Acerca de la Hambruna holandesa

6min

Este fragmento forma parte del proceso abierto de Profano, un proyecto sobre los seres humanos, su biología y su cultura, sus historias, sus múltiples formas de vivir la vida y de lidiar con la muerte.

En septiembre de 1944, cuando aún faltaba un año para que terminara la Segunda Guerra Mundial, los aliados llegaron al territorio de Holanda (hoy Países Bajos) que había quedado bajo el control de los alemanes. Por como venían las cosas, muchos pensaron que iban a lograr desplazar a los alemanes de allí en poco tiempo, pero el desenlace no fue tan sencillo. Cuando los aliados avanzaban hacia el norte, sufrieron un revés importante en una operación que, hay que decirlo, era bastante ambiciosa. Habían pensado que podían establecer desde Holanda un corredor para acceder al territorio alemán, y para eso debían tomar el control de varios de los puentes que permitían atravesar la frontera entre ambos países a través del río Rin. La idea era que un conjunto de paracaidistas se lanzara desde aviones para llegar a esos puentes y resistiera allí hasta que llegaran los refuerzos terrestres. Los primeros días, y a pesar de algunos contratiempos, fueron tomando los puentes de manera bastante similar a cómo lo habían planificado, pero los alemanes respondieron con contundencia y su contraataque impidió que ocuparan el último puente, en la ciudad de Arnhem. La operación se llamó “Market Garden” y, además de significar un enorme traspié para los aliados, dejó unas fotos impresionantes de cientos de paracaidistas flotando al mismo tiempo en el cielo holandés. Luego del fracaso de este avance, la cosa se enrareció más de lo que ya estaba: en apoyo a los aliados, los holandeses llamaron a un boicot a los trenes y, como respuesta a todo esto, los alemanes bloquearon la llegada de alimentos y tensaron aún más la cuestión. Ese bloqueo duró relativamente poco, hasta noviembre de ese año. El problema fue que cuando los alemanes lo levantaron, el invierno ya había llegado a Holanda con todo su rigor y la mayoría de las vías de comunicación, especialmente las fluviales, estaban congeladas. Esto empeoró el desabastecimiento, que se tornó masivo en varias ciudades y pueblos, que rápidamente se quedaron sin muchos bienes esenciales, entre ellos, alimentos. Este hecho, ocurrido entre finales de 1944 y abril de 1945, es conocido como la Hambruna holandesa. Los alimentos realmente escasearon por esos meses y se establecieron algunas maneras más o menos normadas de repartir lo poco que había entre la población. En el peor momento de la hambruna, las raciones por persona llegaron a cubrir solo 400 calorías diarias. Si bien los requerimientos energéticos dependen de muchos factores, como la masa corporal de las personas y la actividad física que desarrollan, en términos generales se espera que el consumo promedio de una persona adulta se acerque mucho más a las 2000 calorías diarias que a las magras 400 de aquel momento. Algunas situaciones se atendieron en particular, así, mientras se pudo, las gestantes y las madres que estaban amamantando a sus hijos tuvieron acceso a algo más de comida. De todas maneras, la porción en estos casos seguía siendo escasa. 

El resultado más evidente —y más triste— de la hambruna holandesa fue el aumento notable de la cantidad de muertes en ese período. Para quienes sobrevivieron, las consecuencias no fueron pocas y algunos pensaron que esta hambruna se acercaba bastante a la definición de experimento natural. Es posible que colateral, o incluso histórico, sean adjetivos que le hagan mejor justicia a esta situación porque, en definitiva, fue la guerra tanto como las condiciones climáticas las que desencadenaron la hambruna. Y si bien no hubo una intención premeditada de manipular la ingesta de alimentos para estudiar los efectos sobre la salud de la población, el crecimiento de los niños y niñas y el desarrollo de los embarazos, eso fue lo que finalmente ocurrió. Luego de que, en 1945, Holanda lograra superar la situación de desabastecimiento y su población comenzara a tener un acceso razonable a diferentes alimentos, investigadoras e investigadores siguieron por muchos años a las personas que, en diferentes momentos de su vida, habían sufrido esa hambruna.

Estos hechos históricos hicieron que un factor principal, en este caso la nutrición, fuera modificado durante un lapso de tiempo dado y que existan registros bastante precisos de los efectos sobre diferentes aspectos de la salud de las personas que experimentaron desnutrición. La población holandesa de ese momento no fue ni la primera ni la última en atravesar una situación semejante. Pero la exposición a esta restricción tan severa de alimentos ocurrió en un momento muy puntual, lo cual ayudó a estudiar sus efectos. Además, la población, aún sufriendo los estragos de la desnutrición, pudo seguir accediendo en muchos casos a atención médica, de modo que en los hospitales se registraban datos tan relevantes como el peso de los bebés que nacieron durante la hambruna o de los que nacieron después pero cuyas madres la atravesaron embarazadas. Así, se observó que quienes estaban siendo gestados en el útero de sus madres mientras escaseaban los alimentos, al alcanzar su juventud o adultez, desarrollaban algunas condiciones patológicas y ciertas enfermedades con más frecuencia. Lo interesante, además, fue que los datos indicaron que no daba lo mismo si la hambruna había ocurrido al principio, hacia la mitad o al final del embarazo: períodos específicos de exposición a la desnutrición aumentaban el riesgo de ciertas enfermedades a mediano y largo plazo. Los datos de estos estudios comenzaron a ser publicados consistentemente recién hacia mediados de la década de 1970, es decir que hicieron falta treinta años para entender las implicancias de este experimento. Hoy, la hambruna holandesa se reconoce como un antecedente indiscutible al momento de afirmar que parte del origen de ciertas condiciones de salud y enfermedad pueden asociarse con los factores que rodean la vida prenatal.

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Barbara Vedia

15/09/2021

Barbara Vedia

Es interesante. Desconocía está situación dada en Países Bajos, pero la info acerca de los efectos de la malnutrición en personas gestantes suma al conocimiento que ya tenía estudiado en Embriología cuando hice Medicina… Esperaré ansiosa la lectura completa!

Ana Rosa Cantiello

10/09/2021

Ana Rosa Cantiello

Me pareció muy interesante e informativa. No sabía que la Hambruna holandesa sirvió para esos estudios tan importantes, Gracias por mostrarlos.
Ojalá evidenciarlos sirva para que se tomen medidas con relación a la inmensa pobreza que sigue en aumento.

Luciano Sartini

10/09/2021

Luciano Sartini

Me gusto. Quisiera ver mas datos, imagenes, gráficos, etc. Gracias