer la pregunta, llevamos también nuestros a prioris, nuestras narrativas. Tendremos entonces que pensar bien cómo vamos a calcular lo que necesitamos para la fiesta, y qué significa para nosotros ‘que alcance’. ¿Es que coman nuestros primos un kilo de torta mientras los compañeros de la primaria ni la ven pasar?

Con la pregunta en frente también tendremos que tomar otras decisiones, siendo clave decidir si vamos a obstinarnos en hacer más y más kg de torta o si nos dedicamos a pensar mejor cómo distribuirla. Porque hace rato nos vienen prometiendo una fiesta para muchos pero, por ahora, de la torta, a la mayoría sólo le siguen llegando las migas.

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En esta nota se anda diciendo...

Sebastian

27/08/2019

Sebastian

Leo (comentarista inicial): me alegraste la mañana; gracias por comentar. Vine al artículo solamente para ver qué argüían los amigos de lo ajeno con respecto al tema en cuestión pero claramente leer esto de la pluma de un ”psicólogue” es como pedirle a Maru Botana que viaje a Ginebra a evaluar el desempeño del Gran Colisionador de Hadrones y que a la vuelta confeccione una tesis sobre aceleración de partículas. Lo que sí me sorprendió de tu perfil es la foto de Bernie Sanders. Puede ser?

El problema que encuentra la autora con respecto al ”etiquetaje” que hacés cuando decís ‘zurdos’ tiene que ver con la corrección política. El problema verdaderamente grave del ”etiquetaje” que ella hace cuando perfila al capitalista como a un señor gordo que le roba caramelos a los chicos en la ilustración de portada es que fundamentalmente falta groseramente a la verdad y deja en evidencia la ignorancia de la que estamos rodeados en este bastardeado país.

Si esta persona que escribe tan ligeramente sobre cuestiones que desconoce se dedicara a cultivarse por fuera de la literatura marxista – que seguramente acostumbra engullir – quizá encontraría que hay un universo entero de conocimientos listo para ser descubierto y décadas de estudio y debate académico que contradicen todo lo que expone en sus anórexicos planteos (i)lógicos y paupérrimo estudio de la realidad.

Chiques, sigan hablando de ” ”lenguaje inclusivo” ” y déjenle la economía a los estudiosos.

Para que no me acusen de troll – típica falacia ad hominem de la izquierda – mi whatsapp es +54 9 221 358 1922. Me llamo Sebastian y soy empleado de comercio.

Nico

04/06/2018

Nico

Muchaches (escribiendo esto el corrector me cambió la palabra a “Muchachos” y no a “Muchachas” je) nota espectacular, deliciosa en la lectura y muy claro. Felicitaciones a los que pusieron su laburo en ella. Salud

Fer

05/12/2017

Fer

Me parece que te preocupas más por la desigualdad que por la pobreza. Según vos la distribución de la riqueza es el problema y no la generación, y la falta de capacidad de un sector grande de la población para crearlo.
Cubiertas las necesidades básicas humanas como alimentación, posibilidad de desarrollo de las capacidades de cada uno, etc. y algunas de dimensión simbólica que dependen de cada sociedad no veo mayor interés en resolver la desigualdad.

Tal como yo lo veo, la forma de de generar riqueza es vendiendo algo, para vender hay que producir, crear, aportar algo y para esto se necesita el concurso de otros seres humanos que asisten voluntariamente a cambiar tiempo y capacidades por dinero. Y qué sistema permite esto?

No estoy en contra de los impuestos y la distribución siempre que se use para asistir a los sectores más vulnerables a generar las capacidades para desarrollarse y satisfacer sus necesidades, humanas y las de cuestión simbólica que estos consideren sin olvidarse del agua potable, cloaca, electricidad, comedores en sectores muy carenciados, sino se transforma en asistencialismo que dura poco porque cada vez achica más la torta ya que la población crece y la torta queda igual. Pero no a cargo de estos sistemas que conocemos, hay que pensar sistemas nuevos que tengan prioridades claras, que sean transparentes y colaborativos, esto de que elegir jefes cada tanto y después se verá, que elijen en que gastar unilateralmente con prioridades poco claras sino sospechosas no está bueno, cae de maduro que esto así no funciona.

En esto coincido con Leo, el sistema de libre mercado es el mejor medio conocido y probado para alcanzar los objetivos que tenemos todos que son bajar la pobreza y ayudar a que todos tengan al menos la posibilidad de desarrollar sus capacidades. Las soluciones mágicas no funcionan en el largo plazo.
La distribución equitativa a la fuerza tampoco, por más que te guste pensar que sí.

Benia

23/08/2017

Benia

Solo para dejar de seguir, Y si está errado, insisto

Benia

23/08/2017

Benia

Solo para dejar de seguir

Manuel

23/08/2017

Manuel

El GDP per capita esta alabado por las relaciones que tiene con otras cosas como HDI, expectativa de vida, educacion, etc etc.

Ahora si, lo fundamental es que ignora muchas otras cosas. Puntualmente y el mas notorio -a mi gusto- es el impacto sobre el medio ambiente y la huella ecologica.

Muy buen articulo.

Alvaro

14/08/2017

Alvaro

Gran Articulo Any, te felicito.
En cuanto al comentario de “El capitalismo entonces crea riqueza, es decir, agranda la torta, con lo cual no hace falta llevarse un mayor porcentaje de la torta para incrementar la porción que uno recibe.” Simplemente pienso que si se agranda la torta, se agrandan las cantidades que cada clase recibe de ella en igual proporción, es decir que LA DESIGUALDAD ES LA MISMA, solo que con números mas altos.

Lina

13/08/2017

Lina

Hola Any. He leido tu articulo y te felicito por el coraje de escribir sobre estos indicadores y numeros. Esta bien argumentado y logra lo que creo que es el objetivo.
En mi opinion el tema es bastante mas complejo y no solo debe involucrar a muchas disciplinas como economia,sociologia,historia,etc. Vivimos en un mundo multidimensional y sobretodo depende de en manos de quienes esten nuestros destinos en la gestion y administracion de nuestros recursos. Besos

Rodrigo

12/08/2017

Rodrigo

Excelente nota! Sólo vengo a decir que el Social Development Index tiene enormes cuotas de subjetividad, ideología, e intereses incorporados en la “determinación” del “puntaje”.

Queda muy a la vista lo supuestamente “desarrollado” que es Chile, cuando cualquiera que haya vivido allí sabe la enorme desigualdad que se vive en el país vecino (similar a Argentina). Otro ejemplo, Chile tiene casi el mismo puntaje en “acceso a la Educación superior” que Argentina, lo cuál es casi un chiste.

Otros campos muy subjetivos son “libertad personal” o “tolerancia e inclusión”. Cuando uno ve que EEUU se encuentra en el top 20 del mundo en ambas categorías… Bueh…

Está bueno resaltar que alguien esté intentando medir estas cosas, pero este no es uno de los esfuerzos más transparentes en ese sentido.

El coeficiente de Gini es una medida mucho más objetiva de distribución de ingresos, y yo me quedaría con eso antes que meterse en el lodazal que representa el SPI. Es muy pro-negocio el punto de vista, hasta llegar a recalcar los esfuerzos de Macri en el plan “pobreza cero”…

Benia

11/08/2017

Benia

Felicito especialmente a Anabel y a Sol por la claridad, elegancia y coherencia de sus presentaciones y réplicas . ¡10 puntos!

Andrés Tálamo

10/08/2017

Andrés Tálamo

Muy buena la nota, muy clara y útil. Como profe de Bioestadística, la usaré con tu permiso, con la cita correspondiente.

En relación al tema de las medidas de tendencia central, es muy interesante el ensayo que escribió el biólogo evolucionista Stephen J. Gould, sobre su enfermedad (cancer). El título es “La media no es el mensaje” y lo pueden descargar gratuitamente de intrenet.

Saludos desde Salta, Andrés

Bruno.

09/08/2017

Bruno.

No me queda muy claro si en el artículo se está en contra del crecimiento o en contra de la forma en que se distribuye el ingreso. O sea, ¿considerás que está mal que crezca la torta o que no se distribuya la ya creada? Como medida del bienestar, el PBI per cápita tiene deficiencias ya muy conocidas pero el coeficiente de Gini no aporta tantísimo más como se postula. No es una medida fielmente comparable estadísticamente entre países ya que no discrimina por composición etaria ni geográfica de la población. Los otros indicadores sí son, un poco, más abarcativos, pero no mencionas las mediciones para los países que enumeras ¿Por qué?
Después, y solo como acotación, estudios sobre la evolución de la pobreza en Argentina muestran que tanto el crecimiento de la torta como las políticas redistributivas reducen la pobreza. Aun más, en algunos períodos, el crecimiento tiene mayores efectos que la redistribución.
No espero despertar ninguna discusión acalorada, saludos.

Benia

09/08/2017

Benia

Excelente la ilustración de los estadísticos del artículo y espero que la torta haya salido buena. Porque el PBI per cápita y los otros indicadores de desigualdad no dicen nada o muy poco, de la calidad de lo indicado, que debería tener que ver con el alcance de metas de satisfacción de necesidades físicas, sociales, culturales y políticas; sus umbrales y techos específicos, por grupo social y en el corto, mediano y largo plazo. Al respecto recomiendo, a los jóvenes gatitos, hojear, picar o engullir el libro escrito hace casi medio siglo que encontrarán en el enlace. A LEO, no, porque se va a atragantar.
https://es.scribd.com/document/59205044/PROYECTOS-NACIONALES-Planteo-y-Estudios-de-viabilidad-Oscar-Varsavsky

Fran

09/08/2017

Fran

Uruguay siempre humillando :)

Ricardo

09/08/2017

Ricardo

Muy buena la nota; la forma en que la fuiste llevando para mostrar las conclusiones de manera simple y clara.
Me encantó. !!!

Nat

09/08/2017

Nat

Hola Anabel! Muy buena la nota, pedagógica la explicación de los indicadores en general y buen, sobre las discusiones, si salta la derecha/neoclasismo/mainstream quizás es hasta un halago. Los temas de distribución del ingreso suele quedar en manos de quiénes nos interesamos por las injusticias.
Te comento solamente para hacer una observación, y es que, en los datos de EPH-INDEC, la escala decilica que se presenta es de distribución de los ingresos de los hogares. En el gráfico de barras que está a continuación, dice “% de PBI per capita familiar”, cuando en realidad esa distribución no contempla el PBI en ninguna parte, porque por ejemplo pueden componer el PBI lo que luego no se reparte entre familias sino que se lo quedan las empresas para reinvertir o lo que sea. La escala de ingresos de la tabla es de lo que “va a las familias” solamente, y el reparto es de la masa total que llega a los hogares.
Obviamente esto no quita la conclusión, que es que el PBI, por más esponjoso y cremoso que sea, puede repartirse de forma inequitativa, pero la presentación de esa información en particular no sería del todo correcta.
Espero que te sirva, la idea es acercar una crítica constructiva. Saludos!

Federico

09/08/2017

Federico

Todo muy rico, pero Mafalda lo explicó hace cincuenta años con un ejemplo de plato principal: si yo me como dos pollos y vos ninguno, la estadística dice que los dos nos comimos un pollo.

Jónatan

09/08/2017

Jónatan

Para un cerebro liso como quien habla, la nota fue bastante bien realizada y fácil de entender. Saludos.

E

09/08/2017

E

Me gusta la ilustración y el artículo. Fin

Daniela

09/08/2017

Daniela

Entré con intención de comentar algo sobre el troll del inicio… pero la horda de gatos bien informados ya lo ha resuelto. Sólo quiero agregar que esta nota me parece impecable, relevante y plantea con claridad la necesidad de cuestionar de una vez el sistema en el que vivimos. Las mayorías somos las que nos quedamos con poco o nada de torta y el supuesto “desarrollo” ni lo explica ni lo justifica.

PD: profes de estadística, una buena forma no sólo de explicar estadística descriptiva, sino también de ilustrar cómo y para qué sirve y sembrar algunas inquietudes en jóvenes estudiantes.

Juan Pablo

09/08/2017

Juan Pablo

Hermosa nota, haters gonna hate jeje.

Andrés Rousselot

09/08/2017

Andrés Rousselot

Muy clara la nota, muy rica la torta, quiero esas medias.

Pablo Mira

09/08/2017

Pablo Mira

Muy ilustrativo. Lo único, el Gini dentro de cada familia es altísimo!!
Abrazo
Pablo

Carina Mantovani

09/08/2017

Carina Mantovani

La explicación, más allá de los heridos y contusos que está dejando, logra llegar como una patada directa al estómago de quienes sólo podemos rozar la torta con la punta del índice. Muy bueno!

… vine hasta aqui sólo para comentar la genialidad de las ilustraciones que explican la media, mediana y moda… vuelvo a terminar de leer la nota…

Romi Sanchez

09/08/2017

Romi Sanchez

Que buen artículo Any!!! Me encantó.
Un abrazo desde el sur!

Federico

09/08/2017

Federico

Un dato interesante a tener en cuenta es cuanto del ingreso per capita es formado por subsidios ya que éstos se cuentan como ingreso y en si no son el resultado de un proceso productivo. (No es valor generado por el decil). El punto de saber ese dato nos da luz sobre si los países fomentan las panaderías o le roban las tortas a las que están haciéndolas quebrar.

Leo

09/08/2017

Leo

La ignorancia del artículo parte de la ignorancia de todo zurdo con respecto al PBI: que la torta viene dada. Es decir, parte de que no importa cómo nosotros obliguemos a las personas a repatir su riqueza, la riqueza va a seguir estando. Para entender la realidad, hay que entender cómo se formó esta torta que tenemos ahora, que es una tortaza. Cuando digo tortaza, me refiero a que del año 0 al año 2000 pasamos de vivir entre las cabras a viajar a la luna, de morir a los 25 años a morir a los 90, tener computadoras en el bolsillo, autos, aviones, heladeras, etc. Todo este milagro que hicimos, implicó una multiplicación del PBI per cápita en esos años de 12,8 veces.

El PBI per cápita mundial, entre el año 0 y 1800, creció a un ritmo de 0,02% por año. Del 1800 al 2000, creció a 1,10% por año. Puede parecer poco, pero implica que la tasa de crecimiento se multiplicó por 55 veces. ¿Qué logramos con esa aceleración en la tasa? Crecer en 200 años (la torta) 6 veces más de lo que habíamos crecido en toda nuestra historia. Entre 0 y 1800 se multiplicó por 1,43 (un misero 43% de crecimiento) y entre 1800 y 2000 se multiplicó por 8,9 (incremente del tamaño de la torta del ¡790%!). Y eso fue gracias a la acción del Estado y las ideas de Marx (ja). Claramente fue gracias al capitalismo; todo lo que tenemos a nuestro alrededor se debe a eso.

El capitalismo entonces crea riqueza, es decir, agranda la torta, con lo cual no hace falta llevarse un mayor porcentaje de la torta para incrementar la porción que uno recibe. Además, si una fuerza a una persona a distribuir su riqueza una vez que la genere, entonces el incentivo a producir será menor, y por ende la aceleración en el tamaño de la torta se verá disminuido, lo que a la larga te hace más pobre. De nuevo, el tamaño de la torta no viene dado, sino que tiene que estar los incentivos, como las instituciones que protejan el fruto de tu trabajo, es decir la protección de la propiedad privada, cuya contraparte es la expropiación.

Por último, parece que te olvidaste de remarcar lo más obvio de ese último gráfico, y es que el bienestar humano y el PBI per cápita están claramente relacionados; entonces yo me pregunto, los países pobres, ¿tienen que tomar ideas de redistribución de su torta, o de agrandarla? Por suerte, cada vez más países en el mundo deciden alcanzar a los países desarrollados haciendo lo que hay que hacer, y por lo tanto están reduciendo la desigualdad de ingresos en el mundo.

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El Gato y La Caja