Nacimos en internet, crecimos en internet, pero también perdimos la inocencia en internet. El lugar que habitamos al principio ahora está partido en feudos, plataformas y alambrados. La promesa de descentralización no se cumplió. (Y si vamos a decirle democratización a una plataforma de ecommerce, fintech o pagos, votemos para decidir sobre las comisiones).
Hoy, desembarcamos en un presente donde relato mata dato y donde el poder instala y desinstala narrativas a conveniencia. Está bien, no renegamos de los relatos: son una parte indispensable de la soberanía, tanto cognitiva como corporal y material. Sin embargo, no dejamos de ver cómo esos relatos se atomizan, se personalizan y, a menudo, se desconocen. Como si no existiera una forma de articularlos. Como si los horizontes se nos hubieran acortado. Como si el pensamiento fuera, justo en esta época, un fenómeno individual. En la hiperconexión, la hipersoledad.
Sería fácil echarle la culpa al vertiginoso progreso tecnológico, pero creemos que se puede ser tecnófilo sin adoptar un optimismo ingenuo. De hecho, creemos que es indispensable acercarse a la tecnología con cierto pesimismo, pero acercarse igual.
En este contexto, decidimos que:

Siempre sabiendo que: afirmaciones extraordinarias requieren evidencia extraordinaria, hipótesis extraordinarias requieren imaginación, visiones extraordinarias requieren humanidad.
Seguimos eligiendo la ciencia y el diseño como las herramientas primordiales para entender y construir mundo, pero proponemos usarlas para pasar a la ofensiva. Defender el sistema científico atacando con el sistema científico. Disputar el diseño de nuestros entornos sabiendo que a su vez esos entornos nos diseñan a nosotros. Apostar a la inteligencia compartida, la narrativa auditable y la honestidad intelectual.
Nuestra propuesta de valor es pensar, darle espacio a quienes piensan y que pienses con nosotros. Pero también, que hagamos cosas concretas. Porque creemos que hay una matriz tecnoproductiva ambiciosa, abundante y viva por ser armada y que nuestro país y región pueden ser protagonistas. Que nos ganemos una silla, quizás chiquita, pero en la mesa de los grandes. Una visión a la que aspirar. Una salida para adelante.
Entendemos los libros como dispositivos de soberanía: cuando comprás un libro es tuyo para siempre. Al leerlo, no detecta tus patrones visuales ni se optimiza para maximizar tu tiempo atencional. El dispositivo está al servicio de la persona, no al revés.
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Nos vas a ver trabajando a la par de estos equipos en la búsqueda de generar desarrollo humano y material usando ciencia, tecnología, diseño e innovación.



Nos vas a encontrar empujando la visión de una transición hacia una matriz productiva regenerativa en estos lugares:


Y al servicio de decenas de startups del ecosistema de tecnologías basadas y centradas en la vida. De Latinoamérica para el mundo.

Acompañanos y acompañémonos.