El tamaño importa

El tamaño importa

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Martín Ezequiel Farina

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Tiempo de Tintas

¿Qué nos dice el tamaño de un dinosaurio sobre su dinosauriez?

El tamaño importa

La pasión mediática por la paleontología cumple un ciclo que nunca parece llegar a la madurez: comienza en la niñez con el encantamiento por los dinosaurios y termina casi siempre en una obsesión adolescente por el tamaño. Saber quién tiene el dinosaurio más grande es el leitmotiv de muchísimas notas periodísticas de los últimos tiempos. Digno y fálico como siempre, el Cono Sur nunca deja de exhibir sus meritorios animales prehistóricos para mostrar que, en cuestión de medidas, no tiene nada que envidiarle al resto del mundo. Lejos de ser superfluo, en verdad tenemos motivos para estar orgullosos de esto. Porque sí. Porque, aunque algunos salgamos perdiendo, el tamaño importa.

En los últimos meses los medios hicieron notas y refritos con el hallazgo de un titanosaurio encontrado en la provincia de Chubut, dinosaurio que se cuelga la medalla del más grande del planeta. En reconocimiento a ese mérito, una réplica se exhibe en este momento en el Museo de Ciencias Naturales de New York. Pero, cuando aún no terminábamos de enorgullecernos por este animalito, en Mendoza publicaron hace unos días el hallazgo del Notocolossus, un nuevo dinosaurio que, según los medios, destrona a su vecino chubutense que apenas llegó a disfrutar del podio. A lo lejos miran el mítico Argentinosaurus, el Futalognkosaurus y el Dreadnoughtus que también ostentaron ese título.

Uno de los dinosaurios animatrónicos de Tecnópolis representaba un Futalonkosaurus.

Uno de los dinosaurios animatrónicos de Tecnópolis representaba un Futalonkosaurus.

Pero claro, nadie quiere quedarse afuera de esta competencia. Los europeos reclaman justicia por el Turiasaurus, los norteamericanos se jactan de tener al Amphicoelias fragillimus y varios otros diplodócidos (esos dinosaurios de cuello largo como Pie Pequeño), tan sólo por nombrar ejemplos primermundistas. El escenario de la contienda son prestigiosas revistas internacionales que en muchos casos están dispuestas a sacrificar un poco de su rigurosidad con tal de publicar algo sobre dinosaurios copados, esos que garpan. Todos tienen con qué, tanto fósiles como argumentos. Cada cual con su bandera.
El error consiste en pensar la paleontología como una herramienta chauvinista y no como disciplina científica. Acá es cuando la bardean.

El tamaño importa, sí. Pero, en defensa de los que no estamos muy favorecidos, podemos decir que el tamaño es secundario y que es la utilización que se le da a las magnitudes lo que prima (no sabemos si la paleontología le robó esta idea a la Cosmopolitan o al revés). La longitud de un dinosaurio –o el peso, como alternativa– sirve como instrumento para el paleontólogo en su rol de reconstructor de ecosistemas del pasado. Un animal de mayor peso requerirá más materia vegetal para alimentarse. Uno de más longitud requerirá un área de mayor influencia. La idea es estudiar el pasado biológico en todas sus formas de manera compleja y completa para entender la historia de la vida y dilucidar un poco más sobre lo que ocurre en el presente. Las magnitudes son necesarias, pero es llegar a esas magnitudes lo conflictivo.

Argentinosaurus reconstruido en el Museo Carmen Funes (Neuquén).

Argentinosaurus reconstruido en el Museo Carmen Funes (Neuquén).

Preguntar cuál es el equipo más grande del fútbol argentino genera opiniones múltiples. Mientras los hinchas de Boca hablarán de las docenas de copas internacionales en sus vitrinas, los de River van a decir que, en materia de torneos locales, Boca LTA. En paleontología pasa algo similar: dependiendo de qué característica miremos, tendremos un dinosaurio de mayor o menor medida. El criterio lo elige el científico según cómo se le presente el objeto de estudio. Si comparamos vértebras, vamos a ver que un dinosaurio sale más favorecido que el resto. Si elegimos las extremidades, será otro el ganador. Las opciones tampoco son tantas. Casi nunca se encuentran ejemplares completos, apenas si con suerte encontramos unos cuantos huesos. Salvo casos excepcionales, no es demasiado lo que se preserva y lo que se puede recuperar, sobre todo si consideramos el tamaño de estos animales cuyos restos pesan toneladas y requieren de muchos recursos económicos, físicos y temporales para rescatarlos.

Entonces comparamos con lo que tenemos, incluso con un único hueso si fuera necesario. Y es acá donde el ingenio científico del paleontólogo saca chapa: en la elección de las piezas a estudiar, de las especies relacionadas para hacer inferencias, en la agudeza de observación y del conocimiento de otros ejemplares para completar el rompecabezas. En fin, de la multiplicidad de variables para reconstruir un animal que en su puta vida alguien vio vivo. La imaginación al poder (y al paper). Los resultados son bien distintos según los criterios y no es fácil en ninguna ciencia ponerse de acuerdo. Si empezamos a prestar atención a estos detalles, vamos a ver que también los argentinos quedamos muy bien parados, incluso cuando, al final del día, la medalla se la lleve un animal de afuera. Posicionar un dinosaurio entre los más grandes del mundo no es sólo cuestión de azar si no de mérito científico. Después viene la prensa, los fondos para nuevas investigaciones y el consecuente reconocimiento que, en muchos casos como el de ahora, es bien merecido.

Esta imagen no muestra el fósil en sí, si no la réplica en poliuretano expandido. No se suele ver mucho esto.

Esta imagen no muestra el fósil en sí, sino una réplica del Argentinosaurus en poliuretano expandido, lista para armar.

Entendiendo todo esto, podemos reírnos un poco del eterno dinodebate colosal. Total, ahora sabemos que lo importante no es mostrar que lo tenemos grande, sino que sabemos cómo se hace. RAWR.

En esta nota se anda diciendo...

Ezequiel Vera

07/04/2016

Ezequiel Vera

Y gracias por el agradecimiento Martín (nunca te había agradecido por acá)

Sebastián

22/02/2016

Sebastián

Super interesante el artículo Martín. Sigo la paleontología como entretenimiento y cada 2 o 3 años aparece un nuevo «dinosaurio más grande del mundo», pero no creo que sea cosa de los paleontólogos como de los medios de comunicación en busca de titulares.
El amphicoelias es tan gigante como imaginario me parece… fue «descubierto» en plena guerra de los huesos, y de paso fue alimentado durante 100 años con todo el peso mediático de los norteamericanos que, como en todo lo demás, necesitan tener lo más grande del mundo.
Espero seguirte leyendo por acá!

Ana

14/02/2016

Ana

Un enorme gusto, Martín, por conocerte a través de esta nota, sumamente interesante. Gracias!! Nunca lo había pensado así.

Matías

10/02/2016

Matías

Ustedes deberían ser maestros de primaria tirando a secundaria. Si alguien me hubiese contado las cosas así yo hoy estaría del otro lado.

Clap Clap!

Damián

10/02/2016

Damián

Linda nota Martín.

Ninguna de las estimaciones ofrece un respuesta terminante. Ni siquiera en los casos más recientes. El gran problema es que la mayor parte de las estimaciones se basan en elementos no solapables entre los distintos ejemplares: por ejemplo, muchas estimaciones se basan en el tamaño del fémur, el cual no se conoce en Argentinosaurus o Futalognkosaurus, pero en estos casos se han usado vértebras. Para el nuevo Notocolossus se usó el largo del húmero (es el húmero más grande que se conoce hasta el momento). Y para el titanosaurio famoso de Trelew no se usó nada hasta el momento, ya que ese ejemplar aún no fue publicado (aunque la reconstrucción presenta unos 37 metros de largo, contra los 35 de la reconstrucción del Argentinosaurus).

En fin, la necesidad es más de marketing que otra cosa. El tema del tamaño tiene implicancias paleobiológicas interesantes (por ejemplo, el tema de la regulación térmica, presión sanguínea, respiración, alimentación, relaciones ecológicas, etc., etc.)

Ewan

10/02/2016

Ewan

Comparar nuestro tamaño con el de un dinosaurio (y encima los mas grandes) como que da a entender ciertos complejos.
Solo diré que lo que importan son los pequeños detalles…
Como las rosas o que el país tenga suficiente en Ciencia y Educación como para estar entre los más grandes.

Martin

10/02/2016

Martin

la analogía con Pie Pequeño la vana entender 4 personas, creo que ya se quien es el dinosaurio de El gato y la caja.